1/7/16

Una dieta pobre en grasas pero rica en frutas, verduras y fibra no reduce riesgos de cáncer en mujeres postmenopáusicas [1-7-16]


Una dieta pobre en grasas pero rica en frutas, verduras y fibra no reduce riesgos de cáncer en mujeres postmenopáusicas

Una dieta pobre en grasas, pero rica en frutas, vegetales y fibra no reduce el riesgo de cáncer de mama, cáncer colorrectal o enfermedad cardiovascular en mujeres que ya han pasado la menopausia, según tres estudios estadounidenses dirigidos por el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, la Universidad de Washington y la Universidad Howard, respectivamente que se publican en Journal of the American Medical Association (JAMA).

Los investigadores del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson examinaron el efecto de una dieta baja en grasas sobre la incidencia del cáncer de mama a través de los datos de un programa nacional sobre modificación de la dieta (WHI, según sus siglas en inglés) en el que participaron 48.835 mujeres posmenopáusicas sin cáncer de mama que comenzó en 1992.

El programa WHI incluía una modificación de la dieta consistente en una reducción de la cantidad de grasas y un aumento de la cantidad de vegetales, frutas y fibra consumida en la dieta. Las mujeres participantes, que tenían entre 50 y 79 años, fueron divididas en un grupo con la dieta modificada según los parámetros antes mencionados y otro grupo cuya dieta no pasó por modificaciones.

Según los científicos, los resultados globales muestran que no existen diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto a la incidencia del cáncer de mama. En los 8,1 años de seguimiento en el grupo con cambios en la dieta un 3,35 por ciento de las mujeres desarrolló cáncer de mama frente a un 3,66 por ciento en el grupo control en el que las participantes no cambiaron sus hábitos de alimentación.

Los investigadores de la Universidad de Washington analizaron los datos del estudio WHI y descubrieron que en el mismo periodo de seguimiento se produjo una incidencia del 0,13 por ciento anual de cáncer colorrectal (200 casos) en el grupo cuya dieta había sido modificada y del 0,12 por ciento en el grupo control sin cambios dietéticos. Según los científicos, el patrón dietético no alteró el riesgo de tumores de este tipo.

La investigación del Instituto de la Universidad Howard de Washington examinó los datos del estudio nacional para analizar el efecto de la dieta baja en grasas y alta en verduras, frutas y fibra en el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria. Los científicos descubrieron que la dieta no tenía efectos significativos sobre la incidencia de la enfermedad coronaria cardiaca, el ictus, la enfermedad cardiovascular o el ataque cardiaco.
 

28/6/16

5 razones para especializarse en el adulto mayor

5 razones para especializarse en el adulto mayor

publimetro.co

El cuidado de las personas mayores es un asunto serio y no se debe dejar en manos de cualquiera. Por eso, cuando se trata de educación formal en este importante sector, hay que pensar en calidad educativa y en programas académicos que respondan a cabalidad con la formación integral de los profesionales de la salud.

Y es que dentro de las ciencias de la salud, la enfermería es quizás una de las más nobles profesiones que buscan el bienestar de los pacientes. Así, en una sociedad que tiene de forma creciente adultos mayores que esperan una vejez digna, es indispensable que existan especializaciones y maestrías que contribuyan a que la atención que se les preste sea del más alto nivel.

¿Por qué elegir un postgrado de cuidado al adulto mayor? Aquí le contamos algunas de las razones:


Prevención de la enfermedad

La labor de los profesionales de las ciencias de la salud es la de atender la enfermedad, pero también prevenirla. Por eso, con los adecuados conocimientos, desde la enfermería se puede promover un mejor estado de salud en la vejez, para así garantizar años de calidad de vida.


Investigación

En la academia, uno de los puntos principales radican en la investigación. Por eso, las especializaciones y maestrías hacen especial énfasis en este campo, porque es necesario abordar distintas ramas del conocimiento para profundizar en algunas problemáticas y buscar soluciones. Desde la enfermería, la investigación puede dar cabida a transformaciones sociales a corto, mediano y largo plazo.


Bienestar del anciano

En la vejez, lo más importante es la tranquilidad y el bienestar. Y para ello, es necesario capacitar a profesionales de la salud que ayuden a los adultos mayores a que puedan encontrar la forma de vivir sin enfermedad. De allí que profesiones como la enfermería cumplen un papel determinante para este propósito.


Comprensión de los procesos de envejecimiento


En los procesos de envejecimiento, los profesionales de la salud son actores protagónicos a la hora de entender qué acciones tomar para que los adultos mayores gocen de años de calidad. Es por eso que la investigación y los estudios de postgrado representan una oportunidad única para ayudar en este sector poblacional.


Interdisciplinariedad


La transversalidad de las disciplinas en el sector de la salud es lo que permite complementar los distintos conocimientos con el propósito de evitar la enfermedad. De allí que las especializaciones requieren de profesionales que puedan cruzar los límites de las disciplinas académicas para dar soluciones más completas.

Es básico entender que el ideal con el adulto mayor es que pueda “maximizar su funcionamiento, mantener su independencia y vivir con el mínimo posible de restricciones”, según consta en la descripción del programa de maestría en ‘Cuidado de Enfermería al Adulto Mayor’, de la Universidad Javeriana, el cual atiende a la necesidad de formar profesionales de esta ciencia de la salud que puedan mejorar la calidad de vida de las personas que están en la vejez.

8/6/16

Tromboflebitis [8-6-16]

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Tromboflebitis

Un golpe en una pierna, permanecer tumbado y en reposo durante amplios periodos de tiempo, una inyección, una variz o la ingesta continuada de anticonceptivos por vía oral pueden ser suficientes para provocar la patología conocida como tromboflebitis. Este mal, basado en la aparición de trombos que inflaman las venas, tiene tratamiento y cura sencillos. No obstante, en los casos más extremos, si no se trata convenientemente, puede provocar incidencias importantes en la salud del paciente, hasta el punto de provocar la muerte.
Perfil tipo: Mayores de 60 años y mujeres

La circulación de la sangre requiere que los cauces por los que ésta discurre estén convenientemente despejados. Sin embargo, en ocasiones la circulación se ve dificultada por la aparición en el sistema sanguíneo de taras y patologías que perjudican el adecuado paso del plasma. Entre ellas, está la tromboflebitis, que consiste en la aparición de trombos o coágulos en las venas que degeneran en una inflamación de las mismas, o viceversa.

Tal circunstancia puede devenir en una serie de complicaciones médicas que, en casos extremos, podrían llevar al paciente a situaciones delicadas si no se acota a tiempo la sintomatología propia que acompaña a esta enfermedad, capaz de degenerar en necrosis de los tejidos afectados o embolia pulmonar. Pese a todo, esta patología tiende a ser una afección autolimitada y sin excesivos riesgos, ya que suele desaparecer tras un máximo de quince días de incidencia y tratamiento.

La aparición de los trombos se debe a una serie de factores que actúan sobre la sangre haciendo que ésta pierda su habitual estado líquido. Esta situación ocurre cuando el torrente sanguíneo se estanca o cuando las paredes de las venas por las que discurre han sufrido algún tipo de incidencia o lesión. Hasta el 90% de las tromboflebitis tienen lugar en las venas de las piernas

.Asimismo, los trombos pueden ser consecuencia directa de la aparición en el organismo de sustancias que favorezcan la coagulación sanguínea. Todo ello da como resultado un estadio en el que los componentes de la sangre se adhieren en las paredes de las venas, obstruyéndolas de forma progresiva y dificultando así la circulación. Esta situación –la aparición de coágulos- se da en la gran mayoría de los casos en las extremidades inferiores. De hecho, según los datos aportados por la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, hasta el 90% de las tromboflebitis tienen lugar en las venas de las piernas

En cualquier caso, entre las situaciones que pueden facilitar la aparición de tromboflebitis están aquellas que devienen de estados en los que el paciente ha permanecido postrado en reposo o de pie durante largos periodos. Aparte, pueden estar en riesgo de padecer esta patología las personas con una alteración en la composición de su sangre o las mujeres con embarazos recientes y los individuos que sufren en sus piernas episodios varicosos, tal y como indican los datos facilitados por el Ministerio de Sanidad y Consumo.


Situaciones de riesgo


Además, existe el riesgo de padecer tromboflebitis cuando se dan episodios de insuficiencia cardiaca, traumas y fracturas, recientes intervenciones quirúrgicas (en rodillas o caderas, entre otras), o con la toma por parte de mujeres de anticonceptivos orales por periodos de tiempo prolongados. También están documentados casos en los que los coágulos surgen tras el suministro a un enfermo de fármacos mediante goteo intravenoso o tras la infección de una vena próxima. Incluso, existen expedientes, englobados bajo la definición de Síndrome de la ‘clase turista’, en los que la tromboflebitis ha afectado a personas que viajaban en avión y que han permanecido muchas horas sentadas en los asientos de la aeronave, algo que también puede ocurrir . en largos desplazamientos en automóvil. Otros condicionantes que favorecen la aparición de la tromboflebitis son la obesidad, la edad y el género –es más frecuente en mayores de 60 años y en mujeres-, y las circunstancias genéticas.

Con todo lo dicho, conviene señalar que la seriedad de la tromboflebitis reside en su incidencia sobre el sistema circulatorio. De hecho, sus consecuencias más perjudiciales y extremas, de no tratarse, pueden derivar en un tromboembolismo pulmonar en el caso de que el coágulo se desprenda y alcance los pulmones. En ese caso, el trombo impediría el intercambio de oxígeno puro por aire contaminado, con lo que el organismo del paciente no se ventilaría como es debido y, por tanto, la situación podría acabar en complicaciones serias, entre ellas, la muerte. Los trombos, si se desprenden, como puede llegar a ocurrir en casi la mitad de los casos, pueden alcanzar al cerebro y al corazón, entre otros órganos vitales, produciendo daños a veces irreparables

Tromboflebitis superficial

Esta patología puede aparecer tanto en las venas del exterior del organismo como en las que se encuentran en el interior del sistema venoso. Si se dan los condicionantes de la primera de sus dos versiones, será porque se trata de una tromboflebitis superficial. La misma se da con mayor profusión en personas de edad afectadas ya por varices en su sistema circulatorio.

José Ramón Páramo, especialista del Laboratorio de Hematología de la Clínica Universitaria de Navarra, explica que esta patología provoca dolor y un aumento de la temperatura de la extremidad perjudicada, que tiende a adoptar un color entre violáceo y rojizo y a tensarse e hincharse. En los centros médicos se suele diagnosticar con exámenes que tienen en cuenta el pulso, la presión arterial, la circulación sanguínea y la temperatura, así como el aspecto y el estado de la piel de la zona afectada.

En la mayoría de las ocasiones, para remediar la sintomatología descrita basta con un tratamiento conservador a base de antiinflamatorios, anticoagulantes o antibióticos, dependiendo del origen de la tromboflebitis. En ocasiones, los trombos también desaparecen con remedios comunes: evitando la presión sobre el área afectada con paños calientes y húmedos sobre la zona afectada, descanso y reposo, o con la elevación de los miembros afectados por encima del corazón. En cualquier caso, este tipo de tromboflebitis acostumbra a tener una curación poco problemática, desapareciendo la inflamación en 15 días aproximadamente. En este sentido, desde la referida institución académica se apunta a que es difícil de cuantificar el porcentaje de población que sufre de este tipo de patología, circunstancia que responde, entre otras consideraciones, a la ausencia de cuadros y manifestaciones médicas que acompaña a esta enfermedad.

Pese a lo dicho, hay autores que consideran que la gran mayoría de los casos de tromboflebitis superficial deberían ser tratados, ya que su presencia se relaciona en varios estudios con el surgimiento posterior de la tromboflebitis profunda.

La tromboflefitis superficial también puede surgir como reflejo de otras enfermedades: de varios tipos de cánceres o de la denominada enfermedad de Buerger, padecimiento que inflama los vasos sanguíneos y que afecta sobremanera a los píes y manos de los perjudicados.

Tromboflebitis profunda en una de cada 100 personas
Aparte de la tromboflebitis superficial, también se pueden dar casos de su versión profunda y su incidencia puede provocar situaciones comprometidas, aunque éstas tienden a ser poco frecuentes. Además, este tipo de patología puede tener, a su vez, varias interpretaciones. De hecho se puede dar de forma difusa, situación denominada por la clase médica como ‘flegmasia alba dolens’. Sus síntomas se traducen en dolor en los músculos afectados, incremento de la temperatura de la zona afectada e inflamación del área dañada. Si esta situación se produce, como suele ser habitual, en las extremidades inferiores, puede degenerar, incluso, en dificultades para caminar. Tampoco son extraños episodios de fiebre y malestar general, que pueden llegar acompañados de cansancio.

Ahora bien, si la tromboflebitis profunda es masiva (‘flegmasia cerúlea dolens’), el miembro afectado se reconoce porque se queda frío y porque adopta matices violetas, además de generar un malestar agudo y general.


Internamiento del paciente


Debido a su complejidad, en caso de tromboflebitis profunda suele ser necesario el internamiento del paciente para poder acotar su incidencia. Su tratamiento en estos casos requiere del uso de anticoagulantes por periodos no inferiores a medio año. De esa forma se previene la posibilidad de la aparición de un tromboembolismo pulmonar. En casos de tromboflebitis profunda aguda, incluso, podría ser necesaria una intervención quirúrgica si es que se da en venas de importancia vital. Este tipo de trombosis se da con mayor frecuencia en personas mayores de 60 años. Al respecto, las estimaciones médicas calculan que el número de personas que desarrollan esta enfermedad anualmente en España podría alcanzar a una de cada 100.


Cómo prevenir la enfermedad


En muchas ocasiones la tromboflebitis puede presentarse sin avisos patentes. Entonces, el diagnóstico dependerá de la ejecución de una serie de pruebas basadas en ultrasonidos o estudios sobre la composición de la sangre del individuo aquejado para intentar descifrar posibles taras y disfunciones en los sistemas de coagulación de la sangre.

En cualquier caso, la tromboflebitis se puede prevenir. Por ejemplo, en aquellos casos en los que el individuo está inmovilizado, como en los viajes largos aéreos es conveniente mover las piernas y levantarse del asiento para estirar las extremidades. Asimismo, si la causa es la administración de fármacos vía intravenosa, una posible solución es ir alternando el lugar donde se pone la inyección.

7/6/16

Un tercio de los paciente mayores lleva un acompañante al médico [7-6-16]


Un tercio de los paciente mayores lleva un acompañante al médico

Un estudio encontró que esto mejoraba la satisfacción con la consulta en 15 a 19 por ciento

Más de un tercio de los pacientes mayores de Medicare llevan a un acompañante con ellos para las consultas médicas de rutina.

Y los pacientes que son acompañados en tales consultas tienden a estar más satisfechos con ella, según un estudio que aparece en la edición del 14 de julio de la revista Archives of Internal Medicine.

"Me parece que es una idea fabulosa [llevar a un acompañante a las consultas médicas]", afirmó la autora principal del estudio, Debra L. Roter, profesora de conducta de salud y sociedad de la Facultad de salud pública Bloomberg de la Johns Hopkins en Baltimore. "Y ahora tenemos una idea muy buena de las intervenciones, ideas que pueden ayudar a acompañantes y a pacientes a prepararse para su consulta de manera más proactiva y eficaz. Las consecuencias parecen ser especialmente valiosas para esas personas mayores que por lo general se perciben como más vulnerables, las más enfermas, las de más edad y las que tienen menos educación. Esa es la gente que parece beneficiarse más de tener a alguien con ellos".

Un estudio anterior liderado por Roter también había indicado que era común que los adultos mayores llevaran a alguien a las consultas médicas, por lo general el cónyuge o un hijo adulto.

"Encontramos que los acompañantes en realidad hacen muchas cosas útiles para el paciente, pero nuestro estudio era solo uno y relativamente pequeño", apuntó Roter.

Roter y una colega decidieron analizar una población más grande de 12,000 beneficiarios de Medicare habitantes de comunidades que tenían a partir de 65 años de edad y habían participado en una encuesta en 2004. Roter había redactado varias de las preguntas de esa encuesta anterior.

Muchos de los hallazgos concordaron con el estudio anterior de menor tamaño.

Aquí, el 38.6 por ciento de los participantes afirmó que generalmente estaba acompañado en las consultas médicas de rutina. Los que eran acompañados por lo general eran mayores, tenían menos educación y tenían peor salud.

Los acompañantes podían ser el cónyuge (53.3 por ciento), hijos adultos (31.9 por ciento), otros parientes (6.8 por ciento), compañeros de vivienda, amigos o vecinos (5.2 por ciento), personas no emparentadas (2.8 por ciento) o enfermeras, ayudantes de enfermería o funcionarios legales o financieros (menos de uno por ciento).

Más de 60 por ciento de los acompañantes ayudaban en la comunicación entre médico y paciente al inscribir indicaciones (44.1 por ciento), dar información sobre las afecciones o necesidades médicas del paciente (41.6 por ciento), hacer preguntas (41.1 por ciento) o explicar las indicaciones del médico (29.7 por ciento).

Los pacientes que eran acompañados en las consultas se hallaban 15 por ciento más satisfechos con las habilidades técnicas de su médico, 19 por ciento más satisfechos con el suministro de información del médico y 18 por ciento más satisfechos con sus habilidades personales en comparación con los pacientes no acompañados.

"Esto nos dice que se trata de un fenómeno nacional", apuntó Roter. "Por lo general estos acompañantes son muy activos, no se limitan a estar en la sala de espera. Entran al consultorio con el paciente y participan en el proceso de comunicación de manera útil".

La autora del estudio, Jennnifer L. Wolff, profesora asistente de política y gestión de la salud de Bloomberg, espera que los hallazgos llevarán a más investigación sobre mejores maneras de aprovechar las consultas con acompañante.

"Este estudio es importante en términos de pensar sobre el papel del acompañante a la consulta, tanto en el encuentro como fuera de este", apuntó. "No comprendemos muy bien los papeles que los cuidadores de la familia desempeñan en los procesos médicos. Sería muy emocionante relacionar esto con temas de seguridad, por ejemplo, reacciones adversas a fármacos o la adhesión a los medicamentos. Teóricamente, tiene sentido que cuando un adulto mayor tiene a un cuidador de la familia que participa activamente en el proceso de atención de salud, debe haber algunos resultados beneficiosos".

Otra experta estuvo de acuerdo pero ofreció una nota de precaución.

"Esto ha llevado la ciencia al próximo nivel al cuantificar los hallazgos, y hacerlo con más gente", afirmó Marcia G. Ory, profesora de salud social y conductual de la Facultad de salud pública rural del Centro de ciencias de la salud Texas A&M en College Station. "También observa las funciones de los acompañantes".

"Hay implicaciones para los profesionales clínicos y para los acompañantes además de para el paciente mayor", añadió Ory. "Los médicos necesitan saber cómo interactuar apropiadamente [con el acompañante]. El acompañante necesita comprender su papel. También es importante que el paciente reciba el mensaje de que es, al final, responsable de su propia atención de salud, pero no lo hacen en el vacío. Viven en familias".

"En el pasado, hemos ignorado una tercera parte, pero tampoco es deseable que el péndulo oscile e ignoremos a los pacientes mayores", aconsejó Ory. "Lo que permitirá mejor calidad de la atención es ese equilibrio delicado".

Los pacientes de mayor edad no deberían retrasar la cirugía de columna, según plantea un estudio *


Los pacientes de mayor edad no deberían retrasar la cirugía de columna, según plantea un estudio

Expertos aseguran que los riesgos de complicación aumentan luego de los 69

Investigadores estadounidenses aseguran que retrasar la cirugía de reconstrucción de la columna para corregir deformidades como la escoliosis puede aumentar el riesgo de complicaciones quirúrgicas.
El estudio halló que los pacientes mayores de 69 tienen cerca de 9 veces más probabilidades de sufrir complicaciones.
"El estudio señala que esperar demasiado para la cirugía reconstructiva mayor de la columna puede aumentar dramáticamente el riesgo de complicaciones", aseguró en una declaración preparada el Dr. Lawrence G. Lenke, cirujano ortopédico de columna y profesor de cirugía ortopédica de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, en St. Louis.
"De hecho, a veces esperar demasiado implica que el estado de la enfermedad ha avanzado al punto en el que cualquier solución quirúrgica sería insegura", aseguró Lenke.
Los investigadores evaluaron los efectos de la edad del paciente sobre las complicaciones y resultados para las cirugías mayores de columna. Concluyeron que los pacientes mayores de 60 tenían un índice general de complicación de 37 por ciento y un índice de complicación mayor de 20 por ciento.
"Hallamos que los riesgos mayores relacionados con la reconstrucción compleja y multinivel de la espina dorsal de los pacientes entre 60 y 69 años de edad fueron similares que los de las cirugías menores realizadas en los pacientes del mismo grupo de edad", aseguró en una declaración preparada el Dr. Michael D. Daubs, cirujano ortopédico de columna y profesor asistente de cirugía ortopédica de la Universidad de Utah.
"Pero después de los 69, los riesgos aumentan significativamente para los que se someten a procedimientos complicados, como la corrección de desequilibrio del tronco", señaló Daubs.
Los pacientes que participaron en este estudio habían sufrido dolor relacionado con las deformidades durante años y habían probado opciones no quirúrgicas para la gestión del dolor. La cirugía era su última esperanza.
"El estudio también señala que los pacientes a partir de los 60 años pueden beneficiarse de la cirugía reconstructiva mayor de la columna. Los pacientes de nuestro estudio mostraron mejoras funcionales significativas en el seguimiento a los dos años", aseguró Daubs.
Anotó que los pacientes de deformidades de columna con frecuencia experimentan cambios degenerativos dolorosos entre los 40 y los 60, pero muchos de ellos retrasan someterse a cirugía.
Se esperaba que los hallazgos fueran presentados el viernes en la reunión anual de la American Academy of Orthopaedic Surgeons en San Diego.
 

4/5/16

Un 68% ancianos sufre problema crónico dolor, sobre todo mujeres [4-5-16]


Un 68% ancianos sufre problema crónico dolor, sobre todo mujeres

Un 68% de los ancianos está aquejado de un problema crónico de dolor y sus efectos negativos se dejan notar más entre las mujeres, según desvela el primer estudio epidemiológico específico sobre dolor crónico en este grupo de población que se lleva a cabo en España.

Para llevar a cabo este estudio, que ha hecho un equipo interdisciplinar de investigación de la Universidad Rovira I Virgili (URV) de Tarragona coordinado por el profesor Jordi Miró y que hoy se ha presentado en Reus, los investigadores han entrevistado individualmente a una muestra de 600 personas residentes en la provincia de Tarragona con edad igual o superior a los 65 años.

La información recogida indica que el dolor es 'un grave problema de salud en este grupo de población', según ha explicado en rueda de prensa Jordi Miró.

Concretamente, el 74% de la muestra dice sufrir de algún tipo de dolor en el momento de la entrevista y, de éstos, el 68% está aquejado de un problema crónico de dolor (siguiendo los criterios de la International Association for the Study of Pain, se considera dolor crónico aquel que perdura más allá de los seis meses).

Durante la entrevista, un porcentaje considerable de estos ancianos (69%) reconocía problemas para controlar el dolor, también de recursos médicos, y reclamaba una mayor atención a sus problemas de salud, en general, y particularmente con relación al dolor.

Los datos analizados muestran importantes diferencias relacionadas con el género, ya que son las mujeres quienes sufren en mayor medida de dolor y para las que el impacto (prevalencia, intensidad y duración) de esta experiencia en su calidad de vida es también mayor.

Por lo que se refiere a las áreas corporales afectadas, de nuevo son las mujeres quienes informan experimentar dolor en un mayor número de áreas (sobre un total de 10 posibles, y por término medio, las mujeres están por encima de cuatro zonas o áreas afectadas).

En general, las partes del cuerpo más afectadas son las articulaciones, la espalda, las piernas y los pies, aunque estas zonas varían según la edad.

Considerando la edad, entre los 65 y los 84 años las mujeres presentan una prevalencia de dolor y de dolor crónico superior a la de los hombres. En cambio, en el grupo de los ancianos de mayor edad, aquellos con 85 años o más, la prevalencia de dolor y dolor crónico se iguala entre hombres y mujeres.

La media del índice de discapacidad en mujeres con dolor crónico prácticamente dobla a la de los hombres (40 frente a 26 en una escala sobre 100).

El estudio también indica que los ancianos con dolor crónico tienen una calidad de vida peor que los que no sufren de este problema, y el impacto es bien visible tanto en el componente mental como en el físico.

Destaca que estas personas tienen más dificultad para realizar tanto las actividades básicas de la vida diaria, como subir y bajar escaleras, vestirse o alimentarse, así como las consideradas instrumentales, como usar medios de transporte, cuidar de la casa o manejar asuntos económicos.

En este estudio se observa que las personas aquejadas por un problema de dolor crónico tienen también peor estado de ánimo, sobre todo las mujeres, entre las que la depresión es más habitual que entre los hombres.

Los responsables del proyecto han alertado de la necesidad 'de que se atienda explícitamente, esto es, se evalúe y trate adecuadamente, de forma multidisciplinar, a los ancianos que sufren dolor crónico'.

28/4/16

Anemia en adultos mayores puede causar lesiones al corazón y producir insuficiencia cardiaca [28-4-16]


Anemia en adultos mayores puede causar lesiones al corazón y producir insuficiencia cardiaca

Principales síntomas son irritabilidad, cansancio, depresión, entre otros

La presencia de anemia en los adultos mayores es un indicativo de la aparición de una enfermedad o la falta de hierro, que en algunos casos ocasiona ataques de arritmia que con el transcurrir del tiempo pueden causar lesiones al corazón y hasta producir insuficiencia cardiaca, advirtió el Ministerio de Salud.

El nutricionista del Instituto Nacional de Salud (INS), José Sánchez, manifestó que dicha dolencia podría también originar lesiones en otros órganos del cuerpo, debido a que la sangre no puede llevar el oxígeno suficiente.

En ese sentido, dijo que es vital detectar a tiempo este problema. Sin embargo, aclaró que no se  puede concluir que la edad por sí sola es causa de anemia en el anciano, por lo que nunca debe considerarse al envejecimiento como el principal factor.

Sobre este punto explicó que los niveles de hemoglobina disminuyen en el hombre a partir de los 70 años; mientras que en la mujer, en cambio, los valores se incrementan a partir de la menopausia, al desaparecer las pérdidas menstruales, igualándose en ambos sexos a partir de la edad mencionada.

“La edad no debe ser un factor por sí solo con el cual diagnosticar la anemia en adultos mayores”, detalló.

El nutricionista aseguró que es necesario descartar en los ancianos esta enfermedad mediante una prueba de sangre y si los resultados de esta indican cifras de hemoglobina inferiores a 13gr/dl en varones y 12gr/dl en mujeres, se puede asegurar que se presenta una situación de anemia.

Síntomas

Sánchez indicó que los principales síntomas de la anemia son el cansancio, irritabilidad, somnolencia, depresión, a lo que se suma la pérdida de memoria y apetito, náuseas, poca resistencia al frío, entre otros.

Alertó que entre los principales tipos de anemia se encuentran las ocasionadas por aporte insuficiente de hierro, por escasa absorción de hierro, post hemorrágicas, por enfermedades crónicas y fármacos, así como las perniciosas, refractarias, entre otros.

Procedimiento

Explicó que el tratamiento de la anemia en el adulto mayor es similar al que se realiza a los de otras edades, aunque es necesario llevar una dieta equilibrada y orientada a corregir cualquier deficiencia alimentaria.

“Las vitaminas pueden garantizar el buen estado de la mucosa del tracto digestivo (estómago e intestino) y evitar así la mala absorción y la consiguiente menor capacidad de la médula ósea para producir glóbulos rojos. En la mayoría de casos se recomienda evitar el empleo de laxantes, a no ser que sean estrictamente necesarios”, manifestó.

Afirmó que en el caso de la anemia por carencia de hierro puede ser más práctico administrar el hierro por vía endovenosa que por boca o por vía intramuscular, vías éstas no siempre eficaces por la inconstancia de la absorción y por la dificultad del anciano para autogestionar su terapia.
  

14/4/16

Conoce 8 consejos si tienes que viajar con un adulto mayor [14-4-16]


Conoce 8 consejos si tienes que viajar con un adulto mayor

¿Necesitas viajar con algún familiar de la tercera edad? Pues sigue estos consejos, te pueden servir de mucho.


Muchas veces cuando se hace turismo y se goza de buena salud, podemos tener el tiempo y poder realizar deporte extremo como queramos; sin embargo, si queremos viajar con un adulto mayor, necesitamos planificar con más seguridad a dónde podemos ir.

Para tener todo bien, es mejor que la persona con quien viajaremos realice lo siguiente:

1- Acompaña a tu familiar a un chequeo preventivo en donde notifique al doctor de los planes de viaje y del destino que tienen pensado visitar para saber si no existe ningún riesgo.

2- Previo al viaje, toma su presión arterial para cerciorarse de que su acompañante se encuentra en óptimas condiciones.

3- Busca un alojamiento que ofrezca la tranquilidad que ellos necesitan para completar todas sus horas de sueño.

4- Si se trata de destinos cercanos considera ir en bus, pero si son trayectos grandes opta por el avión ya que esto puede provocar dolores articulares, además de ser agotadores para ellos.

5- No olvides llevar a la mano su medicación, al igual que la ropa y abrigo adecuado dependiendo de la zona y el clima del lugar.

6- Es recomendable proteger su piel con sombreros para el sol, bloqueador y gorros de polar para abrigar la cabeza si hace frío.

7- Durante los circuitos no exijas que den pasos rápidos, respete sus tiempos. También puedes llevar un bastón para facilitar su caminata.

8- Si visitas un destino entre los 3.000 o más de 3.500 msnm, cuenta con un botiquín de primeros auxilios y oxígeno.