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29/10/17

La combinación de dieta y ejercicio parece funcionar mejor para los adultos mayores obesos [29-10-17]


La combinación de dieta y ejercicio parece funcionar mejor para los adultos mayores obesos

Hacer ambas cosas ayuda a perder peso y aumenta el vigor, pero el ejercicio por sí mismo no es suficiente para perder peso, según un estudio
 Una combinación de dieta y ejercicio puede ayudar a los adultos mayores obesos a mantenerse en forma mucho mejor que con una sola de las dos estrategias, según informaron los investigadores el miércoles.

El hallazgo podría sonar obvio, pero el autor líder del nuevo estudio aseguró que anteriormente no se había comprobado entre los mayores de 65.

De hecho, a algunos médicos les preocupa recomendar cambios en la dieta y ejercicio a las personas de mayor edad por temor a que esa pérdida de peso les haga perder masa muscular y ósea, lo que incrementaría su fragilidad, según el geriatra Dr. Dennis T. Villareal, cuyo estudio aparece publicado en la edición del 31 de marzo de la New England Journal of Medicine.

Sin embargo, los hallazgos sugieren que las personas de mayor edad, con aprobación de un médico, deben combinar la dieta y la gestión del peso "para mejorar su función física y calidad de vida, además de retrasar su necesidad de ser institucionalizados", aseguró Villareal.

Al menos el 20 por ciento de los adultos mayores son obesos, un paso por encima de tener simplemente algo de exceso de peso, cifra que aumentará con el envejecimiento de los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, agregó Villareal. Actualmente es jefe de geriatría del Centro Médico de VA de Nuevo México, aunque comenzó la investigación cuando estaba en la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis.

En el ensayo de un año, Villareal y sus colegas le dieron seguimiento a la salud de 93 personas obesas de 65 años o mayores. Los participantes fueron asignados a uno de cuatro grupos: Algunos participaron en una rutina de ejercicios de noventa minutos (que incluía estiramiento, actividad aeróbica y entrenamiento en máquinas con pesas) tres veces a la semana. Otros redujeron sus dietas en entre 500 y 700 calorías diarias, más o menos el equivalente a un par de porciones de cereal bajo en azúcar con leche descremada. El tercer grupo hizo dieta y ejercicio, mientras que el cuarto, como control, no participó en ninguno de los programas.

Los que hicieron dieta y ejercicio lograron los mejores resultados y perdieron el nueve por ciento de su peso sin perder masa corporal magra, incrementaron su consumo de oxígeno y mejoraron su fuerza y su equilibrio. El grupo de solo dieta perdió el diez por ciento de su peso, pero no logró mejorías físicas similares.

Además, el grupo de ejercicio, junto con el grupo de control, no perdió peso.

No sorprende que los que solo hicieron ejercicio no perdieran peso, señaló VIllareal. "Existe el mito de que el ejercicio funciona para perder peso", dijo, y agregó que debe ser intenso para que así sea.

En general, los investigadores informaron en su estudio que la dieta o el ejercicio por sí mismos sí mejoraron la función física en cerca de 12 y 15 por ciento, respectivamente. Pero combinarlos mejoró el desempeño físico general en 21 por ciento.

Eso es importante porque "la obesidad exacerba la reducción en la función física relacionada con el envejecimiento, que causa fragilidad, reduce la calidad de vida y causa aumentos en las admisiones a hogares para ancianos", anotaron en el estudio.

Los hallazgos tienen sentido, aseguró Alice H. Lichtenstein, directora del Laboratorio de nutrición cardiovascular del Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana Jean Mayer del USDA de la Universidad de Tuft. "Impresiona que lograran que la gente cumpliera con la dieta y realizara actividad física", agregó.

18/2/17

Dieta en personas mayores, equilibrada y siempre vigilada

Dieta en personas mayores, equilibrada y siempre vigilada

La alimentación para los mayores es esencial a la hora de reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la nutrición. Las proteínas son las grandes olvidadas, por ello hay que vigilar que sus comidas sean equilibradas. En EFEsalud damos todas las claves para una correcta dieta en personas mayores

efesalud.com

Las personas mayores son  más delicadas, debemos tener especial cuidado en su alimentación para que no les influya negativamente. Anabel Aragón, responsable de Salud y Nutrición de Nestlé, da todas las pautas sobre una correcta dieta en los adultos mayores.


¿Las personas mayores requieren de una dieta diferente?

Si un persona mayor se encuentre sana, puede tomar una dieta igual que cualquier persona de menor edad. Sin embargo, debemos respetar principios de una alimentación variada y equilibrada.

Cuando un adulto mayor padece alguna enfermedad como demencia, alzhéimer, problemas cardiovasculares, diabetes u otra enfermedad que requiera de un cuidado más especial, sí que necesitarán una dieta personalizada a sus necesidades con pautas a seguir a través de un médico o nutricionista.


Disfunciones a destacar

En especial hay 2 disfunciones que suelen ser comunes en las personas mayores y de las que, en general, se habla muy poco:

  • Salud oral:  Cuando hablamos de ello, nos referimos a que en esta etapa de la vida es bastante común que se produzca una disminución del flujo de saliva, originando sequedad en la boca. Además es muy frecuente la pérdida de las piezas dentales, por lo que aumenta el uso de las prótesis. Esto disminuye la eficiencia de la masticación y da mayor pereza tomar alimentos más duros porque es mucho más complicado. En España hay un 38% de ancianos que tiene una perdida dental grave; ademas, el 20% tiene una ausencia total de dientes. Esto lo mencionamos porque afecta mucho a los hábitos de alimentación de las personas.
  • La disfagia: Es la dificultad de tragar los alimentos, es un problema mucho más común de lo que creemos. Es recomendable tomar dietas más blandas y uniformes, que sean más fáciles de masticar para que las podamos tragar y, a la vez, tener una buena alimentación. A fin de minimizar el riesgo de atragantamiento.


Dieta aconsejable para personas mayores:

El objetivo de la adecuada alimentación en una persona mayor es: mantener un optimo estado de salud, que permita cubrir las necesidades nutricionales. Debemos evitar deficiencias, mantener el adecuado peso corporal y retardar la progresión de enfermedades relacionadas con la nutrición.

Las personas mayores necesitan una dieta de alta densidad de nutrientes, lo más variada y equilibrada posible. Alta densidad quiere decir que tienen necesidades energéticas muy específicas: con menos calorías, pero sí que necesitan más vitaminas y minerales, con foco especial en la vitamina B y minerales como el calcio o hierro.

Otra cosa muy importante son las proteínas. Masticar carne, por ejemplo, se les hace mucho más difícil y vemos ancianos que no la comen, con lo que consumen menos proteínas y éstas son imprescindibles para mantener la masa muscular. Para los hidratos de carbono es preferible que elijan cereales integrales y también legumbres,  porque proporcionan más fibra, vitaminas y minerales. Optar por preparaciones simples: asadas, hervidas, en sopa y menos fritos en general.


Recomendación para las proteínas


En proteínas están por un lado los lácteos, conviene consumir leche o yogur; recomendamos que sean semidesnatados porque a estas edades suele haber problemas de colesterol alto o sobrepeso, y se hace con el fin de reducir el número de grasas saturadas. Además, consumir aceite de oliva cada día, ayuda a regular el colesterol.

Siguiendo con las proteínas, en cuanto a las carnes, les va muy bien elegir las magras eliminando la grasa visible antes de prepararlas. Deben intentar consumir más pescado, por lo menos 3 veces por semana.

Y por último hay que tener mucho cuidado con el consumo de sal, que normalmente acompaña a las carnes. Lo ideal es que sea baja o moderada con el fin de conseguir una presión arterial normal.


La hidratación

Es muy importante en esta etapa porque la sensación de sed disminuye. No hay una hidratación diferente, pero hay que prestarle más atención, porque no suelen ser conscientes. Hay que recordarles que deben beber 1,5 litros de agua bebida al día.

Deben intentar compensar con alimentos con mucho aporte de agua como frutas y verduras. Reducir el consumo de bebidas alcohólicas o bebidas como café y té, porque son excitantes y a estas edades suele haber problemas con el sueño.


¿Pérdidas sensoriales?


El gusto, la vista, el olfato, el oído y el tacto van disminuyendo paulatinamente, en mayor o menor grado, según la persona, el estilo de vida que han llevado, las enfermedades que tengan o los medicamentos que utilicen.

En lo referente al gusto y el olfato, afectan a la percepción de los sabores y en algunos casos puede producir una disminución del apetito.

Se aconseja preparar comidas muy variadas, atractivas, combinando colores y olores, utilizando hiervas aromáticas distintas, así como vigilar la temperatura. En el caso de que haya algún problema de salud más complicado, sería adecuado que esa persona coma acompañado de la familia o de un cuidador.

3/10/16

La influencia de la dieta en el deterioro cognitivo [3-10-16]


La influencia de la dieta en el deterioro cognitivo

Un discreto consumo de pescado, marisco y algo de alcohol puede ayudar a prevenir la demencia. Así se está viendo en diversos estudios en los que la conclusión a la que llegan los expertos es más o menos siempre la misma: comer poco y bien constituyen dos factores esenciales para mantener sanos tanto el cuerpo como la mente.

Seis años de investigación de un equipo de científicos de la Universidad Rush, de Chicago, han servido para llegar a la conclusión que quienes comen pescado al menos una vez por semana presentan un riesgo atenuado de deterioro cognitivo en la vejez. Los resultados de este estudio apuntan a que la tasa de deterioro cognitivo puede llegar a reducirse en un 10-13% en las personas que consumen pescado o marisco más de una vez por semana, frente a quienes prácticamente nunca prueban los frutos del mar.
A una conclusión parecida llegó también un estudio francés, llevado a cabo con 1.670 individuos de edad superior a 68 años, que fueron interrogados con respecto a sus hábitos alimenticios. El grupo que comía pescado por lo menos una vez a la semana (aunque no de forma diaria) fue el que registró las tasas más bajas de demencia senil, lo que los evaluadores adjudicaron a un efecto protector de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 frente al ictus.

Pascale Barberger-Gateau, de la Universidad Victor Segalen, de Burdeos, no dudó en afirmar que el efecto registrado en ese estudio «apoya el papel protector del pescado y los mariscos frente a diversos tipos de demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer». Por su parte, Harriet Millward, del Alzheimer's Research Trust del Reino Unido, da crédito a esta hipótesis y asegura que en Japón las tasas de demencia senil son muy inferiores a las de las sociedades occidentales. «Sin embargo, ciudadanos japoneses que emigraron hace años a Europa o América han acabado desarrollando más demencia que sus parientes isleños».

La especialista subraya los resultados preliminares del llamado estudio de Rotterdam, publicado en el British Medical Journal, reiterando que los pacientes ancianos que llevan una dieta rica en pescado o mariscos presentan un riesgo menor de demencia de Alzheimer que quienes optan por otros hábitos dietéticos. No se ha demostrado, en cambio, una relación positiva entre el consumo de carne y el riesgo de Alzheimer.

Consumo moderado de vino

Si comer pescado es bueno para evitar la demencia, beber alcohol con moderación también lo es. Los investigadores del citado estudio de Rotterdam no sólo hallaron que los individuos que comían pescado con regularidad se protegían frente al deterioro cognitivo, sino que el efecto de un consumo leve-moderado de cualquier tipo de bebida alcohólica puede reforzar más aún el bajo perfil de riesgo.

Una media de uno a tres vasos al día puede llegar a reducir el riesgo de demencia de cualquier tipo en un 42% y el de demencia vascular en un 70%. Los científicos de la Erasmus University (Rotterdam) examinaron nada más y nada menos que a 8.000 pacientes, de los que 197 manifestaron síntomas de demencia, siendo diagnosticados de enfermedad de Alzheimer 146 de estos últimos.

Monique Breteler, coordinadora del estudio, asegura que el hecho de que pescado y alcohol protejan a los ancianos frente a la demencia refuerza la hipótesis de que la mayor parte de las demencias tiene un origen vascular.

El papel de las vitaminas

Hace cuatro años, un artículo publicado en la revista Neurology, firmado por Hui-Xin Wang y su grupo de expertos, cuestionó en EEUU que tanto la llamada demencia vascular (desencadenada a partir de un ictus o microinfartos cerebrales) como la enfermedad de Alzheimer tuvieran su base en una disfunción del torrente sanguíneo. Esta teoría, bautizada como «hipótesis vascular de la demencia», pasaba por alto, según los investigadores, que niveles elevados de homocisteína actúan como un veneno para las células nerviosas y que, en consecuencia, el aporte de vitaminas capaces de poner a raya los niveles corporales de homocisteína, los folatos, podrían salvaguardar de manera eficaz la función cognitiva del cerebro.

Lo que el equipo de Wang averiguó fue que los individuos que llegan a la tercera edad con niveles muy bajos de vitamina B12 y ácido fólico tienen un riesgo aumentado de padecer demencia. Por añadidura, los expertos sostuvieron en su artículo que ambos componentes desempeñan un papel vital en la señalización molecular cerebral. «En ausencia de un nivel apropiado de vitamina B12 o ácido fólico, crecen la homocisteína y el riesgo de disfunción». Wang conminó a neurólogos y geriatras para que presten mayor atención a los niveles vitamínicos en sangre de los pacientes que ingresan en la tercera edad.

Con todo, los científicos reconocen que su estudio no fue diseñado para averiguar si un déficit vitamínico es la causa desencadenante de la enfermedad de Alzheimer y sugieren la puesta en marcha de ensayos clínicos con suplementación vitamínica para pormenorizar la capacidad preventiva de esta estrategia dietética.El caso es que el pescado no solamente es conocido por su valor nutritivo en términos de ácidos grasos omega-3, sino también por su riqueza en vitamina B12.


DIETA HIPOCALÓRICA, CEREBRO JOVEN

Un nuevo trabajo sobre la enfermedad de Alzheimer, realizado por Richard Weindruch y Tomas Prolla, de la Universidad de Wisconsin, Madison, en EEUU, concluye que comer menos protege más el cerebro.
Para ello examinaron la actividad genética de las dos regiones centrales del cerebro: la corteza (parte implicada en las funciones cognitivas) y el cerebelo (coordinador de las funciones motoras del organismo). Lo hicieron en dos grupos distintos de ratones; uno que seguía una dieta normal y otro con un 24% menos de calorías.

Los expertos descubrieron entonces que el grupo de la dieta hipocalórica desarrollaba menos respuestas de estrés y menos proliferación de radicales libres. Se conoce que estos últimos son causantes de numerosas lesiones celulares y aceleran los procesos de envejecimiento. Los investigadores llegaron a la conclusión de que una dieta hipocalórica ralentiza el envejecimiento cerebral y conserva mejor tanto las funciones cognitivas como las motrices.