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23/5/17

El 80% de adultos mayores toma hasta 8 medicamentos al dia [23-5-17]


El 80% de adultos mayores toma hasta 8 medicamentos al dia

Hasta ocho medicamentos por día llegan a tomar el 40 por ciento de los adultos mayores, pues la mayoría de ellos sufre de tres a cuatro enfermedades crónicas, principalmente diabetes mellitus, hipertensión arterial, ateroesclerosis, y lípidos elevados, así como problemas visuales auditivos y neurológicos, por lo que requieren tratamiento farmacológico de por vida. Lo más grave es que la mitad de los productos que toman son auto recetados.

Tal señaló la coordinadora de la Atención Domiciliaria Integral y especialista en atención al adulto mayor del Hospital Regional No. 1 “Gabriel Mancera”, Zoila Trujillo de los Santos, quien indicó que este grupo de edad se automedica principalmente laxantes, ansiolíticos, analgésicos, antiácidos y multivitamínicos. “Es un hábito nocivo que sólo empeora los daños a la salud e incluso puede provocar complicaciones de sus enfermedades principales y poner en riesgo su vida”, subrayó.

Desafortunadamente estas personas piensan que una pastilla extra para quitar un dolor o para dormir, no representa ningún peligro porque antes ya se la había recetado un médico o porque a otra persona le hizo bien y no toman en cuenta que cada organismo es diferente.

Indicó que la automedicación puede ocasionar lo que se llama “interacción medicamentosa”, o sea un efecto opuesto al que debe tener el fármaco ingerido, y que va a ocasionar una reacción en el organismo, ya sea que bloquea su acción o magnifica su efecto.
Añadió que, por ejemplo, si el médico le prescribe anticoagulantes y se ingieren, sin prescripción médica, ansiolíticos, antidepresivos o ácido acetilsalicílico, se aumenta su efecto, con riesgo de causar hemorragia en distintas partes del cuerpo.

Agregó que otro caso frecuente es el consumo de complementos vitamínicos, algunos muy comerciales, que contienen grandes cantidades de minerales y estimulantes, los cuales pueden aumentar o favorecer la hipertensión e incrementan el riesgo de una trombosis, hemorragia cerebral o infarto.

Los antiácidos como la ranitidina o el omeprazol, puntualizó la doctora Trujillo de los Santos, son productos a los que recurre con frecuencia este grupo de personas, pues los usan para aliviar o evitar la irritación del estómago o agruras; sin embargo, con la edad disminuye la producción de ácido clorhídrico, lo que hace más alcalino al estómago por lo que si le agregamos antiácidos se producen problemas de absorción de alimentos y de medicamentos.

La especialista del IMSS, dijo que entre los adultos mayores se da más la automedicación debido a que influyen muchos factores de riesgo, como es que a veces acuden sin acompañante a la consulta médica, viven solos y en actitud de aislamiento y depresión.
Comentó que se requiere educar e informar al adulto mayor sobre los daños que a la salud causa el hábito de automedicarse y la importancia de acudir periódicamente a su clínica para el control de las enfermedades crónicas que le aquejan, a fin de aumentar o disminuir la dosis de los medicamentos que tiene prescritos, de acuerdo a como evolucione.

3/5/17

Las pastillas para dormir podrían provocar problemas a los conductores mayores [3-5-17]


Las pastillas para dormir podrían provocar problemas a los conductores mayores

Un estudio encontró que el riesgo de accidentes se multiplicaba por más de dos en los que tenían más de 80 años y usaban Ambien

Los conductores mayores que usan la pastilla para dormir zolpidem, vendida comúnmente como Ambien, podrían tener un riesgo más alto de accidentes de vehículos motores, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores evaluaron los expedientes de conducción de un periodo de cinco años de 2,000 residentes de Alabama que tenían a partir de 70 años de edad, y compararon a los que usaron la pastilla para dormir y a los que no la usaron. Las mujeres que usaban Ambien tenían unas probabilidades de sufrir un accidente en un periodo de cinco años un 61 por ciento más altas, en comparación con las que no lo usaban, halló el estudio.

"El riesgo fue más del doble para todos los conductores mayores de 80 años", comentó el autor principal del estudio, Gerald McGwin, profesor de epidemiología de la Universidad de Alabama, en Birmingham.

Pero el estudio actual solo se diseñó para encontrar una asociación entre los accidentes de coche y el uso de pastillas para dormir.

"No demostramos causalidad", dijo McGwin.

Pero el vínculo es preocupante, dijo, y médicos y pacientes deben prestar más atención a cómo y cuándo se recetan y se toman las pastillas para dormir.

El estudio aparece en una edición reciente en línea de la revista Sleep Medicine.

"La literatura sobre los fármacos recetados y la conducción es abundante", dijo McGwin. Muchas investigaciones ya han vinculado a sedantes como Ambien con un riesgo más alto de accidentes de coche, anotó.

Un estudio publicado el verano pasado en la revista American Journal of Public Health encontró que, independientemente de su edad, los nuevos usuarios de pastillas para dormir tenían el doble de riesgo de sufrir un accidente de coche que los no usuarios. Las pastillas de ese estudio eran Ambien, temazepam (Restoril) y trazodona.

En 2013, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. aprobó una etiqueta con una recomendación de una dosis más baja para el Ambien, para reducir la somnolencia diurna asociada con el uso de la pastilla. Sanofi, fabricante de Ambien, también advierte sobre la fatiga y el mareo al día siguiente, y recomienda dormir al menos siete u ocho horas tras tomar la pastilla.

El equipo de McGwin deseaba observar a los conductores mayores porque "los efectos de estos fármacos tienden a ser más variables en las personas mayores". Las personas mayores con frecuencia toman otros medicamentos que podrían interactuar con las pastillas para dormir, explicó.

Médicos y pacientes "deben ser conscientes de la forma en que estos medicamentos pueden afectar su conducción", planteó el autor del estudio, John Booth III, estudiante de doctorado de la Universidad de Alabama, en Birmingham.

McGwin dijo que los adultos mayores con problemas del sueño deben hablar sobre el mejor remedio con el médico, sobre todo si conducen. Según los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU., las alternativas a las pastillas para dormir incluyen técnicas de relajación y la meditación, entre otros métodos.

Jonathan Adkins, director ejecutivo de la Asociación de Seguridad Vial de los Gobernadores (Governors Highway Safety Association), dijo que "no nos sorprende que el estudio encontrara una tasa de accidentes mucho más alta en los usuarios de zolpidem".

"Sabemos que muchos fármacos tienen un efecto nocivo sobre la capacidad de los individuos de conducir, y sospechamos que el hecho de conducir con somnolencia no se representa lo suficiente como factor contribuyente en muchos accidentes. El hallazgo relacionado con la edad es interesante, y sugiere que los médicos y los cuidadores deben tener un especial cuidado al recetar este medicamento a las personas mayores que todavía conducen".

Resulta difícil recomendar un momento "seguro" para la conducción tras tomar las pastillas, lamentó Adkins. Esa es una conversación para el conductor y su médico.

25/4/17

Tomar medicamentos comunes en exceso aumenta el riesgo de demencia [25-4-17]


Tomar medicamentos comunes en exceso aumenta el riesgo de demencia

Un amplio estudio, desarrollado durante más de siete años por la Universidad de Washington (EE.UU.) y publicado en la revista Archives of Internal Medicine pone de manifiesto que algunos medicamentos que utilizamos de forma habitual pueden provocar un efecto secundario muy peligroso si se toman en exceso o si se consumen durante mucho tiempo.

La investigación contó con la participación de 3.500 personas con objeto de analizar la posibilidad de asociación entre el consumo de estos medicamentos comunes y un aumento en el riesgo de demencia. Las conclusiones son claras: a mayor consumo de medicamentos anticolinérgicos (que bloquean el neurotransmisor llamado acetilcolina en el cerebro y el organismo y pueden provocar somnolencia, dolor de garganta, retención de orina y sequedad en la boca y los ojos) como los antidepresivos o los indicados para la alergia o el control de la vejiga, incrementan el riesgo de desarrollar demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer. Además este riesgo puede no ser reversible incluso aunque se deje la medicación y pasen los años. La amenaza sigue persistiendo.

“Las personas mayores deben ser conscientes de que muchos de los medicamentos, entre los que se adquieren sin receta médica, poseen importantes efectos anticolinérgicos. Pero nadie debería dejar de tomar cualquier tratamiento sin consultar a su médico”, explica Shelly Gray, líder del estudio.

Como hacen falta más investigaciones para determinar si el deterioro cognitivo causado por los efectos secundarios de los medicamentos puede ser reversible, esta investigación continuará cuando los voluntarios hayan fallecido. Todos ellos han dado su consentimiento para que los científicos analicen su cerebro para comprobar si efectivamente aquellas personas que consumieron estos medicamentos tienen patología asociada al alzhéimer en su cerebro o no, en comparación con los que consumieron otros fármacos.
 

25/2/17

Adulto mayor: riesgos del abuso de medicamentos [25-2-17]

Adulto mayor: riesgos del abuso de medicamentos

Cuando envejecemos, aumenta la frecuencia de enfermedades crónicas. Existe relación directa entre el número de remedios y sus malos efectos.

Las múltiples enfermedades y comorbilidades que se presentan con el pasar de los años conducen a la utilización de varios medicamentos.

Estudios recientes han detectado un promedio de cinco afecciones crónicas en adultos mayores, cuya frecuencia aumenta con la edad.

Por caso, diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, la osteoporosis, los problemas cerebrovasculares, artrosis, problemas nutricionales, depresión, etc.

Es común que cada una de estas afecciones se trate por separado y los especialistas suelen perder de vista al paciente en forma integral.

Así, el cardiólogo se ocupa del tratamiento de los problemas del corazón, pero no siempre de las interacciones de los medicamentos que prescribe con los que recetó el neurólogo o el endocrinólogo, por ejemplo.

Por estas razones se reconoce que uno de los mayores problemas de los adultos mayores es la polifarmacia.

"Hace años participé de un estudio con más de 1.000 pacientes en PAMI, en el que observamos que cada uno recibía en promedio 9,6 medicamentos a la vez", recuerda el doctor Moisés Schapira, especialista en Geriatría y director médico del instituto Hirsch.

A su entender, lo grave es que muchos de esos medicamentos tienen efectos contrapuestos o duplicativos.

En tal sentido, la Organización Mundial de la Salud advierte que alrededor del 50 por ciento de los medicamentos se prescriben, administran o venden inapropiadamente y el 50 por ciento de los pacientes no toma de manera adecuada sus remedios.

Esto genera un efecto cascada en la prescripción. Por ejemplo, a un paciente con trastornos de conducta, se le da un psicofármaco que produce temblores similares a los de la enfermedad de Parkinson como efecto adverso y en vez de discontinuar el primer medicamento, se le receta una segunda droga para el Parkinson.

Schapira especifica la diferencia entre polimedicación, que es el uso racional de medicamentos con efectos adicionados(terapias combinadas en pequeñas dosis) de la polifarmacia, que implica el uso indiscriminado de múltiples drogas.

Y aclara que para el uso racional y adecuado se requiere un estudio integral del paciente para, después, medicarlo como corresponde.

 

24/2/17

La mayoría de los adultos mayores podrían usar estatinas según unas nuevas directrices Dieta en personas mayores, equilibrada y siempre vigilada [24-2-17]


La mayoría de los adultos mayores podrían usar estatinas según unas nuevas directrices

Muchos son elegibles para los fármacos reductores del colesterol tan solo basándose en la edad, halla un estudio

La mayoría de estadounidenses mayores califican para el tratamiento con estatinas, que reducen el colesterol, bajo unas nuevas directrices que buscan reducir el riesgo de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular (ACV), muestra un nuevo estudio.

Las directrices para el tratamiento del colesterol en sangre publicadas a finales del año pasado por el Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology) y la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) se dirigen a las personas que tienen más probabilidades de beneficiarse de estatinas como Zocor (simvastatina) y Crestor (rosuvastatina).

El nuevo estudio de más de 6,000 estadounidenses negros y blancos entre los 66 y los 90 años de edad encontró que el 70 por ciento eran elegibles para la terapia con estatinas, entre ellos el 97 por ciento de los que tenían entre 66 y 75 años de edad y todos los hombres. Los hallazgos aparecen en una carta de investigación publicada en la edición del 24 de noviembre de la revista JAMA Internal Medicine.

"Las directrices son un cambio significativo respecto a directrices anteriores, que confiaban mucho en los niveles de colesterol malo para determinar a quién tratar", comentó en un comunicado de prensa de la Minneapolis Heart Institute Foundation el autor de la carta, el Dr. Michael Miedema, cardiólogo investigador de la fundación.

"En vez de eso, las nuevas directrices recomiendan enfocar la terapia con estatinas en los individuos que estén en el riesgo más alto de ataque cardiaco y ACV, aunque sus niveles de colesterol estén dentro de unos límites normales", explicó.

Las directrices recomiendan las estatinas a las personas con enfermedad cardiaca, diabetes o niveles altos de colesterol, y también recomiendan los fármacos a las personas que no sufren de esas afecciones pero sí presentan un riesgo mayor del 7.5 por ciento de ataque cardiaco o ACV en los próximos diez años, según una calculadora del riesgo.

"Es probable que los individuos mayores crucen el umbral del 7.5 por ciento tan solo basándose en la edad, aunque tengan unos niveles normales de colesterol y ningún otro factor de riesgo cardiovascular, y nuestro estudio confirma esa idea", afirmó Miedema.

Las directrices no ofrecen una recomendación a favor ni en contra de la terapia con estatinas para las personas mayores de 75 años, pero más de la mitad de los participantes del estudio en ese grupo de edad tomaban los fármacos.

"No tenemos unos datos contundentes sobre la eficacia de las estatinas en las personas mayores, así que las directrices limitaron las recomendaciones a los 75 años de edad. Eso es comprensible, pero deja a los médicos sin información sobre qué hacer con los pacientes mayores sanos, que con frecuencia tienen un riesgo alto de ataques cardiacos y ACV", lamentó Miedema.

"Claramente necesitamos más investigación que observe la mejor forma de determinar quién debe tomar una estatina y quién no, además de los riesgos y los beneficios de la terapia con estatinas en los pacientes mayores", concluyó.

19/1/17

Los riesgos de la polifarmacia en el adulto mayor [19-1-17]


Los riesgos de la polifarmacia en el adulto mayor

A medida que vamos envejeciendo suele aumentar la frecuencia de enfermedades crónicas y de dificultades funcionales, que pueden llevar a la pérdida de autonomía y al deterioro del bienestar. Existe una relación directa entre el número de medicamentos y el riesgo de efectos indeseados. La polifarmacia y la medicación inapropiada son un riesgo del que poco se sabe pero que puede evitarse.

Las múltiples enfermedades y comorbilidades que se presentan con el pasar de los años conducen a la utilización de varios medicamentos. Estudios recientes han detectado un promedio de 5 enfermedades crónicas en adultos mayores, cuya frecuencia aumenta con la edad: diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, osteoporosis; problemas cerebrovasculares, artrosis, problemas nutricionales, depresión etc.

Es común que cada una de estas afecciones se trate por separado, y los especialistas suelen perder de vista al paciente en forma integral. Así, el cardiólogo se ocupa del tratamiento de los problemas del corazón, pero no de las interacciones de los medicamentos que prescribe con los que recetó el neurólogo o el endocrinólogo, por ejemplo. Por estas razones, hoy se reconoce que uno de los mayores problemas de los adultos mayores es la polifarmacia.

“Hace uno años participé de un estudio con más de 1.000 pacientes en PAMI, en el que observamos que cada uno recibía en promedio 9,6 medicamentos a la vez”, recuerda el Dr. Moisés Schapira, especialista en Geriatría y director médico de Hirsch, Centro de Excelencia para Adultos Mayores y Rehabilitación. Lo grave, señala, es que muchos de esos medicamentos tienen efectos contrapuestos o duplicativos. En tal sentido, la Organización Mundial de la Salud advierte que alrededor del 50% de los medicamentos se prescriben, administran o venden inapropiadamente, y el 50% de los pacientes no toma de manera adecuada sus medicamentos.

Esto genera un efecto cascada en la prescripción. Por ejemplo: a un paciente con trastornos de conducta, se le da un psicofármaco que produce temblores similares a los de la enfermedad de Parkinson como efecto adverso; y en vez de discontinuar el primer medicamento, se le receta una segunda droga contra el Parkinson. Este segundo remedio a la vez lo constipa, lo que se resuelve mediante un laxante: el laxante puede generar un desequilibrio hidroelectrolítico pudiendo generar hipertensión arterial y potencialmente asociarse a una caída, y así sucesivamente. Esto, sin contar el riesgo de daños renales o hepáticos por sobremedicación, que es tanto mayor a medida que aumenta la edad, según confirman múltiples estudios.

Schapira especifica la diferencia entre polimedicación, que es el uso racional de medicamentos con efectos adicionados (terapias combinadas en pequeñas dosis) de la polifarmacia, que implica el uso indiscriminado de múltiples drogas. Pero para el uso racional y adecuado se requiere un estudio integral del paciente y un acompañamiento que ayude a cumplir el esquema de medicación: la adherencia es una de las partes más difíciles de cualquier tratamiento crónico.

“En Hirsch –agrega el doctor- aplicamos los criterios de Beers que definen qué medicamentos son apropiados para ser utilizados con seguridad en los ancianos y cuáles no”.

Según estos criterios internacionalmente aceptados por la comunidad de especialistas, son inapropiados los antihipertensivos de efecto muy intenso y veloz, así como las benzodiazepinas (tranquilizantes de alta vida media), algunos opiáceos y laxantes, antidepresivos tricíclicos o los anticolinérgicos (antialérgicos) que pueden producir confusión un descenso de la presión al pararse, entre otros.

“Otro problema se da cuando no se controlan los efectos secundarios de los medicamentos, que es lo que generalmente ocurre. Por eso, el seguimiento de la historia clínica es fundamental, y cada médico debe analizar al paciente de manera integral, sabiendo qué medicamentos está tomando para prescribirle o no algún otro fármaco.”, finaliza Schapira.


Algunos consejos para evitar la polifarmacia

  • Hacer un listado bien claro de los medicamentos, los días y las horas del día en que deben tomarlos, y tenerlo siempre a mano. Es recomendable hacer fotocopias de la lista y pegarlas en los ambientes de la casa y en lugares de visita frecuentes (la heladera, la mesa de luz, el mueble del televisor, etc.).
  • Utilizar dispensadores de remedios diarios o semanales con espacios diferentes para cada día (desayuno, comida y cena).
  • Cada vez que vaya a un médico diferente al habitual, llevar consigo una lista de los tratamientos que está siguiendo y de los medicamentos que está tomando. De esta manera, el médico sabrá si prescribirle algo nuevo, y si puede haber efectos adversos o contraindicaciones con los que ya toma.
  • Si el médico decide discontinuar el uso de alguno de los fármacos del tratamiento, lo mejor es deshacerse inmediatamente de aquellos que se han retirado para no confundirse.
  • Es recomendable que algún familiar supervise -cada tanto y sin ser molesto- que el paciente tome sus medicamentos en las dosis y momentos indicados por el médico.
  • Ante cualquier problema de salud (catarros, estreñimiento, dolores, etc.) debe consultarse con el médico y no optar por la automedicación. Sólo él puede indicar cuál es el tratamiento o fármaco adecuado, teniendo en cuenta las posibles interacciones con los que ya se toman y los posibles efectos adversos.
  • Consultar al médico ante la aparición de nuevos síntomas o de aquellos que ya estaban controlados con el tratamiento pero que vuelven a aparecer.

31/5/15

Unos fármacos para el colesterol podrían reducir el riesgo de ACV en los adultos mayores sanos


Unos fármacos para el colesterol podrían reducir el riesgo de ACV en los adultos mayores sanos

Tanto las estatinas como los fibratos reducen las probabilidades en más o menos un tercio, sugiere un estudio

healthfinder.gov.-Steven Reinberg

Los adultos mayores sanos que toman fármacos para bajar el colesterol quizá reduzcan su riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), sugiere un nuevo estudio francés.

El estudio encontró que cuando las personas tomaban unos medicamentos llamados estatinas o fibratos, el riesgo de ACV se reducía en más o menos un tercio durante casi una década.

Pero el investigador líder, el Dr. Christophe Tzourio, profesor de epidemiología de la Universidad de Burdeos y del Inserm, en Francia, no cree que las personas mayores deban comenzar a tomar estos fármacos exclusivamente para prevenir el ACV.

"No se debe interpretar que nuestros resultados sean una indicación para recetar estatinas ni fibratos a los individuos mayores. No recomendaríamos cambiar de medicamentos basándose en los resultados de solo un estudio", apuntó.

"El próximo paso es ver si podemos o no replicar nuestros hallazgos", añadió.

El informe aparece en la edición del 19 de mayo de la revista BMJ.

Las estatinas incluyen a medicamentos como Lipitor y Zocor. Los fibratos, como Bezalip y Tricor, se recetan a pacientes que no pueden tomar estatinas o que necesitan ayuda adicional para reducir los niveles de colesterol.

El Dr. Gregg Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles, dijo que "los ensayos clínicos aleatorizados han demostrado que las estatinas reducen de forma sustancial el riesgo de ataque cardiaco y ACV, además de la muerte en general en los hombres y en las mujeres, con unos beneficios que superan al riesgo".

Las estatinas, junto con un estilo de vida saludable, se recomiendan en las directrices para los adultos con un mayor riesgo de ataque cardiaco y ACV, incluso cuando los niveles de colesterol son normales, señaló. "La terapia de estatinas, junto con mantener una presión arterial saludable, son las dos formas más eficaces y rentables de prevenir los accidentes cerebrovasculares", dijo Fonarow.

Aunque algunos expertos han puesto en duda el uso de las estatinas en los adultos a partir de los 75 años de edad, la mayoría de los estudios muestran que las estatinas ofrecen beneficios que superan a los riesgos, independientemente de la edad de un paciente, aseguró.

Fonarow dijo que aunque las estatinas se han asociado con un riesgo más bajo de ACV, no se ha observado evidencia de ese tipo respecto a los fibratos.

"Aunque este estudio también sugiere que los fibratos ofrecían un beneficio, la mayoría de ensayos clínicos no han logrado encontrar un beneficio significativo de la terapia con fibratos", dijo.

Para el estudio actual, el equipo de Tzourio recolectó datos sobre casi 7,500 franceses de ambos sexos, con una edad promedio de 74 años y sin antecedentes de ataque cardiaco ni ACV al inicio del estudio.

Durante un seguimiento promedio de nueve años, los investigadores encontraron que los que tomaban estatinas o fibratos tenían un riesgo de ACV un tercio más bajo que los que no los tomaban. Pero no se encontró ninguna asociación entre las estatinas y un riesgo más bajo de enfermedad cardiaca en este grupo, apuntaron los investigadores.

La reducción en el riesgo de ACV atribuida a las estatinas no cambió cuando los investigadores tomaron en cuenta otros factores, como la edad, el sexo, el peso, la presión cardiaca y los niveles de colesterol. Sin embargo, como este estudio fue observacional, los hallazgos no prueban una relación causal.

"Si se confirman, estos resultados sugieren que mantener a los pacientes tomando fármacos para reducir el colesterol podría reducir su riesgo de ACV", planteó Tzourio. "Pero no se deben interpretar estos hallazgos como una indicación para que los adultos mayores empiecen a tomar estos fármacos", añadió.