viernes, febrero 17, 2012

Dime a qué velocidad andas y te diré si sufrirás demencia

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Dime a qué velocidad andas y te diré si sufrirás demencia

La velocidad a la que caminamos mientras somos adultos puede ser un indicador del riesgo de sufrir demencia o infarto cerebral al alcanzar la tercera edad, según se desprende de una investigación del Centro Médico de Boston  (EE UU) que se presenta en el encuentro de la Academia Americana de Neurología el próximo mes de abril. De este modo, los neurólogos y los médicos de familia dispondrían en sus consultos "de un test cómodo y sencillo para predecir el riesgo de deterioro de la función cognitiva", aseguran los investigadores.

En estudios con más de 2400 hombres y mujeres que rondaban los 60 años, Erica C. Camargo y sus colegas midieron la velocidad a la que caminaban y la fuerza de agarre de sus manos, así como la función cognitiva, ayudados también por escáneres cerebrales. Durante los 11 años siguientes estudiaron su evolución. Y así comprobaron que las personas que inicialmente caminaban más despacio tenían 1,5 veces más probabilidades de desarrollar demencia. Además, comprobaron que andar a paso lento estaba asociado con un menor volumen cerebral, una memoria más débil y menos destreza en el uso del lenguaje y en la toma de decisiones.

Los investigadores pretenden llevar a cabo más estudios para entender por qué ocurre esto y si hay una enfermedad preclínica que pudiera estar causando la lentitud al caminar o una menor fuerza de agarre.

muyinteresante.es
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lunes, diciembre 26, 2011

La mayoría de adultos mayores enfermos o discapacitados desean que los médicos les digan cuánto tiempo de vida les queda

   
 
La mayoría de adultos mayores enfermos o discapacitados desean que los médicos les digan cuánto tiempo de vida les queda

Pero muy pocos en realidad tienen esa conversación, halla un estudio

La esperanza de vida es un tema que muchos adultos mayores discapacitados desean conversar con sus médicos, pero muy pocos lo hacen, halla un estudio reciente.

Incluyó a 60 pacientes mayores con una edad promedio de 78 años que tenían enfermedades y discapacidades múltiples y vivían en San Francisco en un programa de atención a largo plazo basado en la comunidad. Ninguno de los pacientes había sido diagnosticado con una enfermedad terminal específica.

Las entrevistas con los pacientes revelaron que 75 por ciento desearía tener una conversación sobre su pronóstico si el médico pensaba que vivirían menos de un año, mientras que 65 por ciento agradecería tener ese diálogo si era probable que vivieran menos de cinco años.

Sin embargo, apenas uno de los 60 pacientes reportó haber tenido esa conversación con un médico, señalaron los investigadores del Centro Médico de VA de San Francisco y de la Universidad de California, en San Francisco.

Desear prepararse para la muerte, aprovechar al máximo el tiempo que les quedaba y tomar decisiones médicas o vitales estaban entre los motivos más comunes que los pacientes tenían para querer discutir sus pronósticos.

"Cuando los médicos traen un pronóstico a colación, generalmente se piensa que es un tema de salud, pero para la persona que lo recibe, la conversación es sobre mucho más", aseguró en un comunicado de prensa de la UCSF el autor líder Cyrus Ahalt, coordinador de investigación en geriatría del Departamento de Medicina de la universidad.

"Hemos logrado grandes avances al cambiar la forma en que los médicos comunican los pronósticos a los pacientes de cáncer, enfermedades orgánicas u otros diagnósticos terminales, pero este estudio muestra que aún tenemos espacio para crecer respecto a la discusión de la esperanza de vida con los adultos mayores frágiles que tienen un mal pronóstico simplemente debido a múltiples trastornos físicos o cognitivos, o la edad avanzada", añadió el investigador principal, el Dr. Alexander Smith, médico del Centro Médico de VA de San Francisco, experto en bioética y profesor asistente de medicina en la división de geriatría.

El estudio aparece en la edición en línea del 30 de noviembre de la revista Journal of General Internal Medicine.

healthfinder.gov

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lunes, octubre 17, 2011

La autoestima en el Adulto Mayor

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La autoestima en el Adulto Mayor

En el adulto mayor se van a presentar problemas de autoestima cuando no "es tomado en cuenta", cuando en la familia "ya no le paran", es menospreciado con el calificativo de "viejo"

ALFREDO MATHEUS - Organizado por el módulo de servicio 7 colinas y el club de abuelos, en la comunidad de las 7 Colinas se realizó un interesante conversatorio sobre el autoestima en el adulto mayor, activada facilitada por quien esto escribe. Participaron madres del barrio, integrantes de los Consejos Comunales del sector y quienes intervienen en la Escuela de Salud Emocional y Crecimiento Personal de esta populosa comunidad valerana.

Por la importancia del conversatorio, compartimos con los lectores aspectos más importantes de este encuentro con los adultos mayores: Autoestima es la capacidad de amarnos, de querernos y respetarnos. De aceptarnos tal como somos, con virtudes y defectos, siempre buscando mejorar como individuos. Cuando tenemos autoestima sana nos caracterizamos por convertirnos en parte de la solución y no en parte del problema. En nuestros diálogos interiores nos decimos a nosotros mismos: "Yo valgo". "Yo soy capaz". Lo voy a lograr". Saldré de esta situación así como lo he hecho con vivencias parecidas".

Debemos aprender de nuestros errores pero no obsesionarnos con ellos y traerlos continuamente a nuestro pensamiento. Como humanos podemos equivocarnos, lo inteligente es aprender de esas equivocaciones sin sentirnos culpables por lo que ya pasó.La autocrítica es uno de los peores enemigos de una sana autoestima en los adultos mayores: Nos lleva a la frustración, a la ira, el enojo, al resentimiento. Podemos criticar nuestras acciones negativas, eso sí, de una manera racional para avanzar como seres humanos, no, para descalificarnos, ni rebajarnos.


Aprender a perdonarnos

Mantener resentimientos de rabia hacia los demás, hacia nosotros mismos o hacia situaciones que hayamos vivido afecta nuestra autoestima. No es justo causarnos tanto dolor por sucesos que ya pasaron, debemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos y perdonar a los demás; nos vamos a sentir liberados de todo odio. En el adulto mayor se van a presentar problemas de autoestima cuando no "es tomado en cuenta", cuando en la familia "ya no le paran", es menospreciado con el calificativo de "viejo". Esta sensación de "no servir " lo va a llevar a conductas depresivas, abandonarse en lo personal, enojarse sin que haya motivos, las cosas que antes le causaban regocijo ya no le llaman la atención.


Poco sabe el que poco ha vivido

De allí que los adultos mayores son un verdadero tesoro de sabiduría, aprendizajes que no se aprende en ninguna universidad del mundo. Son un libro abierto de experiencias que pueden ayudar a otras personas en su desarrollo humano. La clave está en aprender a envejecer, saber manejar nuestras emociones, saber controlar nuestras iras, fortalecer todo lo bueno que nos acompaña. Aceptar nuestra realidad. Centrarnos en lo positivo: Hacer el hábito de potenciar todo lo digno que hemos ido cultivando a lo largo de nuestras vidas. Vivir esta etapa de la vida como un periodo de crecimiento y no como una fatalidad.


No compararse con nadie

Todos somos diferentes, somos personas con cualidades positivas y negativas, jamás debemos compararnos con nadie, somos únicos e irrepetibles. Igualmente no buscar la aprobación de las demás personas, eso nos va a traer malestar y frustración cuando nuestras expectativas no son satisfechas con la opinión favorable de otros. podemos tener fallas negativas pero eso no quiere decir siempre vamos a ser un "fracaso". Cuando las actitudes de uno mismo son positivas hay buena autoestima.

diarioeltiempo.com.ve
 

viernes, septiembre 09, 2011

Las tareas rutinarias podrían ayudar a mantener a la demencia a raya

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Las tareas rutinarias podrían ayudar a mantener a la demencia a raya

Un estudio halló que las personas mayores que gastaban más energía en las tareas cotidianas eran menos propensas a sufrir de declives mentales

Por Jenifer Goodwin - Reportero de Healthday

Si alguna vez deseó no tener que doblar la ropa, cortar el césped o esperar en una cola, tome esto en cuenta: esas actividades cotidianas podrían ayudar a mantener la demencia a raya.

Una investigación reciente encuentra que las personas mayores que gastaban más energía haciendo tareas, haciendo recados, cuidando a sus seres queridos o simplemente haciendo sus propias cosas eran menos propensas a experimentar declives mentales al envejecer.

"Todas esas cosas que nunca se considerarían ejercicio aumentan la tasa cardiaca y hacen que los vasos bombeen sangre", señaló el coautor del estudio Todd Manini, profesor asistente de investigación sobre el envejecimiento y geriatría de la Universidad de Florida, en Gainesville. "En el pasado las ignorábamos y pensábamos sobre todo en el ejercicio deliberado, como trotar. Lo que este estudio nos dice es que esas otras actividades también podrían contar en cuanto a beneficios de salud".

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Archives of Internal Medicine.

Uno de los desafíos al estudiar los beneficios de salud de las actividades diarias totales de una persona es que es difícil rastrearlas, planteó Manini. "Si le pregunto cuánto tiempo estuvo en una cinta caminadora, lo recordaría", aseguró. "Pero si le pregunto cuántas veces vació el lavaplatos, dobló ropa, cortó el césped y sacó la basura, eso sería más difícil de recordar".

En vez de ello, los investigadores midieron la cantidad de calorías que la gente quemaba en el transcurso de dos semanas al hacerlos beber un isótopo no radiactivo, básicamente agua con una leve alteración química.

El isótopo se vincula al dióxido de carbono, el producto secundario del uso energético de las células. Los que tenían más isótopos en la orina quemaban menos calorías que los que tenían menos.

Los participantes, que incluían a casi doscientos adultos cuya edad promedio era 75 años, se dividieron en tercios según la cantidad de energía que usaban a diario, menos la cantidad que el cuerpo necesita mientras descansa.

Los del grupo de mayor actividad quemaban unas mil calorías al día durante la actividad, señaló Manini. También tenían 91 por ciento menos probabilidades de experimentar declives en la memoria, la concentración y la capacidad lingüística después de cinco años que los del grupo menos activo.

El grupo de rango mediano también era menos propensos a experimentar declives mentales que los del grupo menos activo, aunque esos resultados no fueron estadísticamente significativos.

Del gasto diario total de energía, alrededor de 60 a 70 por ciento de las calorías quemadas son solo para mantener el corazón, cerebro y otros órganos funcionando, explicó Manini. El 30 a 40 por ciento restante se quema en la actividad, que puede incluir caminar, estar de pie o hacer casi cualquier otra cosa excepto estar sentado y tranquilo o dormir, dijo Manini.

¿Qué hacían las personas mayores que quemaban mil calorías al día?

Curiosamente, los que quemaban mucha energía no eran más propensos a decir que hacían ejercicio vigoroso, como caminar a paso vivo o nadar, que los del grupo que quemaba la menor cantidad de calorías, según el estudio. (De hecho, eran ligeramente menos propensos. Alrededor del 18 por ciento de los que quemaban la mayor cantidad de calorías al día reportaron hacer ejercicio vigoroso, frente a 23 por ciento del grupo de gasto medio y 21.5 por ciento del grupo más bajo).

En vez de ello, los que quemaban más calorías eran más activos en general. Reportaron caminar más, subir más escaleras, cuidar más de otras personas y hacer más voluntariado.

"Se esperaría que las personas del tercio más alto serían las que hacían ejercicio fanáticamente, pero no fue así", apuntó Manini. "Lo que diferenciaba a estas personas es que eran más propensas a subir por las escaleras y a cuidar a otros con más frecuencia. Simplemente era gente que se movía más".

Aunque nadie pone en duda que un programa formal de ejercicio es algo bueno, por ejemplo caminar media hora en una cinta "conforma menos del cinco al diez por ciento del gasto energético diario", señaló Manini, e indicó que la importancia de la actividad física del resto del día no debe ser obviada.

Entonces, ¿qué deben hacer las personas mayores? Recordar que aparentemente cualquier tipo de movimiento (salir de la silla, sacar la basura, ir de compras) parece tener algún beneficio de salud, aconsejó Manini. Por ejemplo, incluso estar de pie en lugar de sentado quema 20 a 30 calorías más por hora.

Y aunque este estudio no observó a las personas más jóvenes, quizás sea bueno que tomen en cuenta sus hábitos diarios, añadió.

"Nos enteramos de que estar sentado por periodos largos no es bueno", comentó. "Hay un creciente consenso de que aunque las personas puedan hacer 30 minutos de ejercicio, estar siempre sentados puede seguir causando algunas consecuencias nocivas de salud".

Bryan James, epidemiólogo y profesor asistente del Centro de Enfermedad de Alzheimer Rush de Chicago, alabó el estudio, y notó que la medida de gasto energético que usaron los investigadores se considera como el "estándar de excelencia".

"Cuando la gente me pregunta qué puede hacer para mantener la demencia a raya, les contesto que si pudiera elegir una sola cosa, diría que el ejercicio", aseguró James. "Lo respalda la evidencia más clara de que hará algo beneficioso para el cerebro", añadió.

"No necesariamente hay que hacer algo tan formal como ir al gimnasio", dijo James. "Simplemente levantarse del sofá, salir de la cama, hacer cualquier cosa, puede tener algún beneficio".

healthfinder.gov
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sábado, julio 30, 2011

Relacionan ciertos antidepresivos con las caídas en los hogares de ancianos

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Relacionan ciertos antidepresivos con las caídas en los hogares de ancianos

Investigadores afirman que es aconsejable monitorizar de cerca a pacientes que cambien o que inicien un no ISRS

En los días tras comenzar a tomar un antidepresivo que no era un ISRS (inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina), como bupropion o venlafaxina, los residentes de hogares de ancianos están en un riesgo significativamente mayor de caídas, según un estudio reciente.

Los investigadores hallaron que el aumento en el riesgo de caídas también aplica cuando se aumenta la dosis de la receta actual.

"Nuestros resultados identifican los días tras una nueva receta o una mayor dosis de un antidepresivo no ISRS como un periodo asociado con un riesgo particularmente alto de caídas en los residentes de hogares de ancianos", señaló la autora del estudio, la Dra. Sarah D. Berry, científica del Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento de Hebrew SeniorLife, en Boston.

Una monitorización más estrecha de estos residentes de hogares de ancianos durante los dos días posteriores a un cambio en estos antidepresivos podría ayudar a prevenir las caídas, anotaron los investigadores.

Para llevar a cabo el estudio, que aparece en una edición en línea reciente de la revista Journal of Gerontology: Medical Sciences, los investigadores examinaron información sobre 1,181 residentes de hogares de ancianos que se habían caído. Específicamente, compararon los cambios en sus fármacos antidepresivos una y dos semanas antes de la caída.

El estudio halló que el riesgo de caídas se había quintuplicado en los residentes en un plazo de dos días de una nueva receta o un aumento de la dosis de un no ISRS. El riesgo de caídas disminuyó cada día tras el cambio en la receta, apuntaron.

Berry atribuyó este aumento en el riesgo de caídas a las siguientes causas posibles.

  • Los efectos graves cognitivos o motrices asociados con los antidepresivos no ISRS aún no se han examinado del todo.
  • La hipotensión postural, una reducción dramática en la presión arterial al ponerse de pie, asociada con ciertos no ISRS como trazodona.
  • La sedación y los problemas de coordinación relacionados con ciertos no ISRS.

Los fármacos más nuevos, que incluyen inhibidores de la recaptación de la serotonina-norepinefrina, podrían también estar asociados con el riesgo de caídas, anotaron los investigadores.

Sin embargo, Berry apuntó que "estos fármacos son eficaces para tratar los síntomas de depresión, y muchos médicos son renuentes a prescindir de su uso basándose únicamente en un riesgo de caídas".

Por tanto, "el personal del hogar de ancianos debe vigilar a los residentes los días posteriores a un cambio en un antidepresivo no ISRS para prevenir las caídas, y los médicos deben evitar realizar cambios los fines de semana o en periodos en que se cuenta con un personal que no está familiarizado", concluyó Berry en un comunicado de prensa del instituto.

Más de un tercio de los casi 1.6 millones de residentes de hogares de ancianos del país toman algún tipo de antidepresivo, señalaron los autores del estudio.

healthfinder.gov

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viernes, julio 15, 2011

Hidratación de los mayores, mucho más que calmar la sed

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Hidratación de los mayores, mucho más que calmar la sed

Los mayores deben consumir líquidos de forma regular e incluir la mayor diversidad de bebidas para llegar a los niveles de ingesta necesarios

La hidratación es para las personas mayores un hábito fundamental en su alimentación, ya que de la ingesta de líquidos depende en gran medida su estado de salud, y más en verano, cuando la pérdida de agua se incrementa y la sensación de sed se retrasa al alertar del peligro. El Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), organismo científico y divulgativo cuyo fin es mejorar las costumbres de hidratación de los ciudadanos, advierte de que en verano se registra un significativo aumento de ingresos hospitalarios por la pérdida de agua corporal. Su informe, elaborado con datos del verano pasado, deja claro que "la población no está concienciada de la importancia de hidratarse de manera adecuada y las malas consecuencias se producen sobre todo los meses de calor".


    Por MAITE ZUDAIRE

La deshidratación es una de las causas más frecuentes de hospitalización de personas mayores de 65 años, e incluso, de muerte. En verano de 2003, cuando la canícula de agosto elevó 11ºC durante 10 días seguidos la temperatura media, 6.500 personas más murieron ese mes en España respecto a la media de años anteriores. En Francia, se contabilizaron 15.000 fallecimientos de ancianos directamente relacionados con el calor.


El agua, un nutriente básico

El agua constituye más de la mitad del peso corporal del ser humano. Aunque a menudo se excluye de las listas de nutrientes, es un componente esencial para el mantenimiento de la vida, que debe aportar la dieta en cantidad suficiente. No hay otra sustancia como el agua, involucrada de forma tan amplia en funciones tan diversas.

Como recuerda el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS), todas las reacciones químicas del organismo tienen lugar en un medio acuoso, de ahí que el agua contribuya al buen funcionamiento de todas las células del organismo, sirva como transportador de nutrientes y sustancias orgánicas en el sistema circulatorio y sea vehículo para excretar productos de desecho y eliminar toxinas (a través del sistema cardiovascular, el sistema renal y el hepático). Además, lubrifica y proporciona soporte estructural a tejidos y articulaciones y previene el estreñimiento.


Recuperar el hábito de beber más agua

El miedo a la incontinencia urinaria, la disminución de la sensación de sed o la pereza de alternar agua con otros líquidos favorecen que las personas mayores no atiendan como deberían el hábito de beber litro y medio de agua, o la suma con otros líquidos, al día. Sin embargo, es clave. Si bien los riñones de una persona de 70 años filtran y eliminan la mitad de desechos que los de un treintañero, los mayores pierden mucha más agua a través de la orina que los jóvenes.

El ser humano carece de un mecanismo de almacenamiento de agua, por lo que es preciso reponer las pérdidas que el desarrollo vital determina de manera constante a través de la dieta. De este modo, las cantidades de agua perdidas en forma de sudor, orina o heces deben reponerse de manera regular mediante líquidos, incluidas otras bebidas y agua contenida en los alimentos sólidos.

Se estima que la cantidad necesaria para una persona adulta oscila entre dos y tres litros, en función de factores individuales. El hecho de carecer de un buen balance entre las pérdidas de líquido y la reposición de las mismas, puede favorecer la deshidratación.

La deshidratación se identifica con signos evidentes, como una piel desestructurada, la concentración de la orina o confusión mental. Se deben prevenir las consecuencias de la deshidratación. Lo más eficaz es estimular una mayor ingesta de líquidos en forma de agua, té, refrescos, zumos de fruta, infusiones o sopas. Debido al deterioro en la sensación de sed, las personas de edad avanzada deben atender a un consumo de líquidos constante y regular, que incluya la mayor diversidad de bebidas posible para que llegar a los niveles de ingesta de líquido necesarios sea un objetivo más factible.


Una nevera bien hidratada


La leche desnatada y semidesnatada, zumos, melón, lechuga, tomate, espárragos, sandía, pimientos, berenjena, calabacín y cebolla. En general, la mayoría de frutas y hortalizas no pueden faltar en una despensa eficaz. Contienen entre el 90% y el 99% de agua. Algo menos, pero también muy ricas en líquidos, son las judías verdes, zanahorias, piña, cerezas, uvas, naranjas y el yogur. A continuación, si se hiciera una clasificación de más a menos, llegarían los plátanos, las patatas, el maíz, el queso fresco, pescados, pollo y carnes magras.

El pan blanco, pan integral, pan de molde, quesos curados y embutidos apenas tienen un 35% de agua, algo más que la miel, higos, pasas y mermelada. El arroz, la pasta y las legumbres, aunque son alimentos secos, requieren agua para su cocinado, por lo que también hidratan.


TRUCOS PARA QUE LOS MAYORES SE HIDRATEN

Sobre la base de la ingesta de agua total, se concluye que sería adecuado consumir unos dos litros al día de líquidos, que además de agua incluyen otras bebidas sanas, como zumos, infusiones, sopas o leche. Sin temor a resultar incisivos, hay que convertir el beber agua en un hábito, aunque no se tenga sed. Para ello, lo mejor es marcar una botella de agua con capacidad de un litro o litro y medio, y colocarla en un lugar visible y fresco. El objetivo es que se acabe al terminar el día y se rellene al comenzarlo.

Después de rellenar la jarra, hay que empezar la mañana con zumo y con fruta, que garantizan una ingesta segura de líquidos, junto con el tazón de leche con café o té. También la hora de la merienda es un momento aliado para la hidratación. En forma de fruta, infusión, granizado o zumo. Los expertos señalan que es mejor optar por un tamaño grande en la vajilla y desechar las copas pequeñas, ya que estas dificultan alcanzar las cantidades de líquidos deseados. Acostumbrarse a tomar pequeños sorbos del mismo vaso, siempre el mismo, ayuda a afianzar el hábito.

Es conveniente incluir en la dieta zumos, caldos, preparados licuados de verduras y frutas, granizados, helados o gelatinas. Algunas recetas fáciles y refrescantes son los zumos de frutas, gazpachos, consomés, sopas y caldos.

consumer.es

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sábado, junio 18, 2011

Anemia en adultos mayores puede causar lesiones al corazón y producir insuficiencia cardiaca

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Anemia en adultos mayores puede causar lesiones al corazón y producir insuficiencia cardiaca

Principales síntomas son irritabilidad, cansancio, depresión, entre otros

Lima, jun. 07 (ANDINA). La presencia de anemia en los adultos mayores es un indicativo de la aparición de una enfermedad o la falta de hierro, que en algunos casos ocasiona ataques de arritmia que con el transcurrir del tiempo pueden causar lesiones al corazón y hasta producir insuficiencia cardiaca, advirtió el Ministerio de Salud.

El nutricionista del Instituto Nacional de Salud (INS), José Sánchez, manifestó que dicha dolencia podría también originar lesiones en otros órganos del cuerpo, debido a que la sangre no puede llevar el oxígeno suficiente.

En ese sentido, dijo que es vital detectar a tiempo este problema. Sin embargo, aclaró que no se  puede concluir que la edad por sí sola es causa de anemia en el anciano, por lo que nunca debe considerarse al envejecimiento como el principal factor.

Sobre este punto explicó que los niveles de hemoglobina disminuyen en el hombre a partir de los 70 años; mientras que en la mujer, en cambio, los valores se incrementan a partir de la menopausia, al desaparecer las pérdidas menstruales, igualándose en ambos sexos a partir de la edad mencionada.

“La edad no debe ser un factor por sí solo con el cual diagnosticar la anemia en adultos mayores”, detalló.

El nutricionista aseguró que es necesario descartar en los ancianos esta enfermedad mediante una prueba de sangre y si los resultados de esta indican cifras de hemoglobina inferiores a 13gr/dl en varones y 12gr/dl en mujeres, se puede asegurar que se presenta una situación de anemia.

Síntomas

Sánchez indicó que los principales síntomas de la anemia son el cansancio, irritabilidad, somnolencia, depresión, a lo que se suma la pérdida de memoria y apetito, náuseas, poca resistencia al frío, entre otros.

Alertó que entre los principales tipos de anemia se encuentran las ocasionadas por aporte insuficiente de hierro, por escasa absorción de hierro, post hemorrágicas, por enfermedades crónicas y fármacos, así como las perniciosas, refractarias, entre otros.

Procedimiento

Explicó que el tratamiento de la anemia en el adulto mayor es similar al que se realiza a los de otras edades, aunque es necesario llevar una dieta equilibrada y orientada a corregir cualquier deficiencia alimentaria.

“Las vitaminas pueden garantizar el buen estado de la mucosa del tracto digestivo (estómago e intestino) y evitar así la mala absorción y la consiguiente menor capacidad de la médula ósea para producir glóbulos rojos. En la mayoría de casos se recomienda evitar el empleo de laxantes, a no ser que sean estrictamente necesarios”, manifestó.

Afirmó que en el caso de la anemia por carencia de hierro puede ser más práctico administrar el hierro por vía endovenosa que por boca o por vía intramuscular, vías éstas no siempre eficaces por la inconstancia de la absorción y por la dificultad del anciano para autogestionar su terapia.

andina.com.pe
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martes, mayo 24, 2011

Salud sexual y envejecimiento

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Salud sexual y envejecimiento

Dr. Bartolomé Lloret

Son todavía los hombres de 70 años, 80 y 90 sexualmente activos? ¿Tienen derecho a llevar una vida sexual acorde a su edad? La respuesta es indudablemente sí y si piensa lo contrario pregúntele a ellos.

En una encuesta realizada a más de 3.000 hombres entre las edades de 75 y 95 años descubrieron que aproximadamente un tercio de estos varones todavía estaban sexualmente activos a esta edad.

El sexo en la vejez puede ser tan satisfactorio como lo fue en los años de juventud aunque el organismo haya cambiado y probablemente hayan aparecido ciertas enfermedades.

La mejora indiscutible de la calidad de vida que nos ha proporcionado los avances médicos en los últimos 50 años hace que la persona mayor, que no vieja, se preocupe mas por mantener algo tan importante en su vida como es el mantener una vida sexual sana y gratificante.

Muchos hombres se preocupan sobre la disfunción eréctil (DE) a medida que envejecen. La disfunción eréctil puede ser causada por la diabetes, arterioesclerosis,enfermedades del corazón, cirugía de la próstata, y ciertos medicamentos como los antidepresivos y los fármacos para controlar la presión arterial. Pero la disfunción eréctil generalmente puede tratarse fácilmente con medicamentos, implantes de pene , las inyecciones o los dispositivos de vacío.

Las autoridades sanitarias,la sociedad en general enfoca gran parte de sus recursos en alentar a hombres y mujeres en llevar una vida sana y saludable,la industria farmacéutica,la alimentaria orientan sus productos a mejorar la calidad de vida de la gente,se incita a que la persona mayor se asocie,participe en actos sociales para mantenerse activo.En este entorno social ¿Cómo vamos a negarle al hombre la posibilidad de mantener una relación sexual con todo lo que ello comporta?.

Debemos abandonar la idea de que la actividad sexual es solo para los jóvenes,no nos imaginamos a nuestros mayores manteniendo una relación sexual,como si estuviera fuera de lugar.Pero si tiene alguna duda de la importancia del sexo en nuestros padres pregúnteselo de una forma abierta y sincera.

Envejecer no significa poner fin a la sexualidad. Muchas parejas todavía quieren disfrutar de su intimidad y las relaciones sexuales,sobre todo cuando tienen mas tiempo para si mismo. Casi todos los obstáculos a las relaciones sexuales en los últimos años se pueden superar. Hablar con un profesional de la salud es el primer paso.


diarioinformacion.com
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domingo, marzo 27, 2011

Los malos hábitos alimenticios podrían conducir a la anemia en mujeres mayores

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Los malos hábitos alimenticios podrían conducir a la anemia en mujeres mayores

Un estudio halla que con la reducción en el consumo de nutrientes aumenta el riesgo.

VIERNES, 25 de marzo (HealthDay News/HolaDoctor) -- Un estudio reciente halla que una mala dieta se relaciona con más riesgo de desarrollar anemia entre mujeres posmenopáusicas.

Los investigadores analizaron datos de 72,833 mujeres mayores en los EE. UU. y hallaron que las deficiencias en más de un solo nutriente se relacionaron con un aumento de 21 por ciento en el riesgo de anemia persistente. El riesgo aumentó en 44 por ciento con las deficiencias en tres nutrientes.

El estudio halló que las mujeres que tenían anemia consumieron menos proteína, folato, vitamina B12, hierro, vitamina C y carne roja que otros. Los resultados aparecen en la edición de abril de la Journal of the American Dietetic Association.

La ingesta inadecuada de nutrientes fue menos frecuente entre los blancos que en otros grupos raciales o étnicos, 7.4 por ciento, frente a 14.6 por ciento de los isleños del pacífico asiático, el 15.2 por ciento de los indígenas estadounidenses y de Alaska, el 15.3 por ciento de los negros y el 16.3 por ciento de los hispanos.

Los investigadores también hallaron que el uso de complementos multivitamínicos y de minerales no re relacionó con índices de anemia más bajos. La edad, el índice de masa corporal y el tabaquismo se relacionaron con la anemia.

La anemia se relacionó con más riesgo de muerte y, "la anemia, en particular la deficiencia de hierro, se ha relacionado con menos capacidad para el trabajo físico y con inactividad física, así como con lesiones relacionadas con caídas y hospitalizaciones, lo que la convierte en una preocupación importante en la atención de la salud para los que envejecen", aseguró en un comunicado de prensa de la revista Cynthia A. Thomson, profesora asociada de ciencias nutricionales de la Universidad de Arizona en Tucson.

Los investigadores concluyeron que "se necesitan esfuerzos para identificar la anemia que podría responder a factores modificables, como la dieta, a fin de mejorar los resultados de salud", concluyeron los investigadores. "Se deben considerar esfuerzos adicionales para evaluar regularmente a las mujeres posmenopáusicas en busca de anemia y se deben acompañar de una evaluación de la ingesta en la dieta para determinar lo adecuado de ingerir nutrientes relacionados con la anemia, como hierro, vitamina B12 y folato", escribieron.

"Aunque el tipo de anemia con frecuencia se designa por una evaluación bioquímica más completa que solo con la hemoglobina, la terapia nutricional para mejorar la densidad general de nutrientes y la calidad de la dieta debe ser un enfoque clínico", aseguró Thomson y sus colegas.

healthfinder.gov

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sábado, febrero 26, 2011

Cera en los oídos puede causar sordera

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Cera en los oídos puede causar sordera

El 30% de los adultos mayores presentan trastornos auditivos a causa de la cera acumulada en el oído.

"La acumulación de cera en los oídos hasta el punto de taponarlos, es una de las principales causas de sordera en el adulto mayor", asegura el doctor José Antonio Rivas, otólogo y Director de la Clínica Rivas, especialista en oído, nariz y garganta en Colombia.

Según un estudio realizado por el Hospital Clínico de la Universidad de Chile, a partir de los 60 años, un 30% de los adultos mayores presentan trastornos auditivos, entre ellos la sordera a causa de la acumulación de cera en los oídos.

Porqué se acumula cera

La acumulación de cera en los oídos, es considerada una patología menor pero con un alto riesgo de ocasionar caídas y pérdida de la capacidad para realizar las actividades del día a día en adultos mayores.

Sus orígenes son diversos, pueden ocurrir por motivos genéticos, por respuesta a agresiones exteriores (ruidos), trastornos del oído (exceso de producción de cera), enfermedades respiratorias (asma, otitis, resfriado, ronquera, faringitis, bronquitis, gripa, sinusitis), estrés, nerviosismo, ansiedad o por introducir copitos de algodón para la limpieza ocasional.

Si la pérdida de la audición va acompañada por dolores de cabeza, sensación de peso en el oído y zumbidos (tinitus) es preciso consultar con el especialista para que tome las medidas respectivas para la limpieza profunda del oído.

El oído externo tiene una longitud de aproximadamente 25 milímetros. En su interior se encuentra una sustancia viscosa (cerumen) que cumple dos funciones principales; la primera como agente de protección ante posibles infecciones, y la segunda como amortiguador  ante la presencia de sonidos fuertes.

Cuando se ha perdido la audición, un médico otorrinolaringólogo puede, a veces, mejorarla haciendo un lavado de oídos para sacar los tapones de cerumen o, en su defecto, indicar audífonos.

Copitos, enemigos de los oídos

Los copitos de algodón "son el mayor enemigo" de los oídos.

El mas reciente Estudio Audimer sobre 'Hábitos de Higiene del Oído' asegura que son los responsables de ciertas patologías auditivas, pérdidas de audición, heridas, infecciones y perforaciones.

"Nunca se deben utilizar copitos de algodón para retirar la cera de los oídos" porque la compactan y la introducen hacia el fondo del oído externo y complican su extracción”, aclara Rivas.

Los métodos más frecuentes que utilizan los otorrinolaringólogos para remover la cera acumulada en los oídos, está relacionada con procedimientos como remoción con microscopio utilizando aspiración e instrumentos, lavado con jeringa, aplicación de gotas de carbonato de sodio, gotas con boricado o gotas con antibióticos.

La acumulación de cera en los oídos, generalmente responde bien a los intentos para extraerlo, pero puede presentarse de nuevo en el futuro. La pérdida de la audición (hipoacusia) por lo general es temporal y la audición normalmente retorna por completo después de extraer el cerumen.

Para mantener una correcta salud auditiva, los expertos recomiendan acudir al otorrino una vez al año o hacer caso de las recomendaciones de los farmacéuticos o los profesionales de Atención Primaria para su higiene y prevención.

eluniversal.com.co

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