21/4/15

Cera en los oídos puede causar sordera 21-04-2015


Cera en los oídos puede causar sordera

El 30% de los adultos mayores presentan trastornos auditivos a causa de la cera acumulada en el oído.

"La acumulación de cera en los oídos hasta el punto de taponarlos, es una de las principales causas de sordera en el adulto mayor", asegura el doctor José Antonio Rivas, otólogo y Director de la Clínica Rivas, especialista en oído, nariz y garganta en Colombia.

Según un estudio realizado por el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, a partir de los 60 años, un 30% de los adultos mayores presentan trastornos auditivos, entre ellos la sordera a causa de la acumulación de cera en los oídos.

Porqué se acumula cera

La acumulación de cera en los oídos, es considerada una patología menor pero con un alto riesgo de ocasionar caídas y pérdida de la capacidad para realizar las actividades del día a día en adultos mayores.

Sus orígenes son diversos, pueden ocurrir por motivos genéticos, por respuesta a agresiones exteriores (ruidos), trastornos del oído (exceso de producción de cera), enfermedades respiratorias (asma, otitis, resfriado, ronquera, faringitis, bronquitis, gripa, sinusitis), estrés, nerviosismo, ansiedad o por introducir copitos de algodón para la limpieza ocasional.

Si la pérdida de la audición va acompañada por dolores de cabeza, sensación de peso en el oído y zumbidos (tinitus) es preciso consultar con el especialista para que tome las medidas respectivas para la limpieza profunda del oído.

El oído externo tiene una longitud de aproximadamente 25 milímetros. En su interior se encuentra una sustancia viscosa (cerumen) que cumple dos funciones principales; la primera como agente de protección ante posibles infecciones, y la segunda como amortiguador  ante la presencia de sonidos fuertes.

Cuando se ha perdido la audición, un médico otorrinolaringólogo puede, a veces, mejorarla haciendo un lavado de oídos para sacar los tapones de cerumen o, en su defecto, indicar audífonos.

Copitos, enemigos de los oídos

Los copitos de algodón "son el mayor enemigo" de los oídos.

El mas reciente Estudio Audimer sobre 'Hábitos de Higiene del Oído' asegura que son los responsables de ciertas patologías auditivas, pérdidas de audición, heridas, infecciones y perforaciones.

"Nunca se deben utilizar copitos de algodón para retirar la cera de los oídos" porque la compactan y la introducen hacia el fondo del oído externo y complican su extracción”, aclara Rivas.

Los métodos más frecuentes que utilizan los otorrinolaringólogos para remover la cera acumulada en los oídos, está relacionada con procedimientos como remoción con microscopio utilizando aspiración e instrumentos, lavado con jeringa, aplicación de gotas de carbonato de sodio, gotas con boricado o gotas con antibióticos.

La acumulación de cera en los oídos, generalmente responde bien a los intentos para extraerlo, pero puede presentarse de nuevo en el futuro. La pérdida de la audición (hipoacusia) por lo general es temporal y la audición normalmente retorna por completo después de extraer el cerumen.

Para mantener una correcta salud auditiva, los expertos recomiendan acudir al otorrino una vez al año o hacer caso de las recomendaciones de los farmacéuticos o los profesionales de Atención Primaria para su higiene y prevención.

20/4/15

La apatía podría señalar atrofia cerebral en la vejez 20-04-2014

 
La apatía podría señalar atrofia cerebral en la vejez, según un estudio

Pero los hallazgos solo muestran una asociación, no prueban causalidad, apuntan los expertos

Los adultos mayores que muestran señales de apatía tienden a tener un volumen cerebral más bajo que sus iguales que muestran más energía y vigor, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores hallaron que de más de 4,300 adultos mayores, los que tenían al menos dos síntomas de apatía tenían ligeramente menos materia gris y materia blanca en el cerebro. La materia gris básicamente funciona como los centros de procesamiento de información del cerebro, mientras que la materia blanca es como el cableado que conecta dichos centros.

Los expertos dijeron que no está claro cómo interpretar los hallazgos, que aparecen en la edición en línea del 16 de abril de la revista Neurology.

Aunque el estudio vinculó a la apatía con una reducción en el volumen cerebral, no probó causalidad.

Es posible que la apatía pueda servir como una “señal de advertencia” de un mayor riesgo de demencia o de algún otro trastorno que afecte al cerebro, según Lenore Launer, una investigadora del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. que trabajó en el estudio.

Pero comentó que se necesita más investigación para comprender qué sucede.

Un neurólogo que no participó en el estudio se mostró de acuerdo. “Es importante no interpretar los resultados en exceso”, el Dr. Marc Gordon, jefe de neurología del Hospital Zucker Hillside en Glen Oaks, Nueva York.

“Esto no significa que si uno cambia su conducta (si sale más o intenta ser ‘menos apático’ de alguna forma) el volumen cerebral aumentará”, dijo Gordon.

Los hallazgos se basan en 4,354 adultos de Islandia, la mayoría entre los 70 y los 79, que se sometieron a IRM para medir el volumen cerebral. También respondieron a tres preguntas que buscaban medir la apatía: “¿Ha dejado de lado muchas de sus actividades e intereses?”, “¿Prefiere quedarse en casa en lugar de salir a hacer cosas nuevas?”, y “¿Se siente lleno de energía?”.

Casi la mitad de los participantes del estudio tenían dos o tres señales de apatía. Y en promedio, halló el equipo de Launer, tenían un volumen cerebral ligeramente más bajo que los que no tenían señales de apatía.

Esto deja abierta la pregunta del huevo o la gallina. “No podemos decir qué llega primero, la apatía o los cambios en el cerebro coherentes con los síntomas de apatía”, señaló Launer.

Los investigadores intentaron dilucidar si ciertas afecciones de salud podrían explicar la conexión. Los síntomas de apatía son comunes en personas deprimidas, por ejemplo, pero el equipo de Launer halló que la apatía se vinculaba con un volumen cerebral más bajo incluso ante la ausencia de depresión. Las personas con Alzheimer u otras formas de demencia con frecuencia también se vuelven apáticas, pero ninguno de los participantes del estudio sufría de demencia.

Los investigadores también tomaron en cuenta la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo, y los niveles de ejercicio y la rapidez del paso de los participantes del estudio. La apatía seguía estando vinculada con un volumen cerebral más bajo.

¿Y cuál es el significado de la atrofia cerebral adicional? “Nuestros cerebros se hacen más pequeños a medida que envejecemos. Ya lo sabemos”, apuntó Gordon, del Zucker Hillside. Pero, añadió, la atrofia cerebral se puede acelerar cuando las personas están de camino a la demencia, o sufren de otro trastorno que afecta al cerebro.

Pero es imposible saber el motivo de que los participantes del estudio con apatía tuvieran un volumen cerebral más bajo. “No sabemos si está relacionado con la neurodegeneración”, apuntó Gordon, haciendo referencia a la muerte de las neuronas que puede conducir a la enfermedad de Alzheimer, y a otros trastornos cerebrales, como la enfermedad de Parkinson.

Según el equipo de Launer, otra posibilidad es que la “enfermedad de los vasos sanguíneos pequeños del cerebro” tenga algo que ver. Esto se refiere al daño en los vasos sanguíneos pequeños del cerebro, a partir de afecciones como la hipertensión y la diabetes. La enfermedad de los vasos sanguíneos pequeños puede conducir a lo que los médicos denominan demencia vascular, que es la segunda forma más común de demencia, tras el Alzheimer.

Pero el estudio actual no puede demostrar si la apatía es una señal de advertencia temprana de la demencia, o alguna otra afección, enfatizó Gordon. Para hacerlo, apuntó, los investigadores tendrían que realizar un estudio a largo plazo.

Por ahora, Launer, la coautora del estudio, sugirió que los adultos mayores que noten una pérdida de energía o motivación lo hablen con el médico. Dijo que podría ser señal de algún problema subyacente que amerite una vigilancia más estrecha.
 

14/4/15

Anemia en adultos mayores puede causar lesiones al corazón y producir insuficiencia cardiaca 14-04-2015


Anemia en adultos mayores puede causar lesiones al corazón y producir insuficiencia cardiaca

Principales síntomas son irritabilidad, cansancio, depresión, entre otros

La presencia de anemia en los adultos mayores es un indicativo de la aparición de una enfermedad o la falta de hierro, que en algunos casos ocasiona ataques de arritmia que con el transcurrir del tiempo pueden causar lesiones al corazón y hasta producir insuficiencia cardiaca, advirtió el Ministerio de Salud.

El nutricionista del Instituto Nacional de Salud (INS), José Sánchez, manifestó que dicha dolencia podría también originar lesiones en otros órganos del cuerpo, debido a que la sangre no puede llevar el oxígeno suficiente.

En ese sentido, dijo que es vital detectar a tiempo este problema. Sin embargo, aclaró que no se  puede concluir que la edad por sí sola es causa de anemia en el anciano, por lo que nunca debe considerarse al envejecimiento como el principal factor.

Sobre este punto explicó que los niveles de hemoglobina disminuyen en el hombre a partir de los 70 años; mientras que en la mujer, en cambio, los valores se incrementan a partir de la menopausia, al desaparecer las pérdidas menstruales, igualándose en ambos sexos a partir de la edad mencionada.

“La edad no debe ser un factor por sí solo con el cual diagnosticar la anemia en adultos mayores”, detalló.

El nutricionista aseguró que es necesario descartar en los ancianos esta enfermedad mediante una prueba de sangre y si los resultados de esta indican cifras de hemoglobina inferiores a 13gr/dl en varones y 12gr/dl en mujeres, se puede asegurar que se presenta una situación de anemia.

Síntomas

Sánchez indicó que los principales síntomas de la anemia son el cansancio, irritabilidad, somnolencia, depresión, a lo que se suma la pérdida de memoria y apetito, náuseas, poca resistencia al frío, entre otros.

Alertó que entre los principales tipos de anemia se encuentran las ocasionadas por aporte insuficiente de hierro, por escasa absorción de hierro, post hemorrágicas, por enfermedades crónicas y fármacos, así como las perniciosas, refractarias, entre otros.

Procedimiento

Explicó que el tratamiento de la anemia en el adulto mayor es similar al que se realiza a los de otras edades, aunque es necesario llevar una dieta equilibrada y orientada a corregir cualquier deficiencia alimentaria.

“Las vitaminas pueden garantizar el buen estado de la mucosa del tracto digestivo (estómago e intestino) y evitar así la mala absorción y la consiguiente menor capacidad de la médula ósea para producir glóbulos rojos. En la mayoría de casos se recomienda evitar el empleo de laxantes, a no ser que sean estrictamente necesarios”, manifestó.

Afirmó que en el caso de la anemia por carencia de hierro puede ser más práctico administrar el hierro por vía endovenosa que por boca o por vía intramuscular, vías éstas no siempre eficaces por la inconstancia de la absorción y por la dificultad del anciano para autogestionar su terapia.

3/4/15

Los malos hábitos alimenticios podrían conducir a la anemia en mujeres mayores 03-04-2015

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Los malos hábitos alimenticios podrían conducir a la anemia en mujeres mayores

Un estudio halla que con la reducción en el consumo de nutrientes aumenta el riesgo.

Un estudio reciente halla que una mala dieta se relaciona con más riesgo de desarrollar anemia entre mujeres posmenopáusicas.

Los investigadores analizaron datos de 72,833 mujeres mayores en los EE. UU. y hallaron que las deficiencias en más de un solo nutriente se relacionaron con un aumento de 21 por ciento en el riesgo de anemia persistente. El riesgo aumentó en 44 por ciento con las deficiencias en tres nutrientes.

El estudio halló que las mujeres que tenían anemia consumieron menos proteína, folato, vitamina B12, hierro, vitamina C y carne roja que otros. Los resultados aparecen en la edición de abril de la Journal of the American Dietetic Association.

La ingesta inadecuada de nutrientes fue menos frecuente entre los blancos que en otros grupos raciales o étnicos, 7.4 por ciento, frente a 14.6 por ciento de los isleños del pacífico asiático, el 15.2 por ciento de los indígenas estadounidenses y de Alaska, el 15.3 por ciento de los negros y el 16.3 por ciento de los hispanos.

Los investigadores también hallaron que el uso de complementos multivitamínicos y de minerales no re relacionó con índices de anemia más bajos. La edad, el índice de masa corporal y el tabaquismo se relacionaron con la anemia.

La anemia se relacionó con más riesgo de muerte y, "la anemia, en particular la deficiencia de hierro, se ha relacionado con menos capacidad para el trabajo físico y con inactividad física, así como con lesiones relacionadas con caídas y hospitalizaciones, lo que la convierte en una preocupación importante en la atención de la salud para los que envejecen", aseguró en un comunicado de prensa de la revista Cynthia A. Thomson, profesora asociada de ciencias nutricionales de la Universidad de Arizona en Tucson.

Los investigadores concluyeron que "se necesitan esfuerzos para identificar la anemia que podría responder a factores modificables, como la dieta, a fin de mejorar los resultados de salud", concluyeron los investigadores. "Se deben considerar esfuerzos adicionales para evaluar regularmente a las mujeres posmenopáusicas en busca de anemia y se deben acompañar de una evaluación de la ingesta en la dieta para determinar lo adecuado de ingerir nutrientes relacionados con la anemia, como hierro, vitamina B12 y folato", escribieron.

"Aunque el tipo de anemia con frecuencia se designa por una evaluación bioquímica más completa que solo con la hemoglobina, la terapia nutricional para mejorar la densidad general de nutrientes y la calidad de la dieta debe ser un enfoque clínico", aseguró Thomson y sus colegas.
 

26/3/15

Obesos los adultos mayores 26-03-2015



Obesos los adultos mayores

Ocho de cada 10 personas de la tercera edad padecen de sobrepeso

La obesidad y el sobrepeso en Coahuila no distingue edades... Según estadísticas de la Delegación del IMSS en la entidad, el 77 por ciento de los adultos mayores registra algún índice de obesidad y sobrepeso. José Luis Dávila Flores, delegado del IMSS en Coahuila, dijo que el problema es bastante serio si se considera que casi 8 de cada 10 coahuilenses en etapa geriátrica tienen este problema.

“La obesidad y el sedentarismo merma la calidad de la vida de toda la población, pero quienes corren mayor riesgo son los adultos mayores, pues les incrementa gravemente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y precipitar un desenlace fatal”, alertó Dávila Flores.

El funcionario federal dijo que es común que al entrar en la tercera edad, las personas disminuyan su actividad física, ya sea por razones de jubilación, pérdida de contacto social, aislamiento y una mayor incidencia de enfermedades. “El gasto calórico es menor y en contraparte la ingesta de alimentos se mantiene intacta”, dijo.

Lo ideal es que el adulto mayor realice algún tipo de deporte, tanto para evitar subir de peso como para mantenerse sano, explicó.En general, el adulto mayor tiene una menor capacidad de enfrentar los desafíos externos, lo cual lo torna vulnerable ante un gran número de enfermedades, y cuando se tiene algún nivel de sobrepeso u obesidad los problemas son mucho mayores.

Un adulto mayor de 65 años está mucho menos acondicionado para cambios que una persona en edad productiva, lo cual debe servir para tomar conciencia sobre la importancia de llevar siempre una vida saludable y una alimentación adecuada, para llegar a la tercera edad con calidad de vida.

Concluyó que el estado de nutrición óptimo es fundamental para asegurar la salud y calidad de vida, así como el ejercicio y la actividad física.

A ejercitarse...

Tener un cuerpo vigoroso hace a la persona más resistente a las enfermedades.

  • Lo ideal es realizar algún tipo de actividad física.

  • La obesidad y el sedentarismo afecta la calidad de vida.

  • La obesidad incrementa riesgos de un desenlace fatal.

18/3/15

Comunicación es la clave en el cuidado del adulto mayor 18-03-2015

 
Comunicación es la clave en el cuidado del adulto mayor



El médico geriatra Carlos Cano, en su conferencia "La comunicación con la familia del paciente con enfermedad mental", señaló que mientras la población mundial crece a una tasa anual de 1,7 por ciento, los adultos mayores se incrementan en el orden del 2,5 anual.

Bajo las tendencias previstas del envejecimiento demográfico mundial, se estima que en 2030 el porcentaje de adultos mayores con respecto a la población total, ascienda a 16.6% y en 2050 a 21.4%. En otras palabras, mientras que en 2000 una de cada diez personas en el mundo era un adulto mayor, a mitad de siglo será una de cada cinco.

Con más de 40 millones de habitantes, Colombia vive actualmente una rápida transformación demográfica. El acelerado crecimiento de su población a mediados del siglo XX se convierte hoy en un escenario caracterizado por un rápido incremento de la población mayor de 60 años, la cual ha pasado de 600.000 personas en 1950, a tres millones en el 2001 y será de 15 y medio millones en el año 2050.

El especialista en psiquiatría Carlos López Jaramillo hizo énfasis en la necesidad y las ventajas de mantener una buena comunicación entre el paciente, su familia y los cuidadores, pues durante el cuidado se crea un lazo de confianza que es fundamental en la relación, que trasciende de lo físico a lo emocional y que por ende, requiere que haya mayor cercanía y apoyo moral.

 

15/3/15

La influencia de la dieta en el deterioro cognitivo 15-03-2015


La influencia de la dieta en el deterioro cognitivo

Un discreto consumo de pescado, marisco y algo de alcohol puede ayudar a prevenir la demencia. Así se está viendo en diversos estudios en los que la conclusión a la que llegan los expertos es más o menos siempre la misma: comer poco y bien constituyen dos factores esenciales para mantener sanos tanto el cuerpo como la mente.

Seis años de investigación de un equipo de científicos de la Universidad Rush, de Chicago, han servido para llegar a la conclusión que quienes comen pescado al menos una vez por semana presentan un riesgo atenuado de deterioro cognitivo en la vejez. Los resultados de este estudio apuntan a que la tasa de deterioro cognitivo puede llegar a reducirse en un 10-13% en las personas que consumen pescado o marisco más de una vez por semana, frente a quienes prácticamente nunca prueban los frutos del mar.
A una conclusión parecida llegó también un estudio francés, llevado a cabo con 1.670 individuos de edad superior a 68 años, que fueron interrogados con respecto a sus hábitos alimenticios. El grupo que comía pescado por lo menos una vez a la semana (aunque no de forma diaria) fue el que registró las tasas más bajas de demencia senil, lo que los evaluadores adjudicaron a un efecto protector de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 frente al ictus.

Pascale Barberger-Gateau, de la Universidad Victor Segalen, de Burdeos, no dudó en afirmar que el efecto registrado en ese estudio «apoya el papel protector del pescado y los mariscos frente a diversos tipos de demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer». Por su parte, Harriet Millward, del Alzheimer's Research Trust del Reino Unido, da crédito a esta hipótesis y asegura que en Japón las tasas de demencia senil son muy inferiores a las de las sociedades occidentales. «Sin embargo, ciudadanos japoneses que emigraron hace años a Europa o América han acabado desarrollando más demencia que sus parientes isleños».

La especialista subraya los resultados preliminares del llamado estudio de Rotterdam, publicado en el British Medical Journal, reiterando que los pacientes ancianos que llevan una dieta rica en pescado o mariscos presentan un riesgo menor de demencia de Alzheimer que quienes optan por otros hábitos dietéticos. No se ha demostrado, en cambio, una relación positiva entre el consumo de carne y el riesgo de Alzheimer.

Consumo moderado de vino

Si comer pescado es bueno para evitar la demencia, beber alcohol con moderación también lo es. Los investigadores del citado estudio de Rotterdam no sólo hallaron que los individuos que comían pescado con regularidad se protegían frente al deterioro cognitivo, sino que el efecto de un consumo leve-moderado de cualquier tipo de bebida alcohólica puede reforzar más aún el bajo perfil de riesgo.

Una media de uno a tres vasos al día puede llegar a reducir el riesgo de demencia de cualquier tipo en un 42% y el de demencia vascular en un 70%. Los científicos de la Erasmus University (Rotterdam) examinaron nada más y nada menos que a 8.000 pacientes, de los que 197 manifestaron síntomas de demencia, siendo diagnosticados de enfermedad de Alzheimer 146 de estos últimos.

Monique Breteler, coordinadora del estudio, asegura que el hecho de que pescado y alcohol protejan a los ancianos frente a la demencia refuerza la hipótesis de que la mayor parte de las demencias tiene un origen vascular.

El papel de las vitaminas

Hace cuatro años, un artículo publicado en la revista Neurology, firmado por Hui-Xin Wang y su grupo de expertos, cuestionó en EEUU que tanto la llamada demencia vascular (desencadenada a partir de un ictus o microinfartos cerebrales) como la enfermedad de Alzheimer tuvieran su base en una disfunción del torrente sanguíneo. Esta teoría, bautizada como «hipótesis vascular de la demencia», pasaba por alto, según los investigadores, que niveles elevados de homocisteína actúan como un veneno para las células nerviosas y que, en consecuencia, el aporte de vitaminas capaces de poner a raya los niveles corporales de homocisteína, los folatos, podrían salvaguardar de manera eficaz la función cognitiva del cerebro.

Lo que el equipo de Wang averiguó fue que los individuos que llegan a la tercera edad con niveles muy bajos de vitamina B12 y ácido fólico tienen un riesgo aumentado de padecer demencia. Por añadidura, los expertos sostuvieron en su artículo que ambos componentes desempeñan un papel vital en la señalización molecular cerebral. «En ausencia de un nivel apropiado de vitamina B12 o ácido fólico, crecen la homocisteína y el riesgo de disfunción». Wang conminó a neurólogos y geriatras para que presten mayor atención a los niveles vitamínicos en sangre de los pacientes que ingresan en la tercera edad.

Con todo, los científicos reconocen que su estudio no fue diseñado para averiguar si un déficit vitamínico es la causa desencadenante de la enfermedad de Alzheimer y sugieren la puesta en marcha de ensayos clínicos con suplementación vitamínica para pormenorizar la capacidad preventiva de esta estrategia dietética.El caso es que el pescado no solamente es conocido por su valor nutritivo en términos de ácidos grasos omega-3, sino también por su riqueza en vitamina B12.


DIETA HIPOCALÓRICA, CEREBRO JOVEN

Un nuevo trabajo sobre la enfermedad de Alzheimer, realizado por Richard Weindruch y Tomas Prolla, de la Universidad de Wisconsin, Madison, en EEUU, concluye que comer menos protege más el cerebro.
Para ello examinaron la actividad genética de las dos regiones centrales del cerebro: la corteza (parte implicada en las funciones cognitivas) y el cerebelo (coordinador de las funciones motoras del organismo). Lo hicieron en dos grupos distintos de ratones; uno que seguía una dieta normal y otro con un 24% menos de calorías.

Los expertos descubrieron entonces que el grupo de la dieta hipocalórica desarrollaba menos respuestas de estrés y menos proliferación de radicales libres. Se conoce que estos últimos son causantes de numerosas lesiones celulares y aceleran los procesos de envejecimiento. Los investigadores llegaron a la conclusión de que una dieta hipocalórica ralentiza el envejecimiento cerebral y conserva mejor tanto las funciones cognitivas como las motrices.

9/3/15

Arterosclerosis y Dislipidemia 09-03-2015


Arterosclerosis y Dislipidemia

Son las enfermedades relacionadas con el metabolismo de las grasas, y con las partículas que transportan a las grasas, las lipoproteínas.

Son las enfermedades relacionadas con el metabolismo de las grasas ( colesterol y triglicéridos), y con las partículas que transportan a las grasas, las lipoproteínas.

Según su densidad, las lipoproteínas se dividen, mediante técnicas de ultracentrifugación En quilomicrones, VLDL, IDL, LDL y HDL . Las lipoproteínas participan en la distribución de las grasas tanto de origen exógeno ( externo), que se ingieren con los alimentos y de las grasas de origen endógeno (interno), que en situación de ayuno, el hígado se encarga de distribuir , a través de las lipoproteínas.

Las enfermedades cardiovasculares, principalmente el infarto agudo del corazón, es el mayor asesino en los países industrializados: dos de cada seis personas mueren por enfermedades del corazón y uno de cada seis personas sufren una enfermedad cerebrovascular en el mundo desarrollado.

Ambas enfermedades ( cardiovascular y cerebrovascular), constituyen un serio problema de salud pública y son las dos principales causas de muerte e incapacidad física.

Existe evidencia, sustentada en un gran número de estudios realizados en humanos, de que hay una correlación muy estrecha entre los niveles de las diferentes grasas ( colesterol y triglicéridos ) y lipoproteínas séricas, con la mortalidad por infarto del corazón y el desarrollo de aterosclerosis ( endurecimiento de las arterias).

El aumento de la lipoproteína de baja densidad del colesterol ( LDL- colesterol malo ), parece ser la que tiene mas efecto aterogénico ( generar endurecimiento en las arterias), que el aumento en si del colesterol total.

La lipoproteína de alta densidad del colesterol ( HDL- colesterol bueno ) y la enfermedad cardiaca, presentan una correlación inversa: cuando las cifras de HDL disminuyen , el riesgo a sufrir un infarto al corazón , aumenta y viceversa.

El HDL alto tiene un efecto protector contra enfermedades cardiovasculares. La hipertrigliceridemia ( aumento de triglicéridos ) , tambien se considera como un factor de riesgo con entidad propia.

En conclusión : Los niveles altos de colesterol total, triglicéridos y de lipoproteína de baja densidad (LDL) , junto con niveles bajos de lipoproteína de alta densidad (HDL) son considerados: como claros factores de riego de enfermedad cardiaca y cerebrovascular.

Dos de cada seis personas mueren por enfermedades del corazón. Pero ¿sabe que los altos niveles de colesterol contribuyen a su aparición? Las enfermedades cardiovasculares, principalmente el infarto agudo del miocardio, es el mayor asesino en los países industrializados.

Estas, junto al ataque cerebrovascular constituyen las dos principales causas de muerte e incapacidad en el mundo desarrollado.

Sin embargo, existe un gran recurso para prevenirlas: controlar el colesterol. Y es que existen claras evidencias (sustentadas a través de estudios) de una estrecha correlación entre los niveles de ciertos lípidos y el riesgo de una persona de padecerlas, tal como lo indica el doctor Jaime Benites Solís, clínico intensivista . " El aumento del colesterol total (que no es otra cosa que una grasa) está fuertemente relacionado con la incidencia de infartos agudos del miocardio (corazón) y de infartos cerebrales".

Se sabe -continúa- que estas sustancias obstruyen las arterias coronarias y las arterias del cerebro, produciendo el infarto, es decir, la muerte del área del corazón o del cerebro donde se produjo la obstrucción.

Esto ocurre debido a la formación de unas placas llamada ateromas, que a través del tiempo van creciendo en el interior de las arterias responsables de irrigar sangre y oxígeno al cerebro y al corazón.

Al taponarse y no recibir ninguno de los dos componentes, sobreviene el daño del órgano o en última instancia la muerte del paciente.

Muchas veces se piensa que únicamente la obesidad es un factor determinante para entrar al grupo de riesgo de tener colesterol elevado y sufrir un infarto.

No solo ellos están en riesgo. Se puede estar delgado -dice el especialista- pero tener una alimentación incorrecta, sobre todo por la ingesta excesiva de alimentos ricos en grasas saturadas, ya sean de origen animal o vegetal y carbohidratos (azucares simples).

Aunque el objetivo principal al iniciar un tratamiento para reducir los níveles de colesterol en la sangre, es: promover la pérdida de peso en algunos pacientes, otra de las metas es lograr mejores hábitos alimenticios, y estimular la actividad física en aquellos con un estilo de vida sedentaria.

La primera contribuye a frenar la formación de los ateromas, pués ya no ingresa tanta grasa por las arterias.

Y la segunda ayuda al mayor flujo de sangre hacia el corazón y el cerebro.

Cuáles son los factores de riesgo? En lo que se refiere a la edad por lo regular los pacientes masculinos mayores de 45 años y femeninos sobre los 55.

Si tiene antecedentes familiares de enfermedades cardiovascular o cerebrovasculares, el riesgo aumenta.

Otros factores son el tabaquismo, la hipertensión y la diabetes. Grasas buenas, grasas malas.

Las grasas que existen en la sangre son: colesterol, los triglicéridos y las lipoproteínas transportadoras de colesterol(HDL) (LDL) De estas últimas existen dos tipos: la llamada Lipoproteína de Alta Densidad, con sus siglas en inglés HDL, cuando se encuentra elevada en el organismo se la asocia con una protección para sufrir ataques del corazón.

En cambio la Lipoproteína de Baja Densidad (LDL) se relaciona con el efecto formador de placas ateromatosas en las arterias coronarias.

De ahí se dice que hay un colesterol bueno y uno malo. Así el típico paciente que tiene una Dislipidemia: tiene un colesterol total alto, con una Lipoproteína de baja densidad (LDL- colesterol malo) alta y una Lipoproteína de alta densidad (HDL- colesterol bueno) bajo, es una paciente de alto riesgo y proclive a que sufra un infarto al corazón , una muerte súbita o una enfermedad cerebrovascular, por lo que necesita un tratamiento preventivo primario con dieta, ejercicio y farmacológico.

Los síntomas son muy inespecíficos: xantomas tendinosos o cutáneos, obesidad, mareos, tendencia al sueño, decaimiento etc. En muchas ocasiones puede presentarse en forma asintomática.

Alimentos que contienen colesterol: la carne animal, contiene mucha grasa y su consumo debe disminuirse a 80-120gramos de carne magra (sin grasa), evitar vísceras ( riñon, higado), embutidos, mariscos (camarón.

cangrejo, concha etc) en su lugar consumir preferentemente carnes blancas: pescado, pavo, pollo sin piel, conejo, cocidas al vapor o al horno.

Evitar los lácteos enteros (preferir leche descremada ), yema de huevo, manteca, mantequilla de origen animal.

Los alimentos que contienen triglicéridos: todos los carbohidratos (azucares) pasta, fideo, tallarines, arroz, pan y alcohol.

Su tratamiento dietético consiste: en eliminar los azucares simples de la dieta diaria (postres, pan, cereales azucarados, pastas, fideos y alcohol).

En conclusión: La dieta a seguir para disminuir el aumento del colesterol total y de triglicéridos consiste en: disminuir el consumo de grasas saturadas de origen animal y azucares simples y en su lugar reemplazarlos por mayor cantidad de vegetales, fibras, frutas frescas con grandes cantidades de tocoferoles y vitaminas especialmente (vitamina C - E - A ) y aceite poliinsaturados (aceite de maíz, de soja, oliva, margarina vegetal de grasa insaturada).