8/6/16

Tromboflebitis [8-6-16]

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Tromboflebitis

Un golpe en una pierna, permanecer tumbado y en reposo durante amplios periodos de tiempo, una inyección, una variz o la ingesta continuada de anticonceptivos por vía oral pueden ser suficientes para provocar la patología conocida como tromboflebitis. Este mal, basado en la aparición de trombos que inflaman las venas, tiene tratamiento y cura sencillos. No obstante, en los casos más extremos, si no se trata convenientemente, puede provocar incidencias importantes en la salud del paciente, hasta el punto de provocar la muerte.
Perfil tipo: Mayores de 60 años y mujeres

La circulación de la sangre requiere que los cauces por los que ésta discurre estén convenientemente despejados. Sin embargo, en ocasiones la circulación se ve dificultada por la aparición en el sistema sanguíneo de taras y patologías que perjudican el adecuado paso del plasma. Entre ellas, está la tromboflebitis, que consiste en la aparición de trombos o coágulos en las venas que degeneran en una inflamación de las mismas, o viceversa.

Tal circunstancia puede devenir en una serie de complicaciones médicas que, en casos extremos, podrían llevar al paciente a situaciones delicadas si no se acota a tiempo la sintomatología propia que acompaña a esta enfermedad, capaz de degenerar en necrosis de los tejidos afectados o embolia pulmonar. Pese a todo, esta patología tiende a ser una afección autolimitada y sin excesivos riesgos, ya que suele desaparecer tras un máximo de quince días de incidencia y tratamiento.

La aparición de los trombos se debe a una serie de factores que actúan sobre la sangre haciendo que ésta pierda su habitual estado líquido. Esta situación ocurre cuando el torrente sanguíneo se estanca o cuando las paredes de las venas por las que discurre han sufrido algún tipo de incidencia o lesión. Hasta el 90% de las tromboflebitis tienen lugar en las venas de las piernas

.Asimismo, los trombos pueden ser consecuencia directa de la aparición en el organismo de sustancias que favorezcan la coagulación sanguínea. Todo ello da como resultado un estadio en el que los componentes de la sangre se adhieren en las paredes de las venas, obstruyéndolas de forma progresiva y dificultando así la circulación. Esta situación –la aparición de coágulos- se da en la gran mayoría de los casos en las extremidades inferiores. De hecho, según los datos aportados por la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, hasta el 90% de las tromboflebitis tienen lugar en las venas de las piernas

En cualquier caso, entre las situaciones que pueden facilitar la aparición de tromboflebitis están aquellas que devienen de estados en los que el paciente ha permanecido postrado en reposo o de pie durante largos periodos. Aparte, pueden estar en riesgo de padecer esta patología las personas con una alteración en la composición de su sangre o las mujeres con embarazos recientes y los individuos que sufren en sus piernas episodios varicosos, tal y como indican los datos facilitados por el Ministerio de Sanidad y Consumo.


Situaciones de riesgo


Además, existe el riesgo de padecer tromboflebitis cuando se dan episodios de insuficiencia cardiaca, traumas y fracturas, recientes intervenciones quirúrgicas (en rodillas o caderas, entre otras), o con la toma por parte de mujeres de anticonceptivos orales por periodos de tiempo prolongados. También están documentados casos en los que los coágulos surgen tras el suministro a un enfermo de fármacos mediante goteo intravenoso o tras la infección de una vena próxima. Incluso, existen expedientes, englobados bajo la definición de Síndrome de la ‘clase turista’, en los que la tromboflebitis ha afectado a personas que viajaban en avión y que han permanecido muchas horas sentadas en los asientos de la aeronave, algo que también puede ocurrir . en largos desplazamientos en automóvil. Otros condicionantes que favorecen la aparición de la tromboflebitis son la obesidad, la edad y el género –es más frecuente en mayores de 60 años y en mujeres-, y las circunstancias genéticas.

Con todo lo dicho, conviene señalar que la seriedad de la tromboflebitis reside en su incidencia sobre el sistema circulatorio. De hecho, sus consecuencias más perjudiciales y extremas, de no tratarse, pueden derivar en un tromboembolismo pulmonar en el caso de que el coágulo se desprenda y alcance los pulmones. En ese caso, el trombo impediría el intercambio de oxígeno puro por aire contaminado, con lo que el organismo del paciente no se ventilaría como es debido y, por tanto, la situación podría acabar en complicaciones serias, entre ellas, la muerte. Los trombos, si se desprenden, como puede llegar a ocurrir en casi la mitad de los casos, pueden alcanzar al cerebro y al corazón, entre otros órganos vitales, produciendo daños a veces irreparables

Tromboflebitis superficial

Esta patología puede aparecer tanto en las venas del exterior del organismo como en las que se encuentran en el interior del sistema venoso. Si se dan los condicionantes de la primera de sus dos versiones, será porque se trata de una tromboflebitis superficial. La misma se da con mayor profusión en personas de edad afectadas ya por varices en su sistema circulatorio.

José Ramón Páramo, especialista del Laboratorio de Hematología de la Clínica Universitaria de Navarra, explica que esta patología provoca dolor y un aumento de la temperatura de la extremidad perjudicada, que tiende a adoptar un color entre violáceo y rojizo y a tensarse e hincharse. En los centros médicos se suele diagnosticar con exámenes que tienen en cuenta el pulso, la presión arterial, la circulación sanguínea y la temperatura, así como el aspecto y el estado de la piel de la zona afectada.

En la mayoría de las ocasiones, para remediar la sintomatología descrita basta con un tratamiento conservador a base de antiinflamatorios, anticoagulantes o antibióticos, dependiendo del origen de la tromboflebitis. En ocasiones, los trombos también desaparecen con remedios comunes: evitando la presión sobre el área afectada con paños calientes y húmedos sobre la zona afectada, descanso y reposo, o con la elevación de los miembros afectados por encima del corazón. En cualquier caso, este tipo de tromboflebitis acostumbra a tener una curación poco problemática, desapareciendo la inflamación en 15 días aproximadamente. En este sentido, desde la referida institución académica se apunta a que es difícil de cuantificar el porcentaje de población que sufre de este tipo de patología, circunstancia que responde, entre otras consideraciones, a la ausencia de cuadros y manifestaciones médicas que acompaña a esta enfermedad.

Pese a lo dicho, hay autores que consideran que la gran mayoría de los casos de tromboflebitis superficial deberían ser tratados, ya que su presencia se relaciona en varios estudios con el surgimiento posterior de la tromboflebitis profunda.

La tromboflefitis superficial también puede surgir como reflejo de otras enfermedades: de varios tipos de cánceres o de la denominada enfermedad de Buerger, padecimiento que inflama los vasos sanguíneos y que afecta sobremanera a los píes y manos de los perjudicados.

Tromboflebitis profunda en una de cada 100 personas
Aparte de la tromboflebitis superficial, también se pueden dar casos de su versión profunda y su incidencia puede provocar situaciones comprometidas, aunque éstas tienden a ser poco frecuentes. Además, este tipo de patología puede tener, a su vez, varias interpretaciones. De hecho se puede dar de forma difusa, situación denominada por la clase médica como ‘flegmasia alba dolens’. Sus síntomas se traducen en dolor en los músculos afectados, incremento de la temperatura de la zona afectada e inflamación del área dañada. Si esta situación se produce, como suele ser habitual, en las extremidades inferiores, puede degenerar, incluso, en dificultades para caminar. Tampoco son extraños episodios de fiebre y malestar general, que pueden llegar acompañados de cansancio.

Ahora bien, si la tromboflebitis profunda es masiva (‘flegmasia cerúlea dolens’), el miembro afectado se reconoce porque se queda frío y porque adopta matices violetas, además de generar un malestar agudo y general.


Internamiento del paciente


Debido a su complejidad, en caso de tromboflebitis profunda suele ser necesario el internamiento del paciente para poder acotar su incidencia. Su tratamiento en estos casos requiere del uso de anticoagulantes por periodos no inferiores a medio año. De esa forma se previene la posibilidad de la aparición de un tromboembolismo pulmonar. En casos de tromboflebitis profunda aguda, incluso, podría ser necesaria una intervención quirúrgica si es que se da en venas de importancia vital. Este tipo de trombosis se da con mayor frecuencia en personas mayores de 60 años. Al respecto, las estimaciones médicas calculan que el número de personas que desarrollan esta enfermedad anualmente en España podría alcanzar a una de cada 100.


Cómo prevenir la enfermedad


En muchas ocasiones la tromboflebitis puede presentarse sin avisos patentes. Entonces, el diagnóstico dependerá de la ejecución de una serie de pruebas basadas en ultrasonidos o estudios sobre la composición de la sangre del individuo aquejado para intentar descifrar posibles taras y disfunciones en los sistemas de coagulación de la sangre.

En cualquier caso, la tromboflebitis se puede prevenir. Por ejemplo, en aquellos casos en los que el individuo está inmovilizado, como en los viajes largos aéreos es conveniente mover las piernas y levantarse del asiento para estirar las extremidades. Asimismo, si la causa es la administración de fármacos vía intravenosa, una posible solución es ir alternando el lugar donde se pone la inyección.

7/6/16

Un tercio de los paciente mayores lleva un acompañante al médico [7-6-16]


Un tercio de los paciente mayores lleva un acompañante al médico

Un estudio encontró que esto mejoraba la satisfacción con la consulta en 15 a 19 por ciento

Más de un tercio de los pacientes mayores de Medicare llevan a un acompañante con ellos para las consultas médicas de rutina.

Y los pacientes que son acompañados en tales consultas tienden a estar más satisfechos con ella, según un estudio que aparece en la edición del 14 de julio de la revista Archives of Internal Medicine.

"Me parece que es una idea fabulosa [llevar a un acompañante a las consultas médicas]", afirmó la autora principal del estudio, Debra L. Roter, profesora de conducta de salud y sociedad de la Facultad de salud pública Bloomberg de la Johns Hopkins en Baltimore. "Y ahora tenemos una idea muy buena de las intervenciones, ideas que pueden ayudar a acompañantes y a pacientes a prepararse para su consulta de manera más proactiva y eficaz. Las consecuencias parecen ser especialmente valiosas para esas personas mayores que por lo general se perciben como más vulnerables, las más enfermas, las de más edad y las que tienen menos educación. Esa es la gente que parece beneficiarse más de tener a alguien con ellos".

Un estudio anterior liderado por Roter también había indicado que era común que los adultos mayores llevaran a alguien a las consultas médicas, por lo general el cónyuge o un hijo adulto.

"Encontramos que los acompañantes en realidad hacen muchas cosas útiles para el paciente, pero nuestro estudio era solo uno y relativamente pequeño", apuntó Roter.

Roter y una colega decidieron analizar una población más grande de 12,000 beneficiarios de Medicare habitantes de comunidades que tenían a partir de 65 años de edad y habían participado en una encuesta en 2004. Roter había redactado varias de las preguntas de esa encuesta anterior.

Muchos de los hallazgos concordaron con el estudio anterior de menor tamaño.

Aquí, el 38.6 por ciento de los participantes afirmó que generalmente estaba acompañado en las consultas médicas de rutina. Los que eran acompañados por lo general eran mayores, tenían menos educación y tenían peor salud.

Los acompañantes podían ser el cónyuge (53.3 por ciento), hijos adultos (31.9 por ciento), otros parientes (6.8 por ciento), compañeros de vivienda, amigos o vecinos (5.2 por ciento), personas no emparentadas (2.8 por ciento) o enfermeras, ayudantes de enfermería o funcionarios legales o financieros (menos de uno por ciento).

Más de 60 por ciento de los acompañantes ayudaban en la comunicación entre médico y paciente al inscribir indicaciones (44.1 por ciento), dar información sobre las afecciones o necesidades médicas del paciente (41.6 por ciento), hacer preguntas (41.1 por ciento) o explicar las indicaciones del médico (29.7 por ciento).

Los pacientes que eran acompañados en las consultas se hallaban 15 por ciento más satisfechos con las habilidades técnicas de su médico, 19 por ciento más satisfechos con el suministro de información del médico y 18 por ciento más satisfechos con sus habilidades personales en comparación con los pacientes no acompañados.

"Esto nos dice que se trata de un fenómeno nacional", apuntó Roter. "Por lo general estos acompañantes son muy activos, no se limitan a estar en la sala de espera. Entran al consultorio con el paciente y participan en el proceso de comunicación de manera útil".

La autora del estudio, Jennnifer L. Wolff, profesora asistente de política y gestión de la salud de Bloomberg, espera que los hallazgos llevarán a más investigación sobre mejores maneras de aprovechar las consultas con acompañante.

"Este estudio es importante en términos de pensar sobre el papel del acompañante a la consulta, tanto en el encuentro como fuera de este", apuntó. "No comprendemos muy bien los papeles que los cuidadores de la familia desempeñan en los procesos médicos. Sería muy emocionante relacionar esto con temas de seguridad, por ejemplo, reacciones adversas a fármacos o la adhesión a los medicamentos. Teóricamente, tiene sentido que cuando un adulto mayor tiene a un cuidador de la familia que participa activamente en el proceso de atención de salud, debe haber algunos resultados beneficiosos".

Otra experta estuvo de acuerdo pero ofreció una nota de precaución.

"Esto ha llevado la ciencia al próximo nivel al cuantificar los hallazgos, y hacerlo con más gente", afirmó Marcia G. Ory, profesora de salud social y conductual de la Facultad de salud pública rural del Centro de ciencias de la salud Texas A&M en College Station. "También observa las funciones de los acompañantes".

"Hay implicaciones para los profesionales clínicos y para los acompañantes además de para el paciente mayor", añadió Ory. "Los médicos necesitan saber cómo interactuar apropiadamente [con el acompañante]. El acompañante necesita comprender su papel. También es importante que el paciente reciba el mensaje de que es, al final, responsable de su propia atención de salud, pero no lo hacen en el vacío. Viven en familias".

"En el pasado, hemos ignorado una tercera parte, pero tampoco es deseable que el péndulo oscile e ignoremos a los pacientes mayores", aconsejó Ory. "Lo que permitirá mejor calidad de la atención es ese equilibrio delicado".

Los pacientes de mayor edad no deberían retrasar la cirugía de columna, según plantea un estudio *


Los pacientes de mayor edad no deberían retrasar la cirugía de columna, según plantea un estudio

Expertos aseguran que los riesgos de complicación aumentan luego de los 69

Investigadores estadounidenses aseguran que retrasar la cirugía de reconstrucción de la columna para corregir deformidades como la escoliosis puede aumentar el riesgo de complicaciones quirúrgicas.
El estudio halló que los pacientes mayores de 69 tienen cerca de 9 veces más probabilidades de sufrir complicaciones.
"El estudio señala que esperar demasiado para la cirugía reconstructiva mayor de la columna puede aumentar dramáticamente el riesgo de complicaciones", aseguró en una declaración preparada el Dr. Lawrence G. Lenke, cirujano ortopédico de columna y profesor de cirugía ortopédica de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, en St. Louis.
"De hecho, a veces esperar demasiado implica que el estado de la enfermedad ha avanzado al punto en el que cualquier solución quirúrgica sería insegura", aseguró Lenke.
Los investigadores evaluaron los efectos de la edad del paciente sobre las complicaciones y resultados para las cirugías mayores de columna. Concluyeron que los pacientes mayores de 60 tenían un índice general de complicación de 37 por ciento y un índice de complicación mayor de 20 por ciento.
"Hallamos que los riesgos mayores relacionados con la reconstrucción compleja y multinivel de la espina dorsal de los pacientes entre 60 y 69 años de edad fueron similares que los de las cirugías menores realizadas en los pacientes del mismo grupo de edad", aseguró en una declaración preparada el Dr. Michael D. Daubs, cirujano ortopédico de columna y profesor asistente de cirugía ortopédica de la Universidad de Utah.
"Pero después de los 69, los riesgos aumentan significativamente para los que se someten a procedimientos complicados, como la corrección de desequilibrio del tronco", señaló Daubs.
Los pacientes que participaron en este estudio habían sufrido dolor relacionado con las deformidades durante años y habían probado opciones no quirúrgicas para la gestión del dolor. La cirugía era su última esperanza.
"El estudio también señala que los pacientes a partir de los 60 años pueden beneficiarse de la cirugía reconstructiva mayor de la columna. Los pacientes de nuestro estudio mostraron mejoras funcionales significativas en el seguimiento a los dos años", aseguró Daubs.
Anotó que los pacientes de deformidades de columna con frecuencia experimentan cambios degenerativos dolorosos entre los 40 y los 60, pero muchos de ellos retrasan someterse a cirugía.
Se esperaba que los hallazgos fueran presentados el viernes en la reunión anual de la American Academy of Orthopaedic Surgeons en San Diego.
 

4/5/16

Un 68% ancianos sufre problema crónico dolor, sobre todo mujeres [4-5-16]


Un 68% ancianos sufre problema crónico dolor, sobre todo mujeres

Un 68% de los ancianos está aquejado de un problema crónico de dolor y sus efectos negativos se dejan notar más entre las mujeres, según desvela el primer estudio epidemiológico específico sobre dolor crónico en este grupo de población que se lleva a cabo en España.

Para llevar a cabo este estudio, que ha hecho un equipo interdisciplinar de investigación de la Universidad Rovira I Virgili (URV) de Tarragona coordinado por el profesor Jordi Miró y que hoy se ha presentado en Reus, los investigadores han entrevistado individualmente a una muestra de 600 personas residentes en la provincia de Tarragona con edad igual o superior a los 65 años.

La información recogida indica que el dolor es 'un grave problema de salud en este grupo de población', según ha explicado en rueda de prensa Jordi Miró.

Concretamente, el 74% de la muestra dice sufrir de algún tipo de dolor en el momento de la entrevista y, de éstos, el 68% está aquejado de un problema crónico de dolor (siguiendo los criterios de la International Association for the Study of Pain, se considera dolor crónico aquel que perdura más allá de los seis meses).

Durante la entrevista, un porcentaje considerable de estos ancianos (69%) reconocía problemas para controlar el dolor, también de recursos médicos, y reclamaba una mayor atención a sus problemas de salud, en general, y particularmente con relación al dolor.

Los datos analizados muestran importantes diferencias relacionadas con el género, ya que son las mujeres quienes sufren en mayor medida de dolor y para las que el impacto (prevalencia, intensidad y duración) de esta experiencia en su calidad de vida es también mayor.

Por lo que se refiere a las áreas corporales afectadas, de nuevo son las mujeres quienes informan experimentar dolor en un mayor número de áreas (sobre un total de 10 posibles, y por término medio, las mujeres están por encima de cuatro zonas o áreas afectadas).

En general, las partes del cuerpo más afectadas son las articulaciones, la espalda, las piernas y los pies, aunque estas zonas varían según la edad.

Considerando la edad, entre los 65 y los 84 años las mujeres presentan una prevalencia de dolor y de dolor crónico superior a la de los hombres. En cambio, en el grupo de los ancianos de mayor edad, aquellos con 85 años o más, la prevalencia de dolor y dolor crónico se iguala entre hombres y mujeres.

La media del índice de discapacidad en mujeres con dolor crónico prácticamente dobla a la de los hombres (40 frente a 26 en una escala sobre 100).

El estudio también indica que los ancianos con dolor crónico tienen una calidad de vida peor que los que no sufren de este problema, y el impacto es bien visible tanto en el componente mental como en el físico.

Destaca que estas personas tienen más dificultad para realizar tanto las actividades básicas de la vida diaria, como subir y bajar escaleras, vestirse o alimentarse, así como las consideradas instrumentales, como usar medios de transporte, cuidar de la casa o manejar asuntos económicos.

En este estudio se observa que las personas aquejadas por un problema de dolor crónico tienen también peor estado de ánimo, sobre todo las mujeres, entre las que la depresión es más habitual que entre los hombres.

Los responsables del proyecto han alertado de la necesidad 'de que se atienda explícitamente, esto es, se evalúe y trate adecuadamente, de forma multidisciplinar, a los ancianos que sufren dolor crónico'.

28/4/16

Anemia en adultos mayores puede causar lesiones al corazón y producir insuficiencia cardiaca [28-4-16]


Anemia en adultos mayores puede causar lesiones al corazón y producir insuficiencia cardiaca

Principales síntomas son irritabilidad, cansancio, depresión, entre otros

La presencia de anemia en los adultos mayores es un indicativo de la aparición de una enfermedad o la falta de hierro, que en algunos casos ocasiona ataques de arritmia que con el transcurrir del tiempo pueden causar lesiones al corazón y hasta producir insuficiencia cardiaca, advirtió el Ministerio de Salud.

El nutricionista del Instituto Nacional de Salud (INS), José Sánchez, manifestó que dicha dolencia podría también originar lesiones en otros órganos del cuerpo, debido a que la sangre no puede llevar el oxígeno suficiente.

En ese sentido, dijo que es vital detectar a tiempo este problema. Sin embargo, aclaró que no se  puede concluir que la edad por sí sola es causa de anemia en el anciano, por lo que nunca debe considerarse al envejecimiento como el principal factor.

Sobre este punto explicó que los niveles de hemoglobina disminuyen en el hombre a partir de los 70 años; mientras que en la mujer, en cambio, los valores se incrementan a partir de la menopausia, al desaparecer las pérdidas menstruales, igualándose en ambos sexos a partir de la edad mencionada.

“La edad no debe ser un factor por sí solo con el cual diagnosticar la anemia en adultos mayores”, detalló.

El nutricionista aseguró que es necesario descartar en los ancianos esta enfermedad mediante una prueba de sangre y si los resultados de esta indican cifras de hemoglobina inferiores a 13gr/dl en varones y 12gr/dl en mujeres, se puede asegurar que se presenta una situación de anemia.

Síntomas

Sánchez indicó que los principales síntomas de la anemia son el cansancio, irritabilidad, somnolencia, depresión, a lo que se suma la pérdida de memoria y apetito, náuseas, poca resistencia al frío, entre otros.

Alertó que entre los principales tipos de anemia se encuentran las ocasionadas por aporte insuficiente de hierro, por escasa absorción de hierro, post hemorrágicas, por enfermedades crónicas y fármacos, así como las perniciosas, refractarias, entre otros.

Procedimiento

Explicó que el tratamiento de la anemia en el adulto mayor es similar al que se realiza a los de otras edades, aunque es necesario llevar una dieta equilibrada y orientada a corregir cualquier deficiencia alimentaria.

“Las vitaminas pueden garantizar el buen estado de la mucosa del tracto digestivo (estómago e intestino) y evitar así la mala absorción y la consiguiente menor capacidad de la médula ósea para producir glóbulos rojos. En la mayoría de casos se recomienda evitar el empleo de laxantes, a no ser que sean estrictamente necesarios”, manifestó.

Afirmó que en el caso de la anemia por carencia de hierro puede ser más práctico administrar el hierro por vía endovenosa que por boca o por vía intramuscular, vías éstas no siempre eficaces por la inconstancia de la absorción y por la dificultad del anciano para autogestionar su terapia.
  

14/4/16

Conoce 8 consejos si tienes que viajar con un adulto mayor [14-4-16]


Conoce 8 consejos si tienes que viajar con un adulto mayor

¿Necesitas viajar con algún familiar de la tercera edad? Pues sigue estos consejos, te pueden servir de mucho.


Muchas veces cuando se hace turismo y se goza de buena salud, podemos tener el tiempo y poder realizar deporte extremo como queramos; sin embargo, si queremos viajar con un adulto mayor, necesitamos planificar con más seguridad a dónde podemos ir.

Para tener todo bien, es mejor que la persona con quien viajaremos realice lo siguiente:

1- Acompaña a tu familiar a un chequeo preventivo en donde notifique al doctor de los planes de viaje y del destino que tienen pensado visitar para saber si no existe ningún riesgo.

2- Previo al viaje, toma su presión arterial para cerciorarse de que su acompañante se encuentra en óptimas condiciones.

3- Busca un alojamiento que ofrezca la tranquilidad que ellos necesitan para completar todas sus horas de sueño.

4- Si se trata de destinos cercanos considera ir en bus, pero si son trayectos grandes opta por el avión ya que esto puede provocar dolores articulares, además de ser agotadores para ellos.

5- No olvides llevar a la mano su medicación, al igual que la ropa y abrigo adecuado dependiendo de la zona y el clima del lugar.

6- Es recomendable proteger su piel con sombreros para el sol, bloqueador y gorros de polar para abrigar la cabeza si hace frío.

7- Durante los circuitos no exijas que den pasos rápidos, respete sus tiempos. También puedes llevar un bastón para facilitar su caminata.

8- Si visitas un destino entre los 3.000 o más de 3.500 msnm, cuenta con un botiquín de primeros auxilios y oxígeno.
 

13/4/16

Gimnasia a partir de los 60 años [13-4-16]

 
Gimnasia a partir de los 60 años

Una vejez activa combate enfermedades como la osteoporosis y reduce el nivel de dependencia de los mayores

La madurez es tan buen momento para cuidar la forma física, como cualquier otro y tal vez mejor. Así lo aseguran los especialistas en medicina deportiva, quienes explican que un envejecimiento activo ayuda a mejorar el tono muscular y enfermedades como la osteoporosis o la insuficiencia cardiaca. No es necesario ‘dejarse la piel’ cada día en un gimnasio, sino que basta con pasear durante 30 minutos, subir y bajar las escaleras de casa o evitar tomar el autobús siempre que se pueda llegar caminando. Precisamente con el deseo de concienciar a los mayores de la importancia de hacer ejercicio, han comenzado a proliferar en los últimos meses los denominados ‘parques geriátricos’, espacios verdes ubicados en las ciudades y compuestos por columpios que ayudan a las personas mayores a mejorar la movilidad, aumentar la flexibilidad y tonificar la musculación. El objetivo es poner la práctica deportiva al alcance de todos, siempre y cuando se acuda antes al médico para que prescriba el tipo, la frecuencia y la intensidad adecuada del ejercicio.

Ventajas

El ejercicio regular es bueno para cualquier persona. Sus beneficios sobre la salud son patentes y, en el caso de los mayores, adquiere una importancia especial porque ayuda a mejorar el funcionamiento de prácticamente todos los sistemas y aparatos orgánicos. Además, reduce los niveles de colesterol, controla el peso corporal y ejerce un efecto positivo sobre el aparato cardiovascular. Reduce los niveles de colesterol, controla el peso corporal y ejerce un efecto positivo sobre el aparato cardiovascular

El deporte es, en definitiva, una manera efectiva de envejecer con calidad de vida.

Para el secretario de la Federación Española de Medicina del Deporte, Pedro Manonelles, además de los beneficios mencionados, “la actividad física puede reducir la tensión arterial, permite a las personas hacer actividades de mayor duración sin presentar fatiga y, a nivel respiratorio, mejora el funcionamiento de los pulmones”. Pero los beneficios continúan: “aumenta la función muscular, previene algunos problemas como caídas, inestabilidad o situaciones de falta de autonomía, mejora determinados tumores, como el cáncer de colon, y se ha demostrado que la actividad regular es capaz de ayudar a los tratamientos de fijación de calcio en los huesos de una forma muy notable”.

“Es muy sencillo, si un coche no se mueve, acaba estropeándose y si un cuerpo no se mueve, acaba muriéndose”, explica el secretario general de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Javier Gómez Pavón. A su juicio, el deporte es necesario no sólo para mantener un buen estado de salud, sino que ayuda también a disociar los términos envejecimiento y dependencia porque la persona que practica deporte se siente más activa y “es capaz de vivir libre de dependencia hasta casi el final de su vida”.

Por su parte, Antonio Martínez, licenciado en ciencias de la actividad física y el deporte de la Escuela de Formación Apta Vital Sport, corrobora la necesidad de practicar ejercicio y constata que “últimamente el volumen de personas entre 65 y 85 años en centros deportivos está aumentando considerablemente porque en las consultas se empieza a recomendar acudir a estos centros”. Además, apunta que la actividad física es también un buen fármaco contra los problemas psicológicos, puesto que mejora la autoestima y disminuye la tendencia a la ansiedad. “A veces es más importante que el monitor hable y muestre su cariño a las personas mayores, que enseñar a realizar un simple ejercicio”, advierte.

Los ejercicios más recomendados

Cuando se quiere utilizar el ejercicio en el contexto de una enfermedad, según Pedro Manonelles, “la prescripción debe recaer siempre en el médico”, que puede ser un médico del deporte o bien un especialista como el cardiólogo, en el caso de pacientes cardíacos. “Si se realiza ejercicio en el gimnasio -continúa el doctor- pueden colaborar profesionales en la educación física, pero el trabajo en el gimnasio no es el más beneficioso o el más importante para los grupos de mayor edad (mayores de 65) sino que los ejercicios más recomendables para estas personas son los que pueden hacer ellos solos con el mantenimiento de una vida activa”. Por ello, recomienda:

  • Caminar siempre que se pueda.
  • Colaborar en las tareas de limpieza de la casa.
  • Colaborar en las labores de jardinería.
  • Acudir a pie a la compra.
  • Subir y bajar escaleras.
El ejercicio en la persona mayor debe adaptarse a sus propias características es decir, debe practicarse de acuerdo a las enfermedades y posibilidades de cada uno”, subraya Gómez Pavón. Según indica, el deporte más beneficioso para los mayores de 65 años es la gimnasia de mantenimiento, que facilita además el contacto social, así como caminar con amigos y superarse un poquito cada día, es decir caminar unos metros más hasta conseguir la distancia que el propio cuerpo aguante, sin fatigarle ni agotarle en exceso.

Desde la Federación Española de Medicina del Deporte, su secretario apuesta también por los programas de actividad física aeróbica de larga duración e insiste en que el patrón modelo es el caminar. “Eso es lo fundamental y se debe realizar siempre. A partir de ahí, se puede hacer carrera continua, bicicleta, natación… Estos son los ejercicios más adecuados para personas mayores, actividades que no tengan impacto sobre el aparato cardiovascular”, recalca.

Hay que tener cuidado, no obstante, con las posibles contraindicaciones de la actividad física, por lo que propone que los pacientes hipertensos no hagan ejercicios de fuerza, “como coger pesas de una carga considerable”, ni que una persona que tenga un peso excesivo corra muchos kilómetros, porque es evidente que en cada zancada va a soportar un gran peso en cada rodilla. En este sentido, Antonio Martínez recomienda analizar cada caso de manera individual y realizar un examen médico previo, aunque subraya que a pesar de las contraindicaciones que pueda presentar una persona mayor, se puede elaborar un programa específico adaptado para ella.

“Hay muchísimas contraindicaciones, por eso no se puede hablar de clases aplicadas a la tercera edad, sino de un programa bien estructurado y adaptado a los alumnos, quienes tras pasar un exhaustivo control médico, se someten a una batería de test para valorar su condición física y, según el resultado, se leS recomendará la práctica de unos ejercicios u otros”, agrega Martínez.

Un último aspecto a tener en cuenta es que el programa de ejercicios en gimnasio debe trabajarse, siempre que se pueda, en grupos de dos a tres personas. Además, debe cuidarse especialmente el calentamiento, ya que las sesiones duran entre 50 y 60 minutos, practicar estiramientos adaptados a la tercera edad, trabajar la movilidad articular y no esperar resultados la primera semana, puesto que es necesario acudir al gimnasio dos o tres veces por semana. Los resultados se empezarán a apreciar a partir de los tres meses.

Auge de los parques geriátricos

El aumento de la población madura es evidente. En la mayor parte del mundo, la esperanza de vida se ha incrementado de manera notable y se ha visto la necesidad de impulsar los servicios sociales dirigidos a grupo de personas. En este contexto, surge hace algo más de un año la creación de parques geriátricos, espacios verdes, como cualquier otro parque, en los que se habilitan una serie de columpios para las personas mayores. En realidad, esta práctica está copiada de China, donde abundan este tipo de artilugios similares a las máquinas de un gimnasio y que mejoran la movilidad, aumentan la flexibilidad y tonifican la musculación de los mayores.

El pasado verano, se instaló en la localidad madrileña de Leganés “el primer gimnasio al aire libre para mayores de España”, según fuentes de la Consejería de Presidencia de la Comunidad de Madrid. Aunque desde entonces también otras localidades como Portugalete, en Vizcaya, han imitado el modelo y ofertan esta alternativa para mayores de 60 años que, en muchos casos ataviados con chándal y zapatillas de deporte, acuden a este tipo de parques. “Cualquier actividad es buena, lo único importante es moverse y si además se practica en un contexto agradable, puede resultar más divertida”, confirma Pedro Manonelles.

Desde Ibercolmex, la empresa encargada de la distribución de estos originales columpios en España explican que los diferentes aparatos que se peden encontrar en estos parques sirven para:
  • Reforzar los músculos de los brazos.
  • Mejorar la movilidad de codo, hombro, rodilla y cadera.
  • Ejercitar la cintura y relajar los músculos de la cintura y la espalda.
  • Estirar los músculos de cintura y espalda.
  • Ejercitar los músculos del abdomen, la cintura y la espalda.
  • Mejorar la movilidad de las extremidades inferiores, la coordinación del cuerpo, el equilibrio y la capacidad aeróbica.
  • Realizar estiramientos de las piernas y disminuir la sobrecarga.
  • Masajear las manos, la espalda o las piernas para mejorar la circulación de la sangre.
“Tal vez lo más importante que hay que transmitir a la persona mayor es que debe utilizar todas las horas que pueda para realizar alguna actividad, del tipo que sea. Es importante que no sólo dedique unas horas a hacer actividad física o deportiva, sino que su forma de vida sea lo más activa posible: que suba escaleras, que se mueva por la casa, que haga excursiones, que acuda a estos parques. Lo mínimo que se recomienda es media hora al día y, si se puede hacer deporte durante más tiempo, mejor”, concluye Manonelles.


10/4/16

Los malos hábitos alimenticios podrían conducir a la anemia en mujeres mayores [10-4-16]

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Los malos hábitos alimenticios podrían conducir a la anemia en mujeres mayores

Un estudio halla que con la reducción en el consumo de nutrientes aumenta el riesgo.

Un estudio reciente halla que una mala dieta se relaciona con más riesgo de desarrollar anemia entre mujeres posmenopáusicas.

Los investigadores analizaron datos de 72,833 mujeres mayores en los EE. UU. y hallaron que las deficiencias en más de un solo nutriente se relacionaron con un aumento de 21 por ciento en el riesgo de anemia persistente. El riesgo aumentó en 44 por ciento con las deficiencias en tres nutrientes.

El estudio halló que las mujeres que tenían anemia consumieron menos proteína, folato, vitamina B12, hierro, vitamina C y carne roja que otros. Los resultados aparecen en la edición de abril de la Journal of the American Dietetic Association.

La ingesta inadecuada de nutrientes fue menos frecuente entre los blancos que en otros grupos raciales o étnicos, 7.4 por ciento, frente a 14.6 por ciento de los isleños del pacífico asiático, el 15.2 por ciento de los indígenas estadounidenses y de Alaska, el 15.3 por ciento de los negros y el 16.3 por ciento de los hispanos.

Los investigadores también hallaron que el uso de complementos multivitamínicos y de minerales no re relacionó con índices de anemia más bajos. La edad, el índice de masa corporal y el tabaquismo se relacionaron con la anemia.

La anemia se relacionó con más riesgo de muerte y, "la anemia, en particular la deficiencia de hierro, se ha relacionado con menos capacidad para el trabajo físico y con inactividad física, así como con lesiones relacionadas con caídas y hospitalizaciones, lo que la convierte en una preocupación importante en la atención de la salud para los que envejecen", aseguró en un comunicado de prensa de la revista Cynthia A. Thomson, profesora asociada de ciencias nutricionales de la Universidad de Arizona en Tucson.

Los investigadores concluyeron que "se necesitan esfuerzos para identificar la anemia que podría responder a factores modificables, como la dieta, a fin de mejorar los resultados de salud", concluyeron los investigadores. "Se deben considerar esfuerzos adicionales para evaluar regularmente a las mujeres posmenopáusicas en busca de anemia y se deben acompañar de una evaluación de la ingesta en la dieta para determinar lo adecuado de ingerir nutrientes relacionados con la anemia, como hierro, vitamina B12 y folato", escribieron.

"Aunque el tipo de anemia con frecuencia se designa por una evaluación bioquímica más completa que solo con la hemoglobina, la terapia nutricional para mejorar la densidad general de nutrientes y la calidad de la dieta debe ser un enfoque clínico", aseguró Thomson y sus colegas.