25/8/15

Aneurismas y testosterona [25-8-15]

[23-8-15]
Aneurismas y testosterona

En el momento actual no existen tratamientos farmacológicos de probada eficacia para tratar los aneurismas y la intervención quirúrgica es la única terapia


E.P.- Las hormonas sexuales masculinas circulantes en sangre, como la testosterona y la dihidrotestosterona, son las responsables de una mayor susceptibilidad de los hombres a desarrollar aneurisma aórtico abdominal, según un estudio de la Universidad de Kentucky que se ha hecho público en las jornadas científicas de la Sociedad Americana de Investigación sobre Patologías que se celebra estos días en San Diego (Estados Unidos).

Según los expertos, los hombres poseen cuatro veces más riesgo que las mujeres de padecer aneurismas aórticos abdominales, que se estiman son la causa de la muerte del 4 por ciento de las personas mayores de 65 años, aunque los mecanismos de esta alta incidencia no se han descubierto. Los investigadores informan ahora de que la respuesta se encuentra en las hormonas sexuales masculinas.

Los investigadores descubrieron que al eliminar los andrógenos circulantes de animales de experimentación machos, incluyendo la testosterona y la dihidrotestosterona, disminuyó el riesgo de aneurisma hasta coincidir con el de las hembras, mientras que proporcionar a las hembras estas mismas hormonas sexuales masculinas aumentó su riesgo hasta niveles similares a los de los machos.

Los científicos proporcionaron a los animales angiotensina II que provoca el desarrollo de aneurismas aórticos abdominales. Los animales macho tienen tres veces más susceptibilidad a desarrollar los aneurismas inducidos por la angiotensina que las hembras que reciben el mismo agente.

Los investigadores descubrieron que proporcionando las hormonas sexuales masculinas a los animales hembra a la vez que una inyección de angiotensina provocaba que la susceptibilidad de las hembras a la enfermedad se asimilara a la de los machos.

Los resultados mostraron que la administración de testosterona elevó la incidencia de desarrollar aneurismas un 55 por ciento en las hembras y la dihidrotestosterona elevó la incidencia en un 67 por ciento. Además, las hembras a la que se proporcionó las hormonas masculinas sexuales desarrollaron aneurismas más graves en comparación con las hembras tratadas con placebo.

El objetivo de los científicos ahora es descubrir el elemento con el que se unen las hormonas sexuales masculinas que media esta diferencia con la esperanza de desarrollar fármacos que puedan ser útiles para disminuir la incidencia de los aneurismas letales. Según los expertos, en la actualidad no existen tratamientos farmacológicos de probada eficacia para tratar los aneurismas. El único tratamiento existente es la cirugía cuando el riesgo de muerte debido a una posible rotura del aneurisma se juzga que supera el riesgo de la intervención quirúrgica.


23/8/15

Piden vigilar cuadros de depresión en adulto mayor


Piden vigilar cuadros de depresión en adulto mayor

zocalo.com.mx

El experto Antonio Kobayashi Gutiérrez dijo que la depresión en el adulto mayor suele aparecer sin que existan eventos precedentes, como la pérdida de un ser querido o de un trabajo u otras condiciones, y muchas veces puede confundirse con las propias características del envejecimiento.

El geriatra adscrito al Hospital de Especialidades del IMSS Jalisco agregó que las personas mayores no suelen expresar su depresión melancólicamente, "es decir a través del llanto, sino que tienden a manifestarlo de otras formas".

"Por lo que además de pensamientos negativos y tristeza, presentan otros síntomas como apatía, falta de energía, dolores musculares y articulares, desánimo o irritabilidad, falta de apetito, aislamiento, entre otros, que persisten durante varios meses o un tiempo prolongado", indicó.

Añadió que de acuerdo con encuestas, la prevalencia de depresión en adultos mayores del sexo femenino es mayor a la de los varones, siendo de hasta 10 por ciento en las mujeres contra 4 por ciento en los hombres.

El especialista comentó que, en otros casos, como en pacientes con cáncer, la prevalencia de depresión puede alcanzar hasta 60 por ciento, incluidos hombres y mujeres.

Indicó que no obstante, muchas veces los casos se subdiagnostican, toda vez que la persona o sus familiares asocian los síntomas de la depresión con datos propios del envejecimiento como la fatiga, los dolores del cuerpo o el desánimo en general.

Mencionó que un cuadro de depresión severa, podría incluso anteceder a una demencia en el adulto mayor, "de ahí la importancia de identificarla de forma oportuna y brindar un manejo adecuado al paciente".

Subrayó que se debe vigilar la calidad del sueño del adulto mayor, toda vez que el insomnio genera falta de energía que a su vez puede reforzar en ellos ideas negativas como “ya no soy capaz” o “no soy útil”.

Kobayashi Gutiérrez destacó que es importante diferenciar e identificar cuando se trata de un estado de melancolía o de un transitorio trastorno adaptativo, en donde la persona se replantea su papel en la sociedad y en su propia familia ante circunstancias de la vida.

Detalló que el papel que juega la producción del neurotransmisor denominado serotonina en la depresión del adulto mayor es muy importante, toda vez que esta sustancia en el cerebro tiende a disminuir y con ello sobreviene la falta de energía y los pensamientos melancólicos.

Precisó que a fin de prevenirla y coadyuvar en su manejo una vez que se presenta, se debe tratar de mantener vigente al adulto mayor en las actividades familiares y sociales, "a fin de que refuerce su autoestima y auto-concepto sintiéndose útil y valorado".

Resaltó que si el adulto mayor abandonó algunas actividades que anteriormente disfrutaba, la familia puede intentar apoyarle al brindárle facilidades para que pueda retomarlas en la medida de lo posible".

Afirmó que desde que se es joven, se puede planificar la manera en que se quiere envejecer, en términos del autocuidado de la salud y al fortalecer las redes de apoyo con la familia y amigos.
 

8/8/15

Prevenir el Alzheimer [08-08-15]


Prevenir el Alzheimer

El Alzheimer aún no puede curarse, pero sí es posible prevenir o retrasar su aparición. Al menos, en opinión de los expertos, quienes aseguran que unos hábitos de vida saludables (dieta equilibrada y ejercicio), así como mantener la mente activa (leer, hacer crucigramas…) y llevar una vida social plena son fundamentales en la lucha contra este mal progresivo e irreversible. Una dolencia que en España tiene una prevalencia del 8% entre los mayores de 65 años y del 20% entre las personas octogenarias.

Un mal impredecible

El Alzheimer es una enfermedad identificada por vez primera en 1906. Es la forma más común de demencia en edades avanzadas, pero también puede iniciarse de forma precoz en la cuarta o quinta década de la vida. Si bien es un mal progresivo e irreversible – aún no existe un tratamiento que lo cure-, el diagnóstico precoz y el conocimiento de sus síntomas pueden aliviar la ansiedad del paciente, además de propiciar un tratamiento adecuado que retarde las etapas avanzadas de la enfermedad. Pero las soluciones contra esta dolencia no se quedan ahí. Cada vez son más las voces de científicos que se alzan defendiendo la posibilidad de la prevención de esta enfermedad. Entre estos expertos se encuentra José Manuel Martínez Lage, miembro de la Real Academia de Medicina y coordinador del Comité Científico de la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer y Otras Demencias (CEAFA).
La enfermedad aparece en el 98% de los casos después de los 65 años, y es una dolencia muy “democrática”, ya que afecta tanto a ricos como a pobres y no hace excepción de género, raza, geografía o religión. La prevalencia de Alzheimer es de un 8% entre los mayores de 65, y del 20% entre los mayores de 80

Según indica el avance del padrón del INE de 1 de enero de 2005, en España 7,3 millones de personas ya han rebasado los 65 años y son casi 2 millones los mayores de 80. La prevalencia de Alzheimer es de un 8% entre los mayores de 65, y del 20% entre los mayores de 80. Así que puede hablarse de una cifra de 800.000 enfermos, unos 350.000 mayores de 80 años. Además, se estima que los porcentajes irán subiendo de año en año a medida que la población envejezca y si la ciencia no logra controlar la enfermedad, en el año 2050 esta cifra se triplicaría, con lo que el desajuste social, sanitario y económico sería insuperable. Por fortuna, el doctor Martínez Lage señala que los expertos coinciden en afirmar que tal amenaza no se consumará, “ya que probablemente se podrá controlar antes de 2015”.

Estudio genético

Un modo habitual de prevenir las enfermedades es estudiar las posibilidades de que una persona pueda llegar a verse afectada. Desgraciadamente, En la actualidad no es posible aún predecir esta enfermedad en las personas menores de 50 años. en la actualidad no es posible aún predecir esta enfermedad en las personas menores de 50 años

La única excepción, como comenta Martínez Lage, son las familias en las que la enfermedad se hereda de padre o de madre a hijo o a hija, “pero no hay mucho más de 3.000 familias de este tipo en todo el mundo, y los casos de Alzheimer determinados por herencia no son más de un 2% del total”. Son casos que pueden reconocerse con facilidad:


Los síntomas comienzan entre los 30 y los 60 años.

- Casi siempre hay personas afectadas en todas las generaciones.
- El proceso es muy grave y conduce a la muerte en unos cinco años por término medio.
- En estos casos es necesario pedir consejo genético. “En una alta proporción de casos se puede encontrar una mutación genética responsable de la enfermedad.

Una vez demostrado que existe en un enfermo, sus descendientes, aún estando sanos, pueden someterse a un test genético si así se les aconseja. Tal prueba indicará si han heredado la mutación o no. En caso afirmativo padecerán Alzheimer y si el test es negativo, estas personas tendrán el mismo riesgo de enfermar que las demás”, explica José Manuel Martínez Lage.

En todas las enfermedades influyen los genes, bien favoreciendo su aparición, bien protegiéndonos frente a ellas. Es el caso de dolencias como el asma, la artritis reumatoide, el infarto de miocardio o la diabetes. En el Alzheimer pasa lo mismo: existen genes que nos hacen más vulnerables ante él y otros que nos defienden de esta enfermedad. En la actualidad son conocidos algunos de estos genes de riesgo como el llamado APOE E4, aunque debe aclararse que poseer este gen no es necesario ni suficiente para padecer la enfermedad. Las investigaciones actuales giran alrededor de esta cuestión con la finalidad de conocer el perfil genético de predisposición de cada individuo para padecer o no este mal. De momento, sin embargo, son pocas las consecuencias prácticas que han podido extraerse. En el futuro se estima que los estudios genéticos, persona a persona, podrán ser de gran utilidad.

Hábitos saludables

¿Existen posibilidades reales de prevención o retraso de esta enfermedad? No existe duda de que así sea. Es la opinión del doctor Martínez Lage, ya que explica que hay que entender el Alzheimer como el resultado de la interacción de nuestro genoma con el ambiente, la crianza y el estilo de vida que se haya seguido. Así, el Centro de Educación y Referencia sobre la enfermedad de Alzheimer de los EE. UU. (ADEAR) acaba de publicar un estudio sobre las posibilidades de prevención de esta enfermedad. “No está todavía en nuestras manos modificar los genes, ni los causantes de la forma familiar de la enfermedad ni los que facilitan su aparición. Tampoco podemos parar el tiempo y hacerse mayor o muy mayor es una condición muy proclive para sufrir Alzheimer. Pero sí se pueden modificar todos los factores ambientales que ya se conocen para que el proceso no ocurra o retrase mucho su aparición.

No está de acuerdo con esta opinión María Jesús Morala, responsable de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (Afal), quien asegura que en la actualidad es inviable hablar científicamente de prevención o curación de la enfermedad, ya que no se conocen sus causas. En su opinión, todos los consejos que se proponen para prevenir o retrasar la enfermedad no son específicos para esta enfermedad, sino que son válidos para todas las personas y beneficiosos para la población en general. Por este motivo, señala que sólo se podrá hablar de prevención “cuando se conozca la causa y a qué se debe atacar”. Y la asociación centra sus fuerzas en la investigación básica, en conocer mejor el funcionamiento del cerebro humano y las enfermedades que lo destruyen, “con el objetivo inmediato de conocer los mecanismos de la enfermedad que roba la personalidad de los enfermos y que causa un gran dolor en las familias de los afectados”, expone.

Sí coincide con la aseveración del doctor Martínez Lage el estudio de la revista Science del pasado 5 de agosto, en el que se expone la importancia de un cambio en el estilo de vida para evitar el Alzheimer y afirma que es “un compromiso que ha de respetarse durante toda vida”, a pesar de la dificultad de los jóvenes para aceptar la conveniencia de una vida sana para tener una vejez feliz y librarse del Alzheimer, pues según indica el doctor “renunciar a los placeres de la vida epicúrea actual no se acepta nada bien, y no entra tampoco en los planes de la gente adulta”.

Entre los cambios de hábitos de vida que pueden retrasar o prevenir la aparición de Alzheimer los expertos destacan los siguientes:

- Seguir una dieta sana. Los jóvenes y adultos obesos de hoy son ‘carne de cañón’ del Alzheimer el día de mañana. Una alimentación excesiva en calorías, una vida sedentaria y una bulimia conducen al sobrepeso, diabetes, aumento de colesterol e hipertensión arterial, circunstancias que, aparte de ser factores de riesgo cardiovascular, acarrean Alzheimer. Es necesario controlar adecuadamente la nutrición: ni pasarse ni quedarse cortos en las calorías que se ingieren cada día. La restricción calórica en la alimentación supone reducir a un tercio la cantidad de comida habitual diaria, es decir bajar de 3.500 a 1.200 calorías. A medida que se cumplen años y se llega a edades avanzadas, el cerebro produce más cantidad de una proteína llamada GFAP, dañina para los astrocitos, las células del cerebro que ayudan al crecimiento y vigorización de las neuronas. Está comprobado que la restricción calórica también contrarresta la acción de la GFAP, con lo que los astrocitos del cerebro envejecido vuelven a cumplir con su misión de siempre, es decir, ayudan a las neuronas a mantenerse con mejor funcionamiento.

- Practicar ejercicio físico aeróbico. Es muy positivo caminar a diario, correr moderadamente, cuidar el jardín o pedalear en bicicleta. Se ha demostrado que reduce el riesgo de demencia a la mitad. De este modo los expertos recomiendan mantenerse en buena forma física.

- Mantener la mente ágil (leer, hacer crucigramas…). Por esta razón es importante que los jóvenes se mentalicen de la importancia de la actividad intelectual. “Por cada año de enseñanza que se realiza, se reduce el riesgo de Alzheimer en un 17%”, señala Martínez Lage, por lo que aconseja promover que los jóvenes estudien cuantos más años mejor. “El estudio y el aprendizaje consiguen que en el cerebro se formen más sinapsis o puntos de conexión entre unas neuronas y otras. Si uno llega a la vejez con muchas neuronas y muchas sinapsis, va a tolerar mejor que las causas del Alzheimer -que actúan ya a los 40 ó 50 años- originen síntomas, pues tiene más reserva cerebral”, explica. La recomendación es válida también para las personas entradas en años, que deben intentar que sus actividades recreativas estén llenas de aprendizaje de cosas nuevas: retener lo que se lee y leer mucho, hacer crucigramas de dificultad creciente, componer puzzles complejos, participar en juegos de cartas o de tableros que hagan pensar o dedicarse a tareas de artesanía. Los especialistas aconsejan a las personas mayores ejercitar la memoria al menos durante 40 minutos o una hora diaria y piensan que es más eficaz cuando se hace en grupos de unas seis personas, para mantener una mayor motivación y a la vez desarrollar la red de contactos sociales.

- Controlar el estrés. El derivado de la propia existencia es algo que difícilmente se puede mantener a raya, pero los mayores más estresados padecen Alzheimer con más frecuencia, de modo que cuanto menos angustiado se viva, mejor.

- Llevar una vida social activa. La vida actual lleva a que los mayores se aíslen socialmente sin recibir ni hacer visitas, ni participar en actividades comunitarias. Esto precipita el Alzheimer.

A estas recomendaciones, habría que añadir los consejos de ámbito médico paras las personas de 60 años en adelante:

- Anualmente es necesario hacerse análisis de sangre que midan el colesterol, la homocisteína y el azúcar. Si alguna de estas cifras es anormal, hay que seguir el consejo médico para normalizarlas.
- Cada seis meses ha de tomarse la tensión arterial. Si se está en valores anormales, cumplir las instrucciones que el médico dicte.

7/8/15

Anemia en el adulto mayor [07-08-15]


Anemia en el adulto mayor

Se habla de anemia cuando existe una disminución en la concentración de hemoglobina en sangre. La hemoglobina es una proteína que contiene hierro, fabricada por el organismo, y actúa como vehículo para transportar el oxígeno en la sangre.

En primer lugar, es necesario conocer la clasificación de las anemias en este grupo etario:
  • Anemia por carencia nutricional.
  • Anemia asociada a enfermedades inflamatorias, tumores malignos e insuficiencia renal.
  • Anemias inexplicadas.

Dentro de la anemia por carencia nutricional , la más frecuente es la secundaria a falta de hierro y ante la pérdida de sangre, sobre todo, a nivel del tubo digestivo. También se puede dar como resultado de la carencia de acido fólico y vitamina B12. Lo importante es que, una vez identificado el déficit del metabolito correspondiente, se pongan en práctica los estudios que definen la causa de esa anemia; con este fin, hay que identificar el perfil del adulto mayor en cuanto a su valoración funcional y su mentalidad para adoptar las decisiones adecuadas en materia de relación costo-beneficio de los estudios y sin perjudicar la calidad de vida de esa persona.

En referencia a la anemia asociada a enfermedades inflamatorias, tumores malignos e insuficiencia renal , se debe analizar cada una por separado. En el caso de la que se encuentra vinculada a las enfermedades inflamatorias , ésta responde al tratamiento de la enfermedad de base que genera la inflamación. En tanto, en la asociada a tumores malignos hay que descartar las causas reversibles de la anemia. Por otra parte, en la relacionada con la insuficiencia renal se registra un aumento del riesgo de complicaciones; principalmente, se incrementa la morbimortalidad cardiovascular general, así como también el número de ingresos hospitalarios. En este último tipo de anemia se genera la disminución de una hormona liberada por el riñón -la eritropoyetina- que tiene por finalidad la estimulación de la medula ósea para que libere los glóbulos rojos.

Por último, las anemias inexplicadas son las que no pueden clasificarse dentro de los dos grupos anteriormente mencionados; es importante tenerlas presentes porque en la evolución pueden corresponder a una enfermedad de la médula ósea -el síndrome mielodisplásico-.


Diagnóstico

Éste se desprende de una evaluación clínica que incluye las capacidades funcionales, mentales, y nutricionales, además de los fármacos y la situación social del anciano. Para la valoración clínica es fundamental llevar a cabo estudios complementarios, dentro de los cuales algunos serán obligatorios y otros necesarios pero no imprescindibles; esto se hace en función de la tipología del adulto mayor.

El hemograma con lámina periférica y reticulocitosis actúa como el examen básico para iniciar el estudio, mientras que los análisis deben seguir un criterio diagnóstico de acuerdo a los hallazgos de los exámenes iniciales. Es decir, se puede precisar la aplicación de otros análisis sanguíneos hasta, incluso, la punción de la medula ósea, así como también la realización de estudios endoscópicos y de imagen.


Tratamiento

Se presenta como primordial que el tratamiento esté dirigido al tipo de anemia y a su causa específica. Además, se aclara que no es recomendable la administración empírica de hierro, acido fólico o vitamina B. Por otro lado, solamente en determinadas situaciones se encuentra indicada la utilización de eritropoyetina subcutánea. En todos los casos, la finalidad del tratamiento consistirá en mejorar los síntomas que ocasiona la anemia y evitar la aparición de las posibles complicaciones; en tal sentido, es recomendable que los niveles de hemoglobina superen los 10 g/dL, mientras que el valor deseable es 14 g/dL.


Tranfusiones

A través de este procedimiento se pueden aliviar los síntomas cuando se trata de anemias severas. Sin embargo, es esencial entender que aunque las complicaciones se hayan reducido, se debe estar atento por su posible aparición. Por consiguiente, la recomendación de transfusión se plantea cuando la hemoglobina es menor de 7 g/dL, pero se descarta cuando es superior a 10 g/dL, y si se encuentra en la franja intermedia su aplicación dependerá de la situación específica del adulto mayor.
SUAT te invita a que solicites los servicios de un médico si persisten las dudas en cuanto a la anemia en el adulto mayor o si sospechas que el anciano puede estar padeciendo esta enfermedad.

6/8/15

La falta de vitamina D podría dañar la salud de las mujeres mayores 06-08-15


La falta de vitamina D podría dañar la salud de las mujeres mayores

Se necesita una mejor prevención y tratamiento de la deficiencia entre las pacientes de hogares de ancianos, afirman investigadores


La deficiencia de vitamina D es común entre las mujeres que se encuentran en hogares de ancianos, y se asocia con un mayor riesgo de muerte, halla un estudio reciente.

Los hallazgos resaltan la necesidad de prevenir y tratar la deficiencia de vitamina D, según el autor líder, el Dr. Stefan Pilz, de la Universidad de Medicina de Graz en Austria, y colegas.

El estudio de casi mil mujeres residentes en hogares de ancianos de Austria, con una edad promedio de 84 años, halló que 284 (30 por ciento) de las pacientes habían muerto tras un seguimiento promedio de 27 meses. Los investigadores también hallaron que casi 93 por ciento tenían niveles de vitamina D inferiores a lo recomendado.

El estudio aparece en la edición de abril de la revista Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism.

"Nuestros hallazgos muestran que la gran mayoría de residentes de hogares de ancianos tienen deficiencias graves de vitamina D, y que los que tienen los niveles más bajos de vitamina D están en alto riesgo de mortalidad", apuntó Pilz en un comunicado de prensa de la Sociedad Endocrina (Endocrine Society). "Esta situación amerita acción inmediata para prevenir y tratar la deficiencia de vitamina D".

La deficiencia de vitamina D es un factor de riesgo para los problemas óseos. El tratamiento conlleva tomar hasta 800 unidades internacionales de vitamina D al día.

"Los complementos de vitamina D pueden traer beneficios significativos para estos pacientes en resultados clínicamente relevantes, como las fracturas", señaló Pilz. "A la luz de nuestros hallazgos, y la literatura existente sobre los efectos adversos de la deficiencia de vitamina D, ahora existe una necesidad urgente de estrategias eficaces para mejorar el estatus de vitamina D en los pacientes mayores institucionalizados".

Aunque el estudio encontró una relación entre la deficiencia de vitamina D y la mortalidad en las mujeres de hogares de ancianos, no demostró que exista una relación de causa y efecto.

5/8/15

Con el ejercicio a largo plazo, ochenta años no son nada 05-08-15

 
Con el ejercicio a largo plazo, ochenta años no son nada

Los adultos mayores encuentran que pueden conservar su fuerza y flexibilidad, y que se reducen los riesgos cardiacos

En 1977, Jimmy Carter era presidente, Encuentros cercanos del tercer tipo se estrenaba en los cines, y todavía se permitía fumar en la mayoría de edificios públicos. Ese fue el año en que Lawrence Golding, que ahora tiene 81 años, profesor de kinesiología de la Universidad de Nevada en Las Vegas, inició una austera clase de ejercicios para hombres, parecida a un entrenamiento militar, los días de semana a la hora del almuerzo, en el campus.

Algunos de esos hombres, que tenían entre 30 y 51 años cuando la clase comenzó, permanecieron en el programa durante más de veinte años. Y hoy en día, disfrutan de los beneficios de ese compromiso.

Tienen el pelo gris y muchos son abuelos, pero tienen niveles de colesterol y triglicéridos mejores que cuando eran más jóvenes, y su capacidad aeróbica, flexibilidad y fuerza no han mostrado los declives que se esperan con la edad.

"Mi definición de envejecimiento es cuando uno no puede hacer físicamente cosas que hacía cuando era años más joven", señaló Golding, quien dirigió la clase de ejercicios hasta que se canceló hace unos años debido a problemas logísticos con encontrar un lugar para aparcar y reunirse en el campus. "Las personas que se ejercitan con regularidad continúan haciendo las cosas que hacían cuando tenían veinte años".

Junto con una dieta saludable y permanecer mental y socialmente activo, el ejercicio está emergiendo como una de las maneras claves de evitar la enfermedad crónica, y en general permanecer más sano en la vejez, afirman los expertos.

De hecho, junto a mantener un peso sano, se ha encontrado que el ejercicio es en los hombres el factor más importante para proteger contra la insuficiencia cardiaca, o la pérdida de capacidad de bombeo de sangre que puede llevar a la muerte, según un estudio publicado a mediados de 2009 en la revista Journal of the American Medical Association. Entre los hombres que se ejercitaban cinco o más veces por semana, el once por ciento desarrolló insuficiencia cardiaca, frente al 14 por ciento de los hombres que no hacían ejercicio, encontró el estudio.

La actividad física es igual de importante para las mujeres. Un estudio de 27,000 mujeres con una edad promedio de 55 años encontró que, en el transcurso de once años, las que hacían ejercicio tenían 40 por ciento menos probabilidades de sufrir un ataque cardiaco que las mujeres sedentarias. El estudio fue publicado a finales de 2009 en Circulation.

"El órgano más importante en el cuerpo de una persona mayor son las piernas", apuntó el Dr. Walter Bortz, profesor de medicina de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford. "Si las piernas permanecen sanas, todo lo demás irá bien. No se caerá ni se romperá la cadera. El corazón permanece sano. No se desarrolla fragilidad. La vida sexual sigue siendo buena, el cerebro permanece bien, y la persona cuesta menos dinero".

Bortz, que tiene 80 años y ha escrito varios libros sobre el envejecimiento y el ejercicio, terminó el Maratón de Boston el 19 de abril en siete horas y treinta minutos. En cuarenta años, ha corrido cuarenta maratones.

Afirmó que nunca es demasiado tarde para que los adultos mayores comiencen a hacer ejercicio.

"Incluso la gente en su séptima década tiene una tremenda capacidad de mejorar su fuerza, flexibilidad y capacidad aeróbica", añadió Bortz

Entonces, ¿cuál debe ser la meta de las personas de mediana edad y los adultos mayores? Al menos tres sesiones de ejercicio de treinta minutos por semana, aunque más es mejor, apuntó Bortz. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. recomiendan cinco sesiones por semana.

En la UNLV, Golding dirigía una clase de 45 minutos los días de semana, de septiembre a mayo. No había radio, ni equipo, sólo Golding contando las repeticiones frente a los participantes. Por ejemplo, los miembros experimentados de la clase hacían tres series de 50 sentadillas y tres de 20 flexiones.

Todos los hombres eran blancos, sedentarios, y la mayoría tenía algo de sobrepeso. Mostraron mejoras rápidamente. En el transcurso de dos a tres años, los participantes, independientemente de su edad, tenían un mejor rendimiento promedio en pruebas de flexibilidad, fuerza y aeróbicos que los estudiantes universitarios de primer año, comentó Golding.

Entre los veinte participantes que siguieron yendo a clases (tres veces y media por semana durante más de veinte años), el colesterol de lipoproteína de baja densidad (HDL), la clase mala, se redujo en 27 por ciento tras el primer año, y en 60 por ciento durante los veinte años. El colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL), la clase buena, aumentó en 60 por ciento tras el primer año, y siguió mejorando durante los siguientes 15, según una investigación que apareció en 2009 en la revista Research Quarterly for Exercise and Sport.

El colesterol total (LDL, HDL y otros componentes lípidos) se redujo en casi 18 por ciento tras un año, y en 40 por ciento durante veinte años, encontró el estudio. Los niveles de triglicéridos se redujeron cada año: 23 por ciento tras el primer año, y 61 por ciento durante los veinte.

Los hombres también perdieron un promedio de 27 libras (unos doce kilos), aunque las mejoras en el perfil de colesterol fueron independientes de la pérdida de peso, según el estudio.

Y mientras sudaban juntos, se desarrollaron amistades, y los hombres estaban pendientes si alguien no hacía el esfuerzo y faltaba por un tiempo. "Tras un tiempo, se convirtió en una adicción positiva, y la gente se entristeció cuando cancelamos la clase", aseguró Golding. "Estos hombres le estaban ganando al proceso de envejecimiento".
 

4/8/15

La mejor alimentación para el adulto mayor 04-08-15


La mejor alimentación para el adulto mayor

Durante esta etapa de la vida, muchos cambios se dan en el organismo, el cual necesita algunos cuidados extras.

La atención con la dieta, que debe suplir todas las necesidades de los adultos mayores, es una de las prioridades, ya que de esta forma se evitan múltiples enfermedades, trastornos e inconvenientes como la desnutrición.


Balance

Alfredo Matos, especialista en nutrición, señala que la alimentación debe cuidarse desde la niñez, esto incluye comer suficientes cantidades, porciones completas de los diferentes grupos de alimentos y, en general, lo adecuado para cada tipo de persona, según sus características y condiciones físicas.

A medida que pasa el tiempo, el individuo debe ser mucho más estricto con lo que ingiere, sobre todo porque hay factores extra que hacen necesario este ajuste. Por ejemplo, la pérdida de dientes, la disminución del apetito debido al envejecimiento y la pérdida de masa muscular y ósea llevan a las personas mayores a una debilidad progresiva.

El especialista explica que la ingesta de proteínas es fundamental durante esta época de la vida porque de esta manera se asegura que el cuerpo siga formando las sustancias necesarias para su correcto funcionamiento. A la dieta hay que añadirle antioxidantes que controlen los daños en las estructuras celulares.


Las bebidas

Según Matos, una adecuada hidratación es esencial para mantener una buena salud.

La falta de agua en el organismo puede generar deshidratación, problema que provoca caídas, infección del tracto urinario, enfermedades dentales, trastornos broncopulmonares, cálculos renales y deterioro de la función cognitiva.

Tenga en cuenta que la mejor forma de mantener el cuerpo bien hidratado es bebiendo agua, jugos, refrescos, leche, café o té, pero también comiendo una variedad de frutas.

3/8/15

Una de cada tres mujeres mayores de 50 años sufrirá algún tipo de fractura vertebral 03-08-15


Una de cada tres mujeres mayores de 50 años sufrirá algún tipo de fractura vertebral

Una de cada tres mujeres mayores de 50 años sufrirá una fractura vertebral, asegura el presidente de la Sociedad Española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM), con motivo del Día Mundial de la Osteoporosis, que tiene lugar el 20 de octubre.

De este modo, la Fundación Internacional de la Osteoporosis (IOF, por sus siglas en inglés) centra su mensaje este año en la salud ósea con el lema 'No te inclines ante la osteoporosis'.

La osteoporosis es una enfermedad crónica que causa en España alrededor de 90.000 fracturas de cadera y 500.000 fracturas vertebrales cada año. Sin embargo, la IOF calcula que, al menos, dos tercios de las fracturas vertebrales causadas por la osteoporosis en el mundo no son reconocidas por los médicos y, por tanto, no son tratadas. A pesar de que muchas de estas fracturas causan discapacidad y dolor, muchas veces son ignoradas o diagnosticadas erróneamente como dolor de espalda debido a distensión muscular o artritis.

El doctor Manuel Sosa, catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha subrayado la importancia del diagnóstico precoz, al considerar que este tipo de fracturas puede, incluso, provocar que la columna se colapse y conducir a una postura anormal que producirá pérdida de estatura o insuficiencia respiratoria. Además, ha precisado que, "este tipo de fracturas son, a menudo, asintomáticas y cuando aparece el dolor, a veces, suele atribuirse a otros motivos".

Mientras, el presidente de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO), el doctor Manuel Díaz Curiel, ha explicado que los datos de la osteoporosis que revelan que, en España, esta enfermedad afecta a 3,5 millones de personas, "ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar nuevos canales de información que ayuden a los pacientes a comprender la enfermedad y la importancia de cumplir con el tratamiento para reducir el riesgo de fractura y mantener así su calidad de vida".