24/3/17

5 recomendaciones para combatir la depresión en la tercera edad [24-3-17]


5 recomendaciones para combatir la depresión en la tercera edad

A partir de los 65 años, el adulto mayor se vuelve mucho más sensible y en algunos casos puede presentarse un cuadro de depresión, por lo que el rol de la familia es muy importante para garantizar su salud emocional.

El psicólogo Walter Dávila precisó a la agencia Andina que la depresión en la tercera edad puede darse si se tienen asuntos por resolver o recuerdos de personas fallecidas. También por sufrir enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, males cardiovasculares o también por el aislamiento a que es sometido por la familia.

Entre los síntomas de depresión, el adulto mayor presenta un estado de tristeza profunda, tiende a tener pensamientos negativos consigo mismo, que incluso puede llevarlo al suicidio.

En muchos casos puede presentar irritabilidad, cólera, nerviosismo y hasta sufrir de insomnio, fatiga, pérdida de apetito o comer más de lo normal.

“La meta debe ser que el adulto mayor encuentre sentido a su vida. Siempre hay por qué seguir viviendo, incluso en la vejez, por los nietos, por ejemplo”, dijo Walter Dávila.

A continuación presentamos 5 recomendaciones para combatir la depresión en la tercera edad:

1. No aislar al adulto mayor, converse con él y reconozca su experiencia.

2. Realizar ejercicios de relajación, meditación que ayude a generar en el cerebro las endorfinas, que son opiáceos naturales del organismo que regulan el estado de ánimo.

3. Evite el alcohol o tabaco. Son estimulantes depresores.

4. Si está con tratamiento médico, seguir al pie de la letra las indicaciones de los especialistas.

5. Ver películas alegres para levantar el ánimo.
 

22/3/17

Anemia en el adulto mayor [22-3-17]


Anemia en el adulto mayor

Se habla de anemia cuando existe una disminución en la concentración de hemoglobina en sangre. La hemoglobina es una proteína que contiene hierro, fabricada por el organismo, y actúa como vehículo para transportar el oxígeno en la sangre.

En primer lugar, es necesario conocer la clasificación de las anemias en este grupo etario:
  • Anemia por carencia nutricional.
  • Anemia asociada a enfermedades inflamatorias, tumores malignos e insuficiencia renal.
  • Anemias inexplicadas.

Dentro de la anemia por carencia nutricional , la más frecuente es la secundaria a falta de hierro y ante la pérdida de sangre, sobre todo, a nivel del tubo digestivo. También se puede dar como resultado de la carencia de acido fólico y vitamina B12. Lo importante es que, una vez identificado el déficit del metabolito correspondiente, se pongan en práctica los estudios que definen la causa de esa anemia; con este fin, hay que identificar el perfil del adulto mayor en cuanto a su valoración funcional y su mentalidad para adoptar las decisiones adecuadas en materia de relación costo-beneficio de los estudios y sin perjudicar la calidad de vida de esa persona.

En referencia a la anemia asociada a enfermedades inflamatorias, tumores malignos e insuficiencia renal , se debe analizar cada una por separado. En el caso de la que se encuentra vinculada a las enfermedades inflamatorias , ésta responde al tratamiento de la enfermedad de base que genera la inflamación. En tanto, en la asociada a tumores malignos hay que descartar las causas reversibles de la anemia. Por otra parte, en la relacionada con la insuficiencia renal se registra un aumento del riesgo de complicaciones; principalmente, se incrementa la morbimortalidad cardiovascular general, así como también el número de ingresos hospitalarios. En este último tipo de anemia se genera la disminución de una hormona liberada por el riñón -la eritropoyetina- que tiene por finalidad la estimulación de la medula ósea para que libere los glóbulos rojos.

Por último, las anemias inexplicadas son las que no pueden clasificarse dentro de los dos grupos anteriormente mencionados; es importante tenerlas presentes porque en la evolución pueden corresponder a una enfermedad de la médula ósea -el síndrome mielodisplásico-.


Diagnóstico

Éste se desprende de una evaluación clínica que incluye las capacidades funcionales, mentales, y nutricionales, además de los fármacos y la situación social del anciano. Para la valoración clínica es fundamental llevar a cabo estudios complementarios, dentro de los cuales algunos serán obligatorios y otros necesarios pero no imprescindibles; esto se hace en función de la tipología del adulto mayor.

El hemograma con lámina periférica y reticulocitosis actúa como el examen básico para iniciar el estudio, mientras que los análisis deben seguir un criterio diagnóstico de acuerdo a los hallazgos de los exámenes iniciales. Es decir, se puede precisar la aplicación de otros análisis sanguíneos hasta, incluso, la punción de la medula ósea, así como también la realización de estudios endoscópicos y de imagen.


Tratamiento

Se presenta como primordial que el tratamiento esté dirigido al tipo de anemia y a su causa específica. Además, se aclara que no es recomendable la administración empírica de hierro, acido fólico o vitamina B. Por otro lado, solamente en determinadas situaciones se encuentra indicada la utilización de eritropoyetina subcutánea. En todos los casos, la finalidad del tratamiento consistirá en mejorar los síntomas que ocasiona la anemia y evitar la aparición de las posibles complicaciones; en tal sentido, es recomendable que los niveles de hemoglobina superen los 10 g/dL, mientras que el valor deseable es 14 g/dL.


Tranfusiones

A través de este procedimiento se pueden aliviar los síntomas cuando se trata de anemias severas. Sin embargo, es esencial entender que aunque las complicaciones se hayan reducido, se debe estar atento por su posible aparición. Por consiguiente, la recomendación de transfusión se plantea cuando la hemoglobina es menor de 7 g/dL, pero se descarta cuando es superior a 10 g/dL, y si se encuentra en la franja intermedia su aplicación dependerá de la situación específica del adulto mayor.
SUAT te invita a que solicites los servicios de un médico si persisten las dudas en cuanto a la anemia en el adulto mayor o si sospechas que el anciano puede estar padeciendo esta enfermedad.

21/3/17

Adulto mayor: 7 consejos para lidiar con los cambios físicos

Adulto mayor: 7 consejos para lidiar con los cambios físicos

Consejos para lidiar mejor con los cambios físicos que se dan en la adultez y tercera edad.

ojo.pe

La adultez y la tercera edad sin duda alguna son etapas de madurez emocional, personal y de disfrute familiar. Pero a pesar de ello, para algunas personas, es motivo de preocupación debido a los cambios que se producen y que afectan sus estilos de vida.

Sobre esto, los expertos indican que los cuidados adecuados contribuyen a que el adulto o adulto mayor goce de un ritmo de vida adecuado, tanto a nivel físico como psicológico.

Es así que Gloria Caycho, Obstetra especializada en geriatría y especialista de Tena, ha brindado información que permite entender y abordar esta etapa, tanto a quienes la experimentan como a quienes viven con un adulto mayor en casa.

1. Los primeros signos de la adultez y la tercera edad podrían afectar la autoestima de la persona, ocasionar depresión y disminución de una vida activa normal. Por ello, se recomienda incentivar el ejercicio, la vida social y familiar del adulto mayor para no impactar psicológicamente a quienes atraviesan por esta etapa.

2.
La incontinencia urinaria es una de las condiciones más comunes en esta etapa, aunque la edad específica de inicio dependerá de factores asociados al número de partos, infecciones urinarias, cirugías en el aparato genitourinario, en el caso de las mujeres y en los hombres la próstata. En estos casos se recomienda el uso de protectores, toallas y absorbentes desechables, según el grado de goteo que presenten los cuales deben cambiarse un promedio de 3 veces al día.

3. Este problema se presenta en distintos grados de pérdida de orina y es necesario el uso de productos específicos según la necesidad de cada paciente. Inicialmente pueden solo ser goteos, para los que existen protectores y toallas especialmente formulados que evitan el olor de la orina y no genera el tabú de usar un absorbente desechable, recomendado solo para pacientes con poca o ninguna capacidad de movimiento en donde las pérdidas son fuertes.

4. La piel es otro de los órganos más afectados con la adultez y la tercera edad, ya que pierde grosor y se hace más susceptible a sufrir daños por exposición. Por ello, se sugiere la higiene con jabones suaves o de glicerina, tanto para la zona íntima como para el resto del cuerpo.

5. En el caso de adultos mayores con problemas de incontinencia, se sugiere el uso de toallas húmedas que protejan e hidraten la piel sensible de la zona expuesta a la humedad permanente.

6. La rutina de higiene del adulto mayor debe ser diaria con agua y jabón íntimo o jabón de glicerina. Luego se debe aplicar una ligera capa de crema de óxido de zinc en la zona genitourinaria, sobre todo en los pliegues, para prevenir posibles infecciones por hongos o dermatitis por la humedad.

7. Se debe utilizar productos formulados específicamente para el cuidado del adulto y el adulto mayor, pues están pensados en sus necesidades específicas.

“Lo más importante, para quienes están en esta etapa de su vida o viven con personas que pasan por ello, es asegurarse de sentirse cómodos y seguros con una higiene y el uso de productos adecuados para sus necesidades. La sensación de confianza, así como el afecto familiar y cuidado médico permiten al adulto y adulto mayor llevar un estilo de vida normal y saludable”, finaliza la obstetra de Tena.

20/3/17

Beneficios del ejercicio físico en el adulto mayor [20-3-17]


Beneficios del ejercicio físico en el adulto mayor

El primer mensaje para los adultos mayores es que deben mantenerse activos. Muchas personas tienen una forma de vida dinámica sin necesidad de participar en programas de ejercicios formales. A través de los quehaceres diarios, tales como trabajos domésticos (ir de compras, cocinar, limpiar, etc.), se puede mantener un nivel adecuado de actividad.

Es conveniente potenciar ocupaciones simples como jardinería, bricolaje o paseos diarios. Hay que luchar, en la medida en que se pueda, contra la inactividad. Es evidente que un estado saludable tanto de cuerpo como de espíritu, favorece un envejecimiento activo.

La actividad física además de comportar beneficios para el individuo también los comporta para la sociedad por la reducción de costos en salud y cuidados asistenciales.

El Dr. Augusto Brizzolara, miembro de la sociedad de geriatría y gerontología de Chile señala  que “la actividad física reporta varios beneficios. En el área mental, se observa una reducción de la sintomatología ansiosa, ya que la actividad física regular eleva los niveles de endorfinas, noradrenalina y serotonina, lo que genera estabilidad de ánimo y favorece un sueño reparador.”

Asimismo comenta el especialista, el ejercicio mejora el rendimiento cognitivo en personas con demencia y trastornos cognitivos, en adultos mayores con baja auto-estima producto de pérdidas en su autovalencia, la actividad física aumentó el auto-estima y llevó a una mejora en la percepción de bienestar” comenta.

Pero el impacto también alcanza otras áreas según explica el Dr. Brizzolara:

“A nivel músculo- esquelético, en las mujeres post-menopáusicas se observa que el ejercicio produce una disminución en el ritmo de pérdida de masa ósea y el efecto mecánico de la tracción de los músculos sirve de estímulo para la formación ósea. También mantener actividad física aparece como una herramienta útil en la prevención de caídas en el Adulto Mayor”. Y a nivel cardiovascular es ampliamente reconocido que 3 a 5 sesiones semanales de ejercicio son capaces de mantener una buena función cardiovascular.  La actividad física contribuye a la prevención y manejo de una serie de enfermedades, entre las que se destacan las enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus tipo II, obesidad, hipertensión arterial y depresión entre otras”


¿Qué riesgos tiene el ejercicio físico en los ancianos?

En términos generales, el ejercicio físico moderado no comporta riesgos a las personas en edad adulta. El problema suele originarse en el entendimiento de lo que para cada cual supone la moderación. Es evidente que la sobreestimación de las propias capacidades, la competitividad o el intentar mantener un tono físico similar al de otras épocas pasadas puede comportar serios peligros que deben ser tenidos en cuenta.

Los riesgos del ejercicio físico en esta época de la vida se sitúan principalmente en dos ámbitos:

En primer lugar existe un riesgo cardiovascular latente.

En segundo lugar hay que valorar la existencia de osteoporosis ya que esta enfermedad, que se caracteriza por una disminución de la masa ósea, hace que los huesos afectados sean más porosos y se fracturen con mayor facilidad que un hueso normal. Si se tiene el aparato locomotor frágil pequeños traumatismos pueden convertirse en lesiones de gran importancia.


“El Ejercicio, el fármaco más mal utilizado”


Como explica el Dr. Juan Carlos Molina: “Uno de los tesoros más valiosos a conservar durante la vida es la autonomía (capacidad de valerse por sí mismo) y para ello no sólo debemos evitar las influencias negativas de las enfermedades sino también se debe tener en cuenta qué aspectos o estilos de vida son importantes de desarrollar, el que nos permitirá tener una visión positiva de este mundo. Hay que entender que uno de los aspectos que determina una mayor discapacidad y muerte es la INMOVILIDAD, por ello el “movimiento” es uno de los principales medicamentos contra el envejecimiento patológico.


Consejos para realizar ejercicio


- Sea constante.
- Dedíquele por lo menos treinta minutos diarios.
- Su intensidad debe considerar aumentos graduales.
- Hágalo con ropa cómoda.
- Realícelo en terrenos parejos(para evitar caídas) y luminosos.
- Preocúpese de hidratarse.
- Evite comenzar con ejercicios anaeróbicos (levantar pesas).
- Caminar y nadar se llevan las mayores preferencias.


Beneficios Inmediatos


- Mejoría de parámetros metabólicos (azúcar, colesterol, triglicéridos)
- Posibilidad de mejorar equilibrio y evitar atrofia muscular
- Mantención de autonomía
- Sensación de bienestar
- Mejor manejo de peso corporal
- Es un buen estimulo cardiovascular
- Mejora el manejo del estrés
- Fomenta las relaciones humanas.

19/3/17

La mayoría de adultos mayores enfermos o discapacitados desean que los médicos les digan cuánto tiempo de vida les queda [19-3-17]

 La mayoría de adultos mayores enfermos o discapacitados desean que los médicos les digan cuánto tiempo de vida les queda

Pero muy pocos en realidad tienen esa conversación, halla un estudio

La esperanza de vida es un tema que muchos adultos mayores discapacitados desean conversar con sus médicos, pero muy pocos lo hacen, halla un estudio reciente.

Incluyó a 60 pacientes mayores con una edad promedio de 78 años que tenían enfermedades y discapacidades múltiples y vivían en San Francisco en un programa de atención a largo plazo basado en la comunidad. Ninguno de los pacientes había sido diagnosticado con una enfermedad terminal específica.

Las entrevistas con los pacientes revelaron que 75 por ciento desearía tener una conversación sobre su pronóstico si el médico pensaba que vivirían menos de un año, mientras que 65 por ciento agradecería tener ese diálogo si era probable que vivieran menos de cinco años.

Sin embargo, apenas uno de los 60 pacientes reportó haber tenido esa conversación con un médico, señalaron los investigadores del Centro Médico de VA de San Francisco y de la Universidad de California, en San Francisco.

Desear prepararse para la muerte, aprovechar al máximo el tiempo que les quedaba y tomar decisiones médicas o vitales estaban entre los motivos más comunes que los pacientes tenían para querer discutir sus pronósticos.

"Cuando los médicos traen un pronóstico a colación, generalmente se piensa que es un tema de salud, pero para la persona que lo recibe, la conversación es sobre mucho más", aseguró en un comunicado de prensa de la UCSF el autor líder Cyrus Ahalt, coordinador de investigación en geriatría del Departamento de Medicina de la universidad.

"Hemos logrado grandes avances al cambiar la forma en que los médicos comunican los pronósticos a los pacientes de cáncer, enfermedades orgánicas u otros diagnósticos terminales, pero este estudio muestra que aún tenemos espacio para crecer respecto a la discusión de la esperanza de vida con los adultos mayores frágiles que tienen un mal pronóstico simplemente debido a múltiples trastornos físicos o cognitivos, o la edad avanzada", añadió el investigador principal, el Dr. Alexander Smith, médico del Centro Médico de VA de San Francisco, experto en bioética y profesor asistente de medicina en la división de geriatría.

El estudio aparece en la edición en línea del 30 de noviembre de la revista Journal of General Internal Medicine.

healthfinder.gov

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18/3/17

Prevenir el Alzheimer [18-3-17]


Prevenir el Alzheimer

El Alzheimer aún no puede curarse, pero sí es posible prevenir o retrasar su aparición. Al menos, en opinión de los expertos, quienes aseguran que unos hábitos de vida saludables (dieta equilibrada y ejercicio), así como mantener la mente activa (leer, hacer crucigramas…) y llevar una vida social plena son fundamentales en la lucha contra este mal progresivo e irreversible. Una dolencia que en España tiene una prevalencia del 8% entre los mayores de 65 años y del 20% entre las personas octogenarias.

Un mal impredecible

El Alzheimer es una enfermedad identificada por vez primera en 1906. Es la forma más común de demencia en edades avanzadas, pero también puede iniciarse de forma precoz en la cuarta o quinta década de la vida. Si bien es un mal progresivo e irreversible – aún no existe un tratamiento que lo cure-, el diagnóstico precoz y el conocimiento de sus síntomas pueden aliviar la ansiedad del paciente, además de propiciar un tratamiento adecuado que retarde las etapas avanzadas de la enfermedad. Pero las soluciones contra esta dolencia no se quedan ahí. Cada vez son más las voces de científicos que se alzan defendiendo la posibilidad de la prevención de esta enfermedad. Entre estos expertos se encuentra José Manuel Martínez Lage, miembro de la Real Academia de Medicina y coordinador del Comité Científico de la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer y Otras Demencias (CEAFA).
La enfermedad aparece en el 98% de los casos después de los 65 años, y es una dolencia muy “democrática”, ya que afecta tanto a ricos como a pobres y no hace excepción de género, raza, geografía o religión. La prevalencia de Alzheimer es de un 8% entre los mayores de 65, y del 20% entre los mayores de 80

Según indica el avance del padrón del INE de 1 de enero de 2005, en España 7,3 millones de personas ya han rebasado los 65 años y son casi 2 millones los mayores de 80. La prevalencia de Alzheimer es de un 8% entre los mayores de 65, y del 20% entre los mayores de 80. Así que puede hablarse de una cifra de 800.000 enfermos, unos 350.000 mayores de 80 años. Además, se estima que los porcentajes irán subiendo de año en año a medida que la población envejezca y si la ciencia no logra controlar la enfermedad, en el año 2050 esta cifra se triplicaría, con lo que el desajuste social, sanitario y económico sería insuperable. Por fortuna, el doctor Martínez Lage señala que los expertos coinciden en afirmar que tal amenaza no se consumará, “ya que probablemente se podrá controlar antes de 2015”.

Estudio genético

Un modo habitual de prevenir las enfermedades es estudiar las posibilidades de que una persona pueda llegar a verse afectada. Desgraciadamente, En la actualidad no es posible aún predecir esta enfermedad en las personas menores de 50 años. en la actualidad no es posible aún predecir esta enfermedad en las personas menores de 50 años

La única excepción, como comenta Martínez Lage, son las familias en las que la enfermedad se hereda de padre o de madre a hijo o a hija, “pero no hay mucho más de 3.000 familias de este tipo en todo el mundo, y los casos de Alzheimer determinados por herencia no son más de un 2% del total”. Son casos que pueden reconocerse con facilidad:


Los síntomas comienzan entre los 30 y los 60 años.

- Casi siempre hay personas afectadas en todas las generaciones.
- El proceso es muy grave y conduce a la muerte en unos cinco años por término medio.
- En estos casos es necesario pedir consejo genético. “En una alta proporción de casos se puede encontrar una mutación genética responsable de la enfermedad.

Una vez demostrado que existe en un enfermo, sus descendientes, aún estando sanos, pueden someterse a un test genético si así se les aconseja. Tal prueba indicará si han heredado la mutación o no. En caso afirmativo padecerán Alzheimer y si el test es negativo, estas personas tendrán el mismo riesgo de enfermar que las demás”, explica José Manuel Martínez Lage.

En todas las enfermedades influyen los genes, bien favoreciendo su aparición, bien protegiéndonos frente a ellas. Es el caso de dolencias como el asma, la artritis reumatoide, el infarto de miocardio o la diabetes. En el Alzheimer pasa lo mismo: existen genes que nos hacen más vulnerables ante él y otros que nos defienden de esta enfermedad. En la actualidad son conocidos algunos de estos genes de riesgo como el llamado APOE E4, aunque debe aclararse que poseer este gen no es necesario ni suficiente para padecer la enfermedad. Las investigaciones actuales giran alrededor de esta cuestión con la finalidad de conocer el perfil genético de predisposición de cada individuo para padecer o no este mal. De momento, sin embargo, son pocas las consecuencias prácticas que han podido extraerse. En el futuro se estima que los estudios genéticos, persona a persona, podrán ser de gran utilidad.

Hábitos saludables

¿Existen posibilidades reales de prevención o retraso de esta enfermedad? No existe duda de que así sea. Es la opinión del doctor Martínez Lage, ya que explica que hay que entender el Alzheimer como el resultado de la interacción de nuestro genoma con el ambiente, la crianza y el estilo de vida que se haya seguido. Así, el Centro de Educación y Referencia sobre la enfermedad de Alzheimer de los EE. UU. (ADEAR) acaba de publicar un estudio sobre las posibilidades de prevención de esta enfermedad. “No está todavía en nuestras manos modificar los genes, ni los causantes de la forma familiar de la enfermedad ni los que facilitan su aparición. Tampoco podemos parar el tiempo y hacerse mayor o muy mayor es una condición muy proclive para sufrir Alzheimer. Pero sí se pueden modificar todos los factores ambientales que ya se conocen para que el proceso no ocurra o retrase mucho su aparición.

No está de acuerdo con esta opinión María Jesús Morala, responsable de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (Afal), quien asegura que en la actualidad es inviable hablar científicamente de prevención o curación de la enfermedad, ya que no se conocen sus causas. En su opinión, todos los consejos que se proponen para prevenir o retrasar la enfermedad no son específicos para esta enfermedad, sino que son válidos para todas las personas y beneficiosos para la población en general. Por este motivo, señala que sólo se podrá hablar de prevención “cuando se conozca la causa y a qué se debe atacar”. Y la asociación centra sus fuerzas en la investigación básica, en conocer mejor el funcionamiento del cerebro humano y las enfermedades que lo destruyen, “con el objetivo inmediato de conocer los mecanismos de la enfermedad que roba la personalidad de los enfermos y que causa un gran dolor en las familias de los afectados”, expone.

Sí coincide con la aseveración del doctor Martínez Lage el estudio de la revista Science del pasado 5 de agosto, en el que se expone la importancia de un cambio en el estilo de vida para evitar el Alzheimer y afirma que es “un compromiso que ha de respetarse durante toda vida”, a pesar de la dificultad de los jóvenes para aceptar la conveniencia de una vida sana para tener una vejez feliz y librarse del Alzheimer, pues según indica el doctor “renunciar a los placeres de la vida epicúrea actual no se acepta nada bien, y no entra tampoco en los planes de la gente adulta”.

Entre los cambios de hábitos de vida que pueden retrasar o prevenir la aparición de Alzheimer los expertos destacan los siguientes:

- Seguir una dieta sana. Los jóvenes y adultos obesos de hoy son ‘carne de cañón’ del Alzheimer el día de mañana. Una alimentación excesiva en calorías, una vida sedentaria y una bulimia conducen al sobrepeso, diabetes, aumento de colesterol e hipertensión arterial, circunstancias que, aparte de ser factores de riesgo cardiovascular, acarrean Alzheimer. Es necesario controlar adecuadamente la nutrición: ni pasarse ni quedarse cortos en las calorías que se ingieren cada día. La restricción calórica en la alimentación supone reducir a un tercio la cantidad de comida habitual diaria, es decir bajar de 3.500 a 1.200 calorías. A medida que se cumplen años y se llega a edades avanzadas, el cerebro produce más cantidad de una proteína llamada GFAP, dañina para los astrocitos, las células del cerebro que ayudan al crecimiento y vigorización de las neuronas. Está comprobado que la restricción calórica también contrarresta la acción de la GFAP, con lo que los astrocitos del cerebro envejecido vuelven a cumplir con su misión de siempre, es decir, ayudan a las neuronas a mantenerse con mejor funcionamiento.

- Practicar ejercicio físico aeróbico. Es muy positivo caminar a diario, correr moderadamente, cuidar el jardín o pedalear en bicicleta. Se ha demostrado que reduce el riesgo de demencia a la mitad. De este modo los expertos recomiendan mantenerse en buena forma física.

- Mantener la mente ágil (leer, hacer crucigramas…). Por esta razón es importante que los jóvenes se mentalicen de la importancia de la actividad intelectual. “Por cada año de enseñanza que se realiza, se reduce el riesgo de Alzheimer en un 17%”, señala Martínez Lage, por lo que aconseja promover que los jóvenes estudien cuantos más años mejor. “El estudio y el aprendizaje consiguen que en el cerebro se formen más sinapsis o puntos de conexión entre unas neuronas y otras. Si uno llega a la vejez con muchas neuronas y muchas sinapsis, va a tolerar mejor que las causas del Alzheimer -que actúan ya a los 40 ó 50 años- originen síntomas, pues tiene más reserva cerebral”, explica. La recomendación es válida también para las personas entradas en años, que deben intentar que sus actividades recreativas estén llenas de aprendizaje de cosas nuevas: retener lo que se lee y leer mucho, hacer crucigramas de dificultad creciente, componer puzzles complejos, participar en juegos de cartas o de tableros que hagan pensar o dedicarse a tareas de artesanía. Los especialistas aconsejan a las personas mayores ejercitar la memoria al menos durante 40 minutos o una hora diaria y piensan que es más eficaz cuando se hace en grupos de unas seis personas, para mantener una mayor motivación y a la vez desarrollar la red de contactos sociales.

- Controlar el estrés. El derivado de la propia existencia es algo que difícilmente se puede mantener a raya, pero los mayores más estresados padecen Alzheimer con más frecuencia, de modo que cuanto menos angustiado se viva, mejor.

- Llevar una vida social activa. La vida actual lleva a que los mayores se aíslen socialmente sin recibir ni hacer visitas, ni participar en actividades comunitarias. Esto precipita el Alzheimer.

A estas recomendaciones, habría que añadir los consejos de ámbito médico paras las personas de 60 años en adelante:

- Anualmente es necesario hacerse análisis de sangre que midan el colesterol, la homocisteína y el azúcar. Si alguna de estas cifras es anormal, hay que seguir el consejo médico para normalizarlas.
- Cada seis meses ha de tomarse la tensión arterial. Si se está en valores anormales, cumplir las instrucciones que el médico dicte.

17/3/17

Piden vigilar cuadros de depresión en adulto mayor [17-3-17]


Piden vigilar cuadros de depresión en adulto mayor

El experto Antonio Kobayashi Gutiérrez dijo que la depresión en el adulto mayor suele aparecer sin que existan eventos precedentes, como la pérdida de un ser querido o de un trabajo u otras condiciones, y muchas veces puede confundirse con las propias características del envejecimiento.

El geriatra adscrito al Hospital de Especialidades del IMSS Jalisco agregó que las personas mayores no suelen expresar su depresión melancólicamente, "es decir a través del llanto, sino que tienden a manifestarlo de otras formas".

"Por lo que además de pensamientos negativos y tristeza, presentan otros síntomas como apatía, falta de energía, dolores musculares y articulares, desánimo o irritabilidad, falta de apetito, aislamiento, entre otros, que persisten durante varios meses o un tiempo prolongado", indicó.

Añadió que de acuerdo con encuestas, la prevalencia de depresión en adultos mayores del sexo femenino es mayor a la de los varones, siendo de hasta 10 por ciento en las mujeres contra 4 por ciento en los hombres.

El especialista comentó que, en otros casos, como en pacientes con cáncer, la prevalencia de depresión puede alcanzar hasta 60 por ciento, incluidos hombres y mujeres.

Indicó que no obstante, muchas veces los casos se subdiagnostican, toda vez que la persona o sus familiares asocian los síntomas de la depresión con datos propios del envejecimiento como la fatiga, los dolores del cuerpo o el desánimo en general.

Mencionó que un cuadro de depresión severa, podría incluso anteceder a una demencia en el adulto mayor, "de ahí la importancia de identificarla de forma oportuna y brindar un manejo adecuado al paciente".

Subrayó que se debe vigilar la calidad del sueño del adulto mayor, toda vez que el insomnio genera falta de energía que a su vez puede reforzar en ellos ideas negativas como “ya no soy capaz” o “no soy útil”.

Kobayashi Gutiérrez destacó que es importante diferenciar e identificar cuando se trata de un estado de melancolía o de un transitorio trastorno adaptativo, en donde la persona se replantea su papel en la sociedad y en su propia familia ante circunstancias de la vida.

Detalló que el papel que juega la producción del neurotransmisor denominado serotonina en la depresión del adulto mayor es muy importante, toda vez que esta sustancia en el cerebro tiende a disminuir y con ello sobreviene la falta de energía y los pensamientos melancólicos.

Precisó que a fin de prevenirla y coadyuvar en su manejo una vez que se presenta, se debe tratar de mantener vigente al adulto mayor en las actividades familiares y sociales, "a fin de que refuerce su autoestima y auto-concepto sintiéndose útil y valorado".

Resaltó que si el adulto mayor abandonó algunas actividades que anteriormente disfrutaba, la familia puede intentar apoyarle al brindárle facilidades para que pueda retomarlas en la medida de lo posible".

Afirmó que desde que se es joven, se puede planificar la manera en que se quiere envejecer, en términos del autocuidado de la salud y al fortalecer las redes de apoyo con la familia y amigos.


16/3/17

7 signos de mala nutrición en un adulto mayor [16-3-17]

7 signos de mala nutrición en un adulto mayor

Si estás muy irritado y normalmente no eres así, si tienes la lengua hinchada o estás pálido, puede ser que no te estés alimentando correctamente.

Ya que un adulto de más de 50 años no es tan activo como un joven, quema menos calorías y, por lo tanto, necesita ingerirlas menos. Sin embargo, debido a sus necesidades, ellos deben consumir más de ciertos tipos de nutrientes, como calcio o vitamina B, por ello una correcta alimentación puede ser complicada para las personas mayores. Estos 7 síntomas son señales de una nutrición insuficiente, como explica el site Web MD, especializado en salud.

Fatiga sin causa aparente: Esta es un efecto secundario común de deficiencia de hierro, que puede conducir a anemia. Otro síntoma de la anemia es la palidez anormal. Sin embargo, la falta de hierro no es lo único que causa fatiga en exceso. Depresión, enfermedades cardíacas y de tiroides también generan mucho cansancio. Es prudente alertar a tu médico si te sientes anormalmente débil o cansado.

Cabello seco y quebradizo: El pelo, que se compone principalmente de proteína, sirve como una forma de medir las deficiencias nutricionales. Los especialistas afirman que cuando el pelo de una persona mayor se ve seco, quebradizo y escaso, es una señal de que su dieta es inadecuada. Obviamente la pérdida de cabello es normal a cierta edad, tanto en hombres y mujeres, pero si se cae demasiado rápido y si tu pelo se ve sin vida es que podrías tener un déficit de ácidos grasos, proteína, hierro y otros.

Uñas en forma de cuchara: Si tus uñas se curvan hacia arriba, como una cuchara, es síntoma de deficiencia de hierro. Esta condición se llama coiloniquia. Si tienes anemia ferropénica, el médico puede recomendar pastillas de hierro y alimentos ricos en este nutriente como el hígado y los mariscos como las almejas, las ostras y las conchas.

Problemas en la boca: Resequedad e inflamación en las comisuras de la boca (una condición llamada queilitis angular) puede ser una señal de deficiencia de riboflavina (B2), o hierro. Una lengua inusualmente pálida o hinchada también podría ser causada por estas deficiencias. Una condición llamada ‘síndrome de ardor bucal’, que sigue desconcertando a los investigadores, pueden surgir cuando los niveles de hierro, zinc o vitamina B están por debajo del nivel requerido.

Una diarrea crónica evita la buena absorción de nutrientes. Esta puede ser desencadenada por una infección, ciertos medicamentos, consumo excesivo de alcohol y trastornos digestivos, tales como la enfermedad celíaca y la enfermedad de Crohn. Es importante consultar a tu médico si experimentas diarrea persistente.

Apatía o irritabilidad: Cambios inexplicables de humor, sobre todo sentirse apático o irritable, podrían ser síntomas de una enfermedad como la depresión, pero también son señal de que tu cuerpo no está recibiendo la energía que necesita. Si tienes el estado de ánimo permanentemente bajo o falta de memoria, es importante hacerse un control por tu médico.

La falta de apetito: Con la edad, el apetito disminuye y las papilas gustativas pierden su sensibilidad. Debido a que las personas mayores tienden a ser menos activas, requieren menos calorías. Y los medicamentos también pueden disminuir el apetito. Pero, como aseguran los especilistas, la falta crónica de apetito es un signo de advertencia ya que hay probabilidad de tener deficiencias nutricionales. Si te das cuenta que estás saltando comidas porque no te dio hambre, habla con tu médico.