22/6/15

Depresión en adulto mayor no es normal 22-06-15


Depresión en adulto mayor no es normal

Existen varias señales en las que se puede detectar la depresión en el adulto mayor, como la suspensión de tratamientos médicos, menos socialización, carácter irritable, indiferencia, llorar frecuentemente, además de dormir más y comer menos

Comúnmente se usa como sinónimos estar deprimido o estar triste; sin embargo son cosas distintas, ya que la tristeza es una emoción, mientras que la depresión es un trastorno, donde hay una afectación global del funcionamiento del individuo, en el que además de tristeza hay una serie de manifestaciones como baja en la voluntad, autoestima, actividad diaria, sentimientos de inutilidad y recurrentes sentimientos de culpa que afectan su vida cotidiana, familiar, social y laboral, definió el médico psiquiatra Ariel Lugo Rodríguez especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Delegación Yucatán.

La depresión una enfermedad mental que afecta a más de 350 millones de personas en todo el mundo, siendo los adultos mayores uno de los grupos más vulnerables de padecerla. Esto se debe, entre otras causas, al cambio en su ritmo de vida provocado por la disminución de sus funciones y capacidades, además de la vitalidad.

Otras son las pérdidas que va teniendo a su alrededor de figuras significativas e importantes, como la gente de su edad, de su pareja, la separación de los hijos y familias, así como pérdidas laborales. También repercute el inicio de una serie de enfermedades crónico-degenerativas que con la edad empiezan a llegar. La merma económica puede ser factor predisponente para una depresión; no es lo mismo que sea trabajador en activo a que tenga alguna limitante, como una pensión o que incluso no tenga ninguna entrada económica.

El especialista del Seguro Social indicó que existen varias señales en las que se puede detectar la depresión en el adulto mayor, éstas pueden ser la suspensión de tratamientos médicos, menos socialización, carácter irritable, indiferencia ante situaciones que habitualmente disfrutaba o le afectaban, llorar frecuentemente, además de dormir más y comer menos.

Es importante prestar mayor atención a un adulto mayor que padezca de depresión ya que entre las consecuencias extremas de no atenderse a tiempo está la ideación suicida. Existen cifras en las que se señala que en adultos después de los 65 años de edad existe un alto índice de suicidios.

Por otro lado, las familias pueden ayudar a prevenir la depresión de sus seres queridos, en especial de los adultos mayores, al escuchar sus miedos, no minimizarlo, integrarlo en actividades familiares y con personas de su edad. Es importante que se tenga presente que aunque la depresión es frecuente en este grupo poblacional, no es normal y debe ser tratada.

De igual manera, es importante el apoyo profesional para determinar si se trata de una depresión y descartar alguna demencia. De ahí que en caso de detectar el padecimiento se debe llevarlo con el médico familiar, quien podría canalizarlo en caso de requerirlo, con el especialista.

Algo que es muy recomendable es que al llegar a la vejez la persona busque actividades que lo ayuden a integrarse a grupos de su edad y le pueden brindar un mejor entendimiento, así como practicar ejercicio acorde a sus propias necesidades, tener una alimentación saludable y sobre todo, no aislarse. Además, debe estar en contacto con sus seres queridos y acudir puntualmente a sus consultas para prevenir complicaciones en su salud.- (Comunicado No. 6188 -14)
 

21/6/15

Las personas con artritis tienen los peores niveles de colesterol 21-06-15


Las personas con artritis tienen los peores niveles de colesterol 

Un equipo de investigadores de Estados Unidos acaba de descubrir un nuevo factor de riesgo coronario en los pacientes reumáticos. Una artritis sin tratar empeora los niveles sanguíneos de colesterol bueno.


Ya se conocían los riesgos coronarios de las personas con esta enfermedad reumática. De hecho, se calcula que un paciente de artritis tiene el mismo riesgo de fallecer que uno con diabetes.

Ahora, un equipo de investigadores estadounidenses ha descubierto un nuevo factor de riesgo cardiovascular presente en los pacientes que no reciben tratamiento: tienen menos colesterol 'bueno', o HDL. Esta lipoproteína es algo así como el 'desatascador' que arrastra al colesterol 'malo' o LDL.

Un trabajo anterior ya había detectado este fenómeno entre pacientes coreanos, así que los autores del nuevo trabajo, publicado este mes en 'The Journal of Rheumatology', decidieron realizar una investigación similar en pacientes occidentales. Para ello, han analizado los datos de una encuesta estadounidense a más de 5.000 personas mayores de 60 años, entre ellos 258 pacientes con artritis que no estaban recibiendo tratamiento, ni corticoides ni antirreumáticos.

Tras comparar el perfil lipídico de estos pacientes y de los voluntarios sanos, los autores han visto que los primeros tenían unos niveles más bajos de colesterol bueno y de la apolipoproteína A-I (la encargada de transportar al anterior), en especial los artríticos más graves.

Como media, los pacientes tenían 2,5 mg/dL de colesterol bueno menos que los demás voluntarios, mientras que los enfermos con más síntomas tenían 8,8 mg/dL menos. En cuanto a la apolipoproteína 'transportadora', su concentración era 4,5 mg/dL y 13,6 mg/dL inferior, respectivamente.

"La inflamación de la artritis reumatoide puede afectar negativamente a los niveles de lípidos, lo que en cambio puede contribuir a un mayor riesgo de aterosclerosis [el endurecimiento de las arterias] en esta población", advierten los investigadores.
 

20/6/15

Cómo prevenir y detectar la desnutrición en los adultos mayores 20-06-15


Cómo prevenir y detectar la desnutrición en los adultos mayores

Se recomienda reforzar la dieta con alimentos saludables, ricos en proteínas y carbohidratos

Debido al deterioro de las funciones fisiológicas, a los cambios psicológicos (depresión) y a los frecuentes problemas de salud que acompañan a la vejez, el riesgo de desnutrición en el adulto mayor se incrementa considerablemente, explica Fiorella López Lema, nutricionista de la Clínica Internacional.

La desnutrición es un trastorno producido por el desequilibrio entre el aporte de nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono o azúcares, vitaminas y minerales) y las necesidades del organismo, que está motivado por múltiples factores: “alimentación inapropiada o como consecuencia de alguna enfermedad subyacente”, señala López.

Otro problema que condiciona la alimentación es la dentadura, ya que los adultos mayores dejan de ingerir proteínas como la carne porque son más duras de masticar y las sustituyen por carbohidratos simples (harinas y fideos) y no carbohidratos tipo granos, que es lo indicado.

Algunos signos de que el adulto mayor no está bien nutrido son: notoria pérdida de peso, de masa muscular y de tejido adiposo, palidez, piel seca y escamosa, fisuras en los labios, erupciones en la lengua, espasmos en manos y pies, cansancio, somnolencia, y en ocasiones depresión.

Sin embargo, para López, la deficiente nutrición puede superarse si se mejora los aportes de proteínas, fibras, carbohidratos y grasas con el consumo de alimentos fáciles de masticar y digerir. Así por ejemplo, una opción ideal es el consumo de pescado ya que es una carne suave y contiene omega 3, que además de sus propiedades cardiovasculares, ayuda a aliviar algunos problemas como la depresión.

Aunque la necesidad energética es menor que cuando se era joven, se recomienda que la ingesta de proteínas en los adultos mayores se mantenga en los mismos niveles que en años anteriores.

PARA TENER EN CUENTA

El primer paso frente a la desnutrición en los adultos mayores es el tratamiento de las enfermedades subyacentes. La alimentación puede ser reforzada con algún suplemento nutricional. Revise frecuentemente el estado de los dientes o de la prótesis dental del paciente.

19/6/15

Los riesgos de la polifarmacia en el adulto mayor


Los riesgos de la polifarmacia en el adulto mayor

A medida que vamos envejeciendo suele aumentar la frecuencia de enfermedades crónicas y de dificultades funcionales, que pueden llevar a la pérdida de autonomía y al deterioro del bienestar. Existe una relación directa entre el número de medicamentos y el riesgo de efectos indeseados. La polifarmacia y la medicación inapropiada son un riesgo del que poco se sabe pero que puede evitarse.

asteriscos.tv

Las múltiples enfermedades y comorbilidades que se presentan con el pasar de los años conducen a la utilización de varios medicamentos. Estudios recientes han detectado un promedio de 5 enfermedades crónicas en adultos mayores, cuya frecuencia aumenta con la edad: diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, osteoporosis; problemas cerebrovasculares, artrosis, problemas nutricionales, depresión etc.

Es común que cada una de estas afecciones se trate por separado, y los especialistas suelen perder de vista al paciente en forma integral. Así, el cardiólogo se ocupa del tratamiento de los problemas del corazón, pero no de las interacciones de los medicamentos que prescribe con los que recetó el neurólogo o el endocrinólogo, por ejemplo. Por estas razones, hoy se reconoce que uno de los mayores problemas de los adultos mayores es la polifarmacia.

“Hace uno años participé de un estudio con más de 1.000 pacientes en PAMI, en el que observamos que cada uno recibía en promedio 9,6 medicamentos a la vez”, recuerda el Dr. Moisés Schapira, especialista en Geriatría y director médico de Hirsch, Centro de Excelencia para Adultos Mayores y Rehabilitación. Lo grave, señala, es que muchos de esos medicamentos tienen efectos contrapuestos o duplicativos. En tal sentido, la Organización Mundial de la Salud advierte que alrededor del 50% de los medicamentos se prescriben, administran o venden inapropiadamente, y el 50% de los pacientes no toma de manera adecuada sus medicamentos.

Esto genera un efecto cascada en la prescripción. Por ejemplo: a un paciente con trastornos de conducta, se le da un psicofármaco que produce temblores similares a los de la enfermedad de Parkinson como efecto adverso; y en vez de discontinuar el primer medicamento, se le receta una segunda droga contra el Parkinson. Este segundo remedio a la vez lo constipa, lo que se resuelve mediante un laxante: el laxante puede generar un desequilibrio hidroelectrolítico pudiendo generar hipertensión arterial y potencialmente asociarse a una caída, y así sucesivamente. Esto, sin contar el riesgo de daños renales o hepáticos por sobremedicación, que es tanto mayor a medida que aumenta la edad, según confirman múltiples estudios.

Schapira especifica la diferencia entre polimedicación, que es el uso racional de medicamentos con efectos adicionados (terapias combinadas en pequeñas dosis) de la polifarmacia, que implica el uso indiscriminado de múltiples drogas. Pero para el uso racional y adecuado se requiere un estudio integral del paciente y un acompañamiento que ayude a cumplir el esquema de medicación: la adherencia es una de las partes más difíciles de cualquier tratamiento crónico.

“En Hirsch –agrega el doctor- aplicamos los criterios de Beers que definen qué medicamentos son apropiados para ser utilizados con seguridad en los ancianos y cuáles no”.

Según estos criterios internacionalmente aceptados por la comunidad de especialistas, son inapropiados los antihipertensivos de efecto muy intenso y veloz, así como las benzodiazepinas (tranquilizantes de alta vida media), algunos opiáceos y laxantes, antidepresivos tricíclicos o los anticolinérgicos (antialérgicos) que pueden producir confusión un descenso de la presión al pararse, entre otros.

“Otro problema se da cuando no se controlan los efectos secundarios de los medicamentos, que es lo que generalmente ocurre. Por eso, el seguimiento de la historia clínica es fundamental, y cada médico debe analizar al paciente de manera integral, sabiendo qué medicamentos está tomando para prescribirle o no algún otro fármaco.”, finaliza Schapira.


Algunos consejos para evitar la polifarmacia

  • Hacer un listado bien claro de los medicamentos, los días y las horas del día en que deben tomarlos, y tenerlo siempre a mano. Es recomendable hacer fotocopias de la lista y pegarlas en los ambientes de la casa y en lugares de visita frecuentes (la heladera, la mesa de luz, el mueble del televisor, etc.).
  • Utilizar dispensadores de remedios diarios o semanales con espacios diferentes para cada día (desayuno, comida y cena).
  • Cada vez que vaya a un médico diferente al habitual, llevar consigo una lista de los tratamientos que está siguiendo y de los medicamentos que está tomando. De esta manera, el médico sabrá si prescribirle algo nuevo, y si puede haber efectos adversos o contraindicaciones con los que ya toma.
  • Si el médico decide discontinuar el uso de alguno de los fármacos del tratamiento, lo mejor es deshacerse inmediatamente de aquellos que se han retirado para no confundirse.
  • Es recomendable que algún familiar supervise -cada tanto y sin ser molesto- que el paciente tome sus medicamentos en las dosis y momentos indicados por el médico.
  • Ante cualquier problema de salud (catarros, estreñimiento, dolores, etc.) debe consultarse con el médico y no optar por la automedicación. Sólo él puede indicar cuál es el tratamiento o fármaco adecuado, teniendo en cuenta las posibles interacciones con los que ya se toman y los posibles efectos adversos.
  • Consultar al médico ante la aparición de nuevos síntomas o de aquellos que ya estaban controlados con el tratamiento pero que vuelven a aparecer.

15/6/15

Relacionan las caídas entre los adultos mayores con la alteración del flujo sanguíneo en el cerebro 15-06-15


Relacionan las caídas entre los adultos mayores con la alteración del flujo sanguíneo en el cerebro

Investigadores señalan que tanto el ejercicio como el tratamiento de la hipertensión podrían ayudar

La presión arterial alta puede alterar el flujo sanguíneo en el cerebro y conducir a caídas entre las personas mayores, según plantea una investigación reciente.

Los hallazgos se derivan de una investigación dirigida por la Dra. Farzaneh A. Sorond del Hospital Brigham and Women’s, el Instituto de Investigación del Envejecimiento de Hebrew SeniorLife y la Facultad de medicina de la Harvard en Boston.

Sorond y sus colegas se centraron en 419 hombres y mujeres mayores de 65 años, todos los cuales se sometieron a una monitorización de la velocidad al andar y a pruebas de ultrasonido para medir el flujo sanguíneo cerebral. Todas las personas mayores y sus cuidadores informaron también sobre el número de veces que los participantes se habían caído en los dos años previos.

En la edición del 18 de mayo de Neurology, los autores informaron que las personas mayores que estaban en el 20 por ciento de los participantes que experimentaron los cambios más pequeños en el flujo sanguíneo cerebral eran 70 por ciento más propensos a sufrir caídas que los que estaban en el 20 por ciento de los que tenían los mayores cambios en el flujo sanguíneo cerebral.

En otras palabras, los que tenían la mayor tasa de flujo sanguíneo cerebral cayeron en promedio menos de una vez al año, mientras que los que tenían el menor flujo sanguíneo cayeron cerca de 1.5 veces al año.

“A los 60 años, el 85 por ciento de las personas tienen una capacidad normal para caminar”, apuntó Sorond en el comunicado de prensa. “Sin embargo, a los 85 años, apenas el 18 por ciento de las personas mayores puede caminar con normalidad”.

“Nuestros hallazgos sugieren que podría haber una nueva estrategia de prevención de caídas, tales como ejercicio diario y tratamientos para la presión arterial, ya que la presión arterial afecta el flujo sanguíneo en el cerebro y podría causar caídas”, agregó.

En Estados Unidos, las caídas accidentales son las responsables de que se produzcan 1.8 millones de visitas a las salas de emergencias cada año, y conduce a más de 16,000 muertes, apuntaron los investigadores.

13/6/15

Perder sólo siete kilos alivia la artrosis de rodilla 13-06-15



Perder sólo siete kilos alivia la artrosis de rodilla

Si sufre artrosis de rodilla y sobrepeso, será suficiente con que pierda unos cuantos kilos para aliviar su dolor. Así lo acaba de constatar una investigación, en la que los pacientes caminaban media hora al día.
Fuente: El Mundo Salud - España


Si usted sufre artrosis de rodilla y sobrepeso, será suficiente con que pierda unos cuantos kilos para aliviar su dolor. Así lo acaba de constatar una investigación, presentada en la reunión anual de los reumatólogos estadounidenses, en la que los pacientes caminaban media hora al día.


"Siempre hemos visto la pérdida de peso como una intervención prometedora para aquellos con artrosis de rodilla, pero no estaba claro cuánto peso necesita perder la gente para mejorar sus síntomas", explica Susan Bartlett, profesora de medicina de la Universidad John Hopkins (EEUU).

Hace un par de meses, una investigación ya sugería que bastaba con una modesta pérdida de peso aliviar la carga que se ejerce sobre la rodilla afectada.

Ahora, el trabajo de Bartlett confirma las bondades de este tipo de intervenciones: "Incluso en personas obesas, parece que una pérdida de peso modesta (es decir, apenas siete kilos) está relacionado con una mejoría de casi el 50% en los síntomas de la artrosis de rodilla", afirman esta especialista y su equipo.

El estudio

Los investigadores han llegado a esta conclusión tras evaluar un programa compuesto de reuniones semanales para hablar de nutrición, actividad física... y un plan deportivo consistente en empezar a caminar hasta conseguir caminar media hora casi todos los días.

Un total de 50 pacientes de una media de 57 años y con sobrepeso (las mujeres pesaban unos 90 kilos y los varones algo más de 100) fueron divididos en dos grupos: durante cuatro semanas, la mitad se sometió a este plan y los demás no recibieron ningún tipo de intervención (grupo control).

Tras este seguimiento, se constató que los voluntarios del primer grupo habían conseguido perder 6,8 kilos. "Esto puede no parecer mucho, pero observamos que incluso perder esta modesta cantidad de peso supone una gran diferencia", comenta Bartlett. En estos pacientes mejoró el dolor, la rigidez y la movilidad. Los voluntarios del grupo control ganaron medio kilo durante este periodo y no experimentaron cambios en ninguna de las variables.

Ahora, los autores planean seguir a estos voluntarios durante un año más.

Ejercicio tres veces por semana

Otra investigación presentada en esta reunión científica confirma las bondades de la actividad física en la artrosis. Los participantes, con una media de 68 años, fueron asignados a cuatro posibles intervenciones: un programa de ejercicio y pérdida de peso, dos planes dirigidos únicamente a uno de estos dos objetivos o bien los cuidados habituales (grupo control).

La actividad física eran sesiones tres veces por semana consistentes en caminar con bastones y ejercicios de fortalecimiento, mientras que para el control del peso se reunían con un dietista.

Los voluntarios del primer grupo y los del programa de ejercicios consiguieron mejorar su estado físico (se valoraba la distancia que podían recorrer en seis minutos) y perdieron peso.

"Este estudio muestra que cualquier esfuerzo para ayudar a aumentar la atención en el ejercicio y reducir el peso más allá del cuidado habitual mejorará la movilidad de aquellos ancianos con artrosis de rodilla", explica Elly Budiman, una de las autoras de esta investigación.
 

11/6/15

Tromboflebitis 11-06-15


Tromboflebitis

Un golpe en una pierna, permanecer tumbado y en reposo durante amplios periodos de tiempo, una inyección, una variz o la ingesta continuada de anticonceptivos por vía oral pueden ser suficientes para provocar la patología conocida como tromboflebitis. Este mal, basado en la aparición de trombos que inflaman las venas, tiene tratamiento y cura sencillos. No obstante, en los casos más extremos, si no se trata convenientemente, puede provocar incidencias importantes en la salud del paciente, hasta el punto de provocar la muerte.

Perfil tipo: Mayores de 60 años y mujeres

La circulación de la sangre requiere que los cauces por los que ésta discurre estén convenientemente despejados. Sin embargo, en ocasiones la circulación se ve dificultada por la aparición en el sistema sanguíneo de taras y patologías que perjudican el adecuado paso del plasma. Entre ellas, está la tromboflebitis, que consiste en la aparición de trombos o coágulos en las venas que degeneran en una inflamación de las mismas, o viceversa.
Tal circunstancia puede devenir en una serie de complicaciones médicas que, en casos extremos, podrían llevar al paciente a situaciones delicadas si no se acota a tiempo la sintomatología propia que acompaña a esta enfermedad, capaz de degenerar en necrosis de los tejidos afectados o embolia pulmonar. Pese a todo, esta patología tiende a ser una afección autolimitada y sin excesivos riesgos, ya que suele desaparecer tras un máximo de quince días de incidencia y tratamiento.

La aparición de los trombos se debe a una serie de factores que actúan sobre la sangre haciendo que ésta pierda su habitual estado líquido. Esta situación ocurre cuando el torrente sanguíneo se estanca o cuando las paredes de las venas por las que discurre han sufrido algún tipo de incidencia o lesión. Hasta el 90% de las tromboflebitis tienen lugar en las venas de las piernas

.Asimismo, los trombos pueden ser consecuencia directa de la aparición en el organismo de sustancias que favorezcan la coagulación sanguínea. Todo ello da como resultado un estadio en el que los componentes de la sangre se adhieren en las paredes de las venas, obstruyéndolas de forma progresiva y dificultando así la circulación. Esta situación –la aparición de coágulos- se da en la gran mayoría de los casos en las extremidades inferiores. De hecho, según los datos aportados por la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, hasta el 90% de las tromboflebitis tienen lugar en las venas de las piernas

En cualquier caso, entre las situaciones que pueden facilitar la aparición de tromboflebitis están aquellas que devienen de estados en los que el paciente ha permanecido postrado en reposo o de pie durante largos periodos. Aparte, pueden estar en riesgo de padecer esta patología las personas con una alteración en la composición de su sangre o las mujeres con embarazos recientes y los individuos que sufren en sus piernas episodios varicosos, tal y como indican los datos facilitados por el Ministerio de Sanidad y Consumo.


Situaciones de riesgo


Además, existe el riesgo de padecer tromboflebitis cuando se dan episodios de insuficiencia cardiaca, traumas y fracturas, recientes intervenciones quirúrgicas (en rodillas o caderas, entre otras), o con la toma por parte de mujeres de anticonceptivos orales por periodos de tiempo prolongados. También están documentados casos en los que los coágulos surgen tras el suministro a un enfermo de fármacos mediante goteo intravenoso o tras la infección de una vena próxima. Incluso, existen expedientes, englobados bajo la definición de Síndrome de la ‘clase turista’, en los que la tromboflebitis ha afectado a personas que viajaban en avión y que han permanecido muchas horas sentadas en los asientos de la aeronave, algo que también puede ocurrir . en largos desplazamientos en automóvil. Otros condicionantes que favorecen la aparición de la tromboflebitis son la obesidad, la edad y el género –es más frecuente en mayores de 60 años y en mujeres-, y las circunstancias genéticas.

Con todo lo dicho, conviene señalar que la seriedad de la tromboflebitis reside en su incidencia sobre el sistema circulatorio. De hecho, sus consecuencias más perjudiciales y extremas, de no tratarse, pueden derivar en un tromboembolismo pulmonar en el caso de que el coágulo se desprenda y alcance los pulmones. En ese caso, el trombo impediría el intercambio de oxígeno puro por aire contaminado, con lo que el organismo del paciente no se ventilaría como es debido y, por tanto, la situación podría acabar en complicaciones serias, entre ellas, la muerte. Los trombos, si se desprenden, como puede llegar a ocurrir en casi la mitad de los casos, pueden alcanzar al cerebro y al corazón, entre otros órganos vitales, produciendo daños a veces irreparables

Tromboflebitis superficial
Esta patología puede aparecer tanto en las venas del exterior del organismo como en las que se encuentran en el interior del sistema venoso. Si se dan los condicionantes de la primera de sus dos versiones, será porque se trata de una tromboflebitis superficial. La misma se da con mayor profusión en personas de edad afectadas ya por varices en su sistema circulatorio.

José Ramón Páramo, especialista del Laboratorio de Hematología de la Clínica Universitaria de Navarra, explica que esta patología provoca dolor y un aumento de la temperatura de la extremidad perjudicada, que tiende a adoptar un color entre violáceo y rojizo y a tensarse e hincharse. En los centros médicos se suele diagnosticar con exámenes que tienen en cuenta el pulso, la presión arterial, la circulación sanguínea y la temperatura, así como el aspecto y el estado de la piel de la zona afectada.

En la mayoría de las ocasiones, para remediar la sintomatología descrita basta con un tratamiento conservador a base de antiinflamatorios, anticoagulantes o antibióticos, dependiendo del origen de la tromboflebitis. En ocasiones, los trombos también desaparecen con remedios comunes: evitando la presión sobre el área afectada con paños calientes y húmedos sobre la zona afectada, descanso y reposo, o con la elevación de los miembros afectados por encima del corazón. En cualquier caso, este tipo de tromboflebitis acostumbra a tener una curación poco problemática, desapareciendo la inflamación en 15 días aproximadamente. En este sentido, desde la referida institución académica se apunta a que es difícil de cuantificar el porcentaje de población que sufre de este tipo de patología, circunstancia que responde, entre otras consideraciones, a la ausencia de cuadros y manifestaciones médicas que acompaña a esta enfermedad.

Pese a lo dicho, hay autores que consideran que la gran mayoría de los casos de tromboflebitis superficial deberían ser tratados, ya que su presencia se relaciona en varios estudios con el surgimiento posterior de la tromboflebitis profunda.

La tromboflefitis superficial también puede surgir como reflejo de otras enfermedades: de varios tipos de cánceres o de la denominada enfermedad de Buerger, padecimiento que inflama los vasos sanguíneos y que afecta sobremanera a los píes y manos de los perjudicados.

Tromboflebitis profunda en una de cada 100 personas

Aparte de la tromboflebitis superficial, también se pueden dar casos de su versión profunda y su incidencia puede provocar situaciones comprometidas, aunque éstas tienden a ser poco frecuentes. Además, este tipo de patología puede tener, a su vez, varias interpretaciones. De hecho se puede dar de forma difusa, situación denominada por la clase médica como ‘flegmasia alba dolens’. Sus síntomas se traducen en dolor en los músculos afectados, incremento de la temperatura de la zona afectada e inflamación del área dañada. Si esta situación se produce, como suele ser habitual, en las extremidades inferiores, puede degenerar, incluso, en dificultades para caminar. Tampoco son extraños episodios de fiebre y malestar general, que pueden llegar acompañados de cansancio.

Ahora bien, si la tromboflebitis profunda es masiva (‘flegmasia cerúlea dolens’), el miembro afectado se reconoce porque se queda frío y porque adopta matices violetas, además de generar un malestar agudo y general.


Internamiento del paciente

Debido a su complejidad, en caso de tromboflebitis profunda suele ser necesario el internamiento del paciente para poder acotar su incidencia. Su tratamiento en estos casos requiere del uso de anticoagulantes por periodos no inferiores a medio año. De esa forma se previene la posibilidad de la aparición de un tromboembolismo pulmonar. En casos de tromboflebitis profunda aguda, incluso, podría ser necesaria una intervención quirúrgica si es que se da en venas de importancia vital. Este tipo de trombosis se da con mayor frecuencia en personas mayores de 60 años. Al respecto, las estimaciones médicas calculan que el número de personas que desarrollan esta enfermedad anualmente en España podría alcanzar a una de cada 100.


Cómo prevenir la enfermedad

En muchas ocasiones la tromboflebitis puede presentarse sin avisos patentes. Entonces, el diagnóstico dependerá de la ejecución de una serie de pruebas basadas en ultrasonidos o estudios sobre la composición de la sangre del individuo aquejado para intentar descifrar posibles taras y disfunciones en los sistemas de coagulación de la sangre.

En cualquier caso, la tromboflebitis se puede prevenir. Por ejemplo, en aquellos casos en los que el individuo está inmovilizado, como en los viajes largos aéreos es conveniente mover las piernas y levantarse del asiento para estirar las extremidades. Asimismo, si la causa es la administración de fármacos vía intravenosa, una posible solución es ir alternando el lugar donde se pone la inyección.

9/6/15

Actividades mentales y manuales a partir de los 50 podrían retrasar la pérdida de memoria 09-06-15


Actividades mentales y manuales a partir de los 50 podrían retrasar la pérdida de memoria
 
El estudio también demuestra que ver la televisión durante más de siete horas al día aumenta el riesgo de desarrollar problemas de memoria

Las personas que realizan actividades mentales como leer revistas o realizar trabajos manuales, como la cerámica, a partir de los 50 años podrían retrasar o evitar la pérdida de memoria, según un estudio de la Clínica Mayo en Rochester (Estados Unidos). El trabajo se ha hecho público durante la reunión anual de la Academia Americana de Neurología que se celebra en Seattle.

En el estudio participaron 197 personas de entre 70 y 89 años con deterioro cognitivo leve o diagnosticados con pérdidas de memoria y 1.124 personas de esa edad sin problemas de memoria. Ambos grupos contestaron preguntas sobre sus actividades diarias durante el año anterior y cuando tenían entre 50 y 65 años.

Los resultados mostraron que durante los años anteriores, leer libros, participar en actividades lúdicas, usar el ordenador o realizar actividades manuales como la cerámica o la confección, conducía a entre un 30 y un 50 por ciento de disminución en el riesgo de desarrollar pérdida de memoria en comparación con personas que no realizaron estas actividades.

Las personas que vieron la televisión menos de siete horas al día en los años anteriores eran un 50 por ciento menos propensas a desarrollar problemas de memoria que aquellas que estaban frente a la televisión más de este tiempo cada día.

El trabajo también mostró que quienes participaban en actividades sociales y practicaban la lectura durante la mediana edad eran un 40 por ciento menos propensos a las pérdidas de memoria que quienes no lo habían hecho.

"El estudio es interesante porque demuestra que el envejecimiento no tiene que ser un proceso pasivo. Sólo participando en ejercicios cognitivos es posible protegerse frente a las pérdidas de memoria", explica Yonas Geda, responsable del estudio.

Los investigadores señalan que será necesario confirmar estos resultados con estudios posteriores ya que los actuales se basan en los recuerdos pasados de los participantes.