28/7/15

¿Qué actividades afectan la memoria a corto plazo? Conozcan las causas y ejercicios que la benefician 28-07-15

 
¿Qué actividades afectan la memoria a corto plazo? Conozcan las causas y ejercicios que la benefician

Las personas que sufren de la pérdida de memoria a corto plazo pueden recordar lo que sucedió hace 20 años, pero es complicado que se acuerden lo que pasó hace 20 minutos o el día anterior.

Uno de los primeros signos de demencia es la pérdida de memoria a corto plazo.

La falta de oxígeno al cerebro puede afectar la memoria a corto plazo, el abuso de alcohol, drogas y conmociones cerebrales, también pueden influir. Además de enfermedades en las que se presenten convulsiones, epilepsia y depresión.

La capacidad del cerebro para almacenar recuerdos a corto plazo es más limitada. De acuerdo a lo anterior, un informe del Proyecto en Transtornos de la Memoria de la Universidad de Rutgers, el cerebro puede almacenar de cinco a nueve sucesos de cualquier tipo.

¿Cómo mejorar la memoria?

Una de las sugerencias más comunes para mejorar la memoria a corto plazo es el uso de la mnemotecnia, ésta es la técnica de asociación de una palabra, frase o imagen a un objeto.

Otro método es poner sobre una mesa algunos objetos durante 30 segundos, hacer que el paciente se aleje y anote los que recuerde en 30 segundos.

Realizar actividades que involucren a su cerebro, tales como el Sudoku y los crucigramas, la lectura en general y los memoramas también puede ayudar a mejorar su memoria.

27/7/15

La edad vuelve a los hombres más olvidadizos que las mujeres 27-07-15


La edad vuelve a los hombres más olvidadizos que las mujeres

  • La discapacidad cognitiva leve implica cierto nivel de decadencia mental más allá del que puede explicarse por el envejecimiento normal, revelan
  • A menudo se le asocia con demencia y Alzheimer

En la larga cuesta abajo hacia el olvido que se llama envejecimiento, los hombres caen primero, según investigaciones. Ellos tienen más probabilidades que las mujeres de perder la memoria y experimentar dificultades para pensar.

Un estudio en personas de 70 años y mayores ha revelado que la discapacidad cognitiva leve, marcada por síntomas como el aumento en la tendencia a olvidar, es 50 por ciento más elevada en hombres que en mujeres. Este trastorno implica cierto nivel de decadencia mental más allá del que puede explicarse por el envejecimiento normal. A menudo se le asocia con la demencia y el Alzheimer.

La demencia se desarrolla en un lento proceso de desubicación mental que priva a los pacientes de la memoria, la personalidad y, a la larga, de su humanidad. Es un trastorno progresivo y neurodegenerativo que es incurable e irreversible. Algunas personas se deslizan en él sin perturbación evidente, pero para otras la experiencia de perder sus facultades mentales causa confusión, inquietud y, en algunos casos, temor.

Por lo que se refiere al Alzheimer, se cree que es causado por la acumulación de depósitos de proteína en el cerebro, cuyo primer síntoma puede ser una dificultad para encontrar palabras.

Científicos de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, uno de los principales institutos de investigación en Estados Unidos, pusieron a prueba las capacidades de memoria y pensamiento de más de dos mil personas de entre 70 y 89 años de edad.

Descubrieron que más de una de cada seis (16 por ciento) tenían discapacidad cognitiva leve, una de cada 10 sufría demencia, y tres cuartos tenían facultades mentales normales. En total, 19 por ciento de hombres estaban afectados del primer trastorno, contra 14 por ciento de mujeres.

Bases para otras investigaciones

El doctor Ronald Petersen, jefe de la investigación, señaló: “Es el primer estudio que ha encontrado mayor prevalencia de la discapacidad cognitiva leve en varones. Es un hallazgo inesperado, debido a que la frecuencia del Alzheimer es mayor en mujeres. Sienta las bases para estudios posteriores.

“Si estos resultados se confirman –añadió–, podría sugerir que factores relacionados con el género tienen relación con la enfermedad. Por ejemplo, podría ser que los hombres experimenten decadencia cognitiva en una etapa más temprana de la vida, pero de manera más gradual, en tanto las mujeres transiten de la memoria normal directamente a la demencia en una edad posterior, pero con más rapidez.”

Combinadas, las cifras sugieren que 25 por ciento de la población de 70 años o más padece demencia o está en riesgo de desarrollarla en un futuro cercano. "Con el incremento en el envejecimiento poblacional, estas cifras son tremendas y el impacto en la economía de cuidado de la salud, así como en los individuos y sus familias, es impresionante. Cada vez es más patente la necesidad del diagnóstico y la intervención terapéutica en fase temprana", comentó el doctor Ronald Petersen.

26/7/15

Comer con poca sal, beber vino y consumir linaza mejoran calidad de vida de adultos mayores, afirman 26-07-15


Comer con poca sal, beber vino y consumir linaza mejoran calidad de vida de adultos mayores, afirman

Comer clara de huevo sancochado, disminuir la sal en la dieta diaria, así como consumir linaza de diferentes formas (polvo, goma o mazamorra) y tomar una copa de vino diario en el almuerzo, es lo mejor que puede hacer una persona que pasa a ser adulto mayor para tener una mejor calidad de vida.

Según el gerontólogo Walter Pérez Mestanza, para las personas hipertensas y con problemas coronarios la sal está contraindicada “pero en realidad todos los adultos mayores deben reducir al mínimo el consumo de sal”.

En cuanto a la copa de vino explicó que es hábito ayuda a mejorar el metabolismo y la cantidad de calorías. “Está demostrado que por ser un buen activador del metabolismo celular y hasta del estado de ánimo, es parte de la dieta mediterránea”, comentó.

“Llegar a los 60, 70, o más años, no tiene que ser sinónimo de minusvalía ni de enfermedad; se puede llegar a la plenitud de la vida sin representar una preocupación para los familiares y tener tantas metas y sueños como una persona de cualquier edad”, afirmó el especialista.

“Si alguien se pregunta por qué algunas personas envejecen más que otras, la respuesta es la calidad de vida que se resume en la fórmula autoyuda  más autocuidado, que son poderosas herramientas que permiten al ser humano, a cualquier edad, saber cómo prevenir una enfermedad y cómo tratarla si ya la tiene”,  indicó y agregó que esa estrategia de gestión de salud juega un papel importante en la prevención de enfermedades.

El galeno destacó la importancia de los medios de comunicación para mantener informada a la gente sobre las enfermedades existentes y cómo prevenirlas.

“Gracias a los medios sabemos que a cierta edad hay que disminuir la sal y que el exceso de grasas aumenta el colesterol dañino y que la hipertensión a la larga provoca infartos y eso lleva a la gente a cuidarse más”, manifestó.

Finalmente, recordó que no hay que olvidar que el cuerpo humano se gasta con el tiempo; por lo que también recomendó hacer actividades físicas para evitar el desgaste de nuestros huesos.

“El ejercicio mental es igualmente importante conforme pasan los años”, agregó el especialista.

Cabe anotar que la Organización Mundial  de la Salud (OMS) considera adulto mayor a  toda persona mayor de 60 años, aunque cada sociedad en virtud a su estándar de vida lo define.

Las enfermedades que más aquejan a este sector de la población son las crónicas no transmisibles (hipertensión arterial); lípidos (colesterol, triglicéridos); y del aparato osteomuscular (artrosis, osteoporosis, etc).

25/7/15

Demencia en el anciano e hidrocefalia 25-07-15


Demencia en el anciano e hidrocefalia

Dr. José Zanoni Yada - Neurocirujano-neurointervencionista

El tratamiento de la demencia debe ser orientado por neurólogos, psiquiatras, geriatras o internistas. Sin embargo, existen algunos problemas los cuales provocan demencia en el adulto mayor y son competencia del neurocirujano, ya que son operables: la hidrocefalia crónica del adulto y el hematoma subdural crónico.

Antes de hablar de ellos diremos que la demencia es la pérdida de las capacidades intelectuales, incluyendo la memoria, la capacidad de expresarse y comunicarse adecuadamente, de organizar la vida cotidiana y de llevar una vida familiar, laboral y social autónoma. Conduce a un estado de dependencia total y finalmente a la muerte. Constituye un problema de salud pública de primer orden, y va atrás solo después del cáncer y del infarto agudo de miocardio. La demencia en su conjunto afecta a cerca del 5% de las personas de 65 años, incrementándose de forma exponencial según avanza la edad, hasta alcanzar cifras alrededor del 30% a los 85 años, es decir, 3 de cada 10 adultos mayores.

Es preocupante y de esto deriva la necesidad de un diagnóstico precoz, sobre todo cuando existan causas que pueden ser tratadas y corregidas. Cualquiera de nuestros parientes que presente pérdida progresiva de la memoria, confusión, desorientación en el tiempo y el espacio, repetir a cada rato la misma pregunta, perder las cosas, dejarlas o esconderlas en lugares poco usuales, mostrar agitación, inquietud, depresión o nerviosismo, todos son síntomas motivo de consulta con un especialista.

Las causas generales de la demencia son: degenerativas como el Alzheimer, vasculares como en la enfermedad multi-infarto cerebral, infecciosas como la neurosífilis. Pero hay otros problemas que pueden causarla y deben buscarse inicialmente, tales como: hipo o hipertiroidismo, déficit de vitamina B12, insuficiencia hepática o renal y alcoholismo.

Finalmente hablaremos de dos entidades que pueden provocar demencia y si se identifican precozmente pueden ser curadas. La primera es la hidrocefalia crónica del adulto, conocida también como hidrocefalia normotensiva.

En el centro del cerebro existen cavidades llenas de líquido llamadas ventrículos, este líquido normalmente circula dentro y alrededor del cerebro para ser reabsorbido. Cuando este drenaje normal del líquido se obstruye provoca dilatación o aumento del tamaño de los ventrículos y lo que se conoce como hidrocefalia.

Por características propias del adulto mayor esta hidrocefalia provoca tres síntomas fundamentales: incontinencia urinaria, es decir, el anciano moja la cama, trastornos de la marcha, con pérdida progresiva de la autonomía para caminar y finalmente demencia. La segunda enfermedad es conocida como hematoma subdural y no es más que un sangramiento alrededor del cerebro provocado en los ancianos a veces por un golpe leve o caerse de la cama. Esto se da sobre todo en pacientes que están medicados con aspirina o anticoagulantes sanguíneos. En ellos el evento pasa desapercibido y meses después la compresión que provoca ese coágulo o hematoma en el cerebro lleva al paciente a un deterioro drástico de las funciones cerebrales y demencia. Ambas enfermedades pueden ser descubiertas con una tomografía o resonancia cerebral para luego ser operadas pudiendo restaurar completamente la calidad de vida de nuestro ser querido.
 

24/7/15

Tener una vida social muy activa podría mantener a raya la discapacidad en los mayores 24-07-15


Tener una vida social muy activa podría mantener a raya la discapacidad en los mayores

Un estudio halla que los que participan en actividades son más capaces de seguir cuidando de sí mismos

Los adultos mayores que son más activos socialmente tienen menos probabilidades de sufrir de una discapacidad, señalan los investigadores.

El estudio de la Universidad de Rush en Chicago analizó a 954 personas mayores, con una media de edad de 82 años, que no tenían ningún tipo de discapacidad al comienzo del periodo de estudio. Los participantes se sometieron a evaluaciones mentales y físicas anuales y proporcionaron información sobre sus actividades sociales, tales como salir a comer, jugar al bingo, hacer voluntariado, hacer excursiones de un día o de un día para otro y participar en grupos comunitarios.

En comparación con las personas que tenían bajos niveles de actividad social, los que tenían altos niveles de actividad social eran casi el doble de propensos a no tener ninguna discapacidad que supusiera un obstáculo para las actividades de la vida diaria (tales como alimentarse, bañarse, vestirse, usar el baño) y 1.5 veces más propensos a no tener ninguna discapacidad que afectara la movilidad u otras actividades instrumentales de la vida diaria (como usar el teléfono, preparar las comidas y manejar los medicamentos), encontraron los investigadores.

"Se sabe que la actividad social es un componente esencial del envejecimiento saludable, pero ahora tenemos una fuerte evidencia de que también se relaciona con un mejor funcionamiento para la vida diaria y menos discapacidad en la vejez", señaló el investigador principal James Bryan, estudiante postdoctoral de epidemiología del envejecimiento y la demencia en el Centro Rush para la enfermedad de Alzheimer, en un comunicado de prensa de la universidad.

"Los hallazgos son emocionantes ya que la actividad social es potencialmente un factor de riesgo que puede modificarse para ayudar a los adultos mayores a evitar la carga de la discapacidad", agregó.

No está claro cómo la actividad social ayuda a prevenir la discapacidad, pero quizá refuerce las redes neuronales y la función musculoesquelética necesaria para mantener la función física, apuntó James.

El estudio aparece en línea como avance de la publicación en la edición impresa de abril de la revista Journal of Gerontology: Medical Sciences.
 

23/7/15

Las mujeres mayores con asma se enfrentan a unos peores resultados de salud 23-07-15


Las mujeres mayores con asma se enfrentan a unos peores resultados de salud

Priorizar los problemas respiratorios puede ayudar a mejorar su condición general, afirman unos investigadores

healthfinder.gov

Aunque las mujeres mayores con asma con frecuencia tienen unos peores resultados de salud, quizá no hagan que la atención del asma sea una prioridad, según un estudio reciente.

"No hay duda de que las mujeres de más de 65 años de edad sufren de asma mucho más que los hombres mayores de 65", concluyó en un comunicado de prensa del Colegio Americano de Alergias, Asma e Inmunología (American College of Allergy, Asthma and Immunology, ACAAI) el Dr. James Sublett, alergólogo y presidente electo de la organización.

De hecho, la tasa de muerte por asma entre las mujeres a partir de los 65 años es casi cuatro veces más alta que en otros grupos de personas, anotaron los autores del estudio. Y eso es así a pesar del hecho de que las mujeres mayores no tienen unas tasas de asma más altas que ningún otro grupo.

"Los alergólogos desean que las mujeres mayores comprendan que controlar el asma les puede ayudar a controlar una variedad de otras afecciones adversas de salud", explicó en un comunicado de prensa del ACAAI el autor líder del estudio, el Dr. Alan Baptist, alergólogo.

"Los estudios recientes han mostrado que las mujeres mayores con problemas múltiples de salud admiten que el asma no es una prioridad respecto a otras afecciones. Deseamos que, con la ayuda de sus alergólogos, consideren controlar el asma como una prioridad", planteó Baptist.

En las mujeres mayores que tenían asma a una edad más temprana, un factor contribuyente podrían ser los cambios asociados con la menopausia, apuntaron los autores del estudio. La menopausia podría aumentar la frecuencia de los ataques de asma entre las mujeres que sufren de la afección, apuntaron los investigadores.

Aunque las mujeres con asma que inician la terapia de reemplazo hormonal podrían experimentar una mejora en los síntomas de asma, estudios anteriores también han mostrado que las mujeres mayores que no tienen asma que toman terapia de reemplazo hormonal podrían estar en un mayor riesgo de la afección. Los investigadores del ACAAI concluyeron que las mujeres mayores deben considerar todos los riesgos y beneficios posibles de esta forma de tratamiento.

Las mujeres mayores con asma también deben tomar en cuenta su riesgo de osteoporosis. Las mujeres mayores que usan inhaladores (corticosteroides inhalados) para tratar el asma tienen una densidad mineral ósea mucho más baja, lo que aumenta su riesgo de osteoporosis, explicaron los autores del estudio. Los inhaladores también se vinculan con otros problemas de salud más comunes entre las mujeres mayores, como el glaucoma, las cataratas y la supresión adrenal. Las mujeres mayores no solo deben ser informadas sobre cómo utilizar un inhalador de la forma correcta, sino que se debe evaluar si tienen estas complicaciones, aconsejaron los investigadores.

Mientras tanto, la investigación ha mostrado que las tasas de depresión van del 15 al 35 por ciento entre las mujeres mayores. El tratamiento de la depresión en las personas con asma mejora los resultados del asma. Los investigadores del ACAAI concluyeron que las mujeres con asma deben ser evaluadas por su médico, y si resulta necesario, tratadas por depresión.

La prevención es la clave para controlar el asma, añadieron los investigadores. Pero las mujeres mayores podrían estar menos conscientes de qué tan bien respiran. Además, quizá sea más difícil para esas mujeres recuperarse de la sensación de falta de aire. En esos casos, un medidor del flujo máximo puede ayudar a que se vigilen a sí mismas.

Otros factores que afectan la salud general de las mujeres mayores y su control del asma incluyen:

  • Ser obesa o tener sobrepeso
  • Ser una cuidadora y no priorizar sus propias necesidades de salud
  • Tener unos ingresos limitados o vivir en la pobreza
 

22/7/15

La combinación de dieta y ejercicio parece funcionar mejor para los adultos mayores obesos 22-07-15


La combinación de dieta y ejercicio parece funcionar mejor para los adultos mayores obesos

Hacer ambas cosas ayuda a perder peso y aumenta el vigor, pero el ejercicio por sí mismo no es suficiente para perder peso, según un estudio

Por Randy Dotinga

Una combinación de dieta y ejercicio puede ayudar a los adultos mayores obesos a mantenerse en forma mucho mejor que con una sola de las dos estrategias, según informaron los investigadores el miércoles.

El hallazgo podría sonar obvio, pero el autor líder del nuevo estudio aseguró que anteriormente no se había comprobado entre los mayores de 65.

De hecho, a algunos médicos les preocupa recomendar cambios en la dieta y ejercicio a las personas de mayor edad por temor a que esa pérdida de peso les haga perder masa muscular y ósea, lo que incrementaría su fragilidad, según el geriatra Dr. Dennis T. Villareal, cuyo estudio aparece publicado en la edición del 31 de marzo de la New England Journal of Medicine.

Sin embargo, los hallazgos sugieren que las personas de mayor edad, con aprobación de un médico, deben combinar la dieta y la gestión del peso "para mejorar su función física y calidad de vida, además de retrasar su necesidad de ser institucionalizados", aseguró Villareal.

Al menos el 20 por ciento de los adultos mayores son obesos, un paso por encima de tener simplemente algo de exceso de peso, cifra que aumentará con el envejecimiento de los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, agregó Villareal. Actualmente es jefe de geriatría del Centro Médico de VA de Nuevo México, aunque comenzó la investigación cuando estaba en la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis.

En el ensayo de un año, Villareal y sus colegas le dieron seguimiento a la salud de 93 personas obesas de 65 años o mayores. Los participantes fueron asignados a uno de cuatro grupos: Algunos participaron en una rutina de ejercicios de noventa minutos (que incluía estiramiento, actividad aeróbica y entrenamiento en máquinas con pesas) tres veces a la semana. Otros redujeron sus dietas en entre 500 y 700 calorías diarias, más o menos el equivalente a un par de porciones de cereal bajo en azúcar con leche descremada. El tercer grupo hizo dieta y ejercicio, mientras que el cuarto, como control, no participó en ninguno de los programas.

Los que hicieron dieta y ejercicio lograron los mejores resultados y perdieron el nueve por ciento de su peso sin perder masa corporal magra, incrementaron su consumo de oxígeno y mejoraron su fuerza y su equilibrio. El grupo de solo dieta perdió el diez por ciento de su peso, pero no logró mejorías físicas similares.

Además, el grupo de ejercicio, junto con el grupo de control, no perdió peso.

No sorprende que los que solo hicieron ejercicio no perdieran peso, señaló VIllareal. "Existe el mito de que el ejercicio funciona para perder peso", dijo, y agregó que debe ser intenso para que así sea.

En general, los investigadores informaron en su estudio que la dieta o el ejercicio por sí mismos sí mejoraron la función física en cerca de 12 y 15 por ciento, respectivamente. Pero combinarlos mejoró el desempeño físico general en 21 por ciento.

Eso es importante porque "la obesidad exacerba la reducción en la función física relacionada con el envejecimiento, que causa fragilidad, reduce la calidad de vida y causa aumentos en las admisiones a hogares para ancianos", anotaron en el estudio.

Los hallazgos tienen sentido, aseguró Alice H. Lichtenstein, directora del Laboratorio de nutrición cardiovascular del Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana Jean Mayer del USDA de la Universidad de Tuft. "Impresiona que lograran que la gente cumpliera con la dieta y realizara actividad física", agregó.

21/7/15

La mayoría de los adultos mayores podrían usar estatinas según unas nuevas directrices 21-07-15

 
La mayoría de los adultos mayores podrían usar estatinas según unas nuevas directrices

Muchos son elegibles para los fármacos reductores del colesterol tan solo basándose en la edad, halla un estudio

healthfinder.gov

La mayoría de estadounidenses mayores califican para el tratamiento con estatinas, que reducen el colesterol, bajo unas nuevas directrices que buscan reducir el riesgo de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular (ACV), muestra un nuevo estudio.

Las directrices para el tratamiento del colesterol en sangre publicadas a finales del año pasado por el Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology) y la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) se dirigen a las personas que tienen más probabilidades de beneficiarse de estatinas como Zocor (simvastatina) y Crestor (rosuvastatina).

El nuevo estudio de más de 6,000 estadounidenses negros y blancos entre los 66 y los 90 años de edad encontró que el 70 por ciento eran elegibles para la terapia con estatinas, entre ellos el 97 por ciento de los que tenían entre 66 y 75 años de edad y todos los hombres. Los hallazgos aparecen en una carta de investigación publicada en la edición del 24 de noviembre de la revista JAMA Internal Medicine.

"Las directrices son un cambio significativo respecto a directrices anteriores, que confiaban mucho en los niveles de colesterol malo para determinar a quién tratar", comentó en un comunicado de prensa de la Minneapolis Heart Institute Foundation el autor de la carta, el Dr. Michael Miedema, cardiólogo investigador de la fundación.

"En vez de eso, las nuevas directrices recomiendan enfocar la terapia con estatinas en los individuos que estén en el riesgo más alto de ataque cardiaco y ACV, aunque sus niveles de colesterol estén dentro de unos límites normales", explicó.

Las directrices recomiendan las estatinas a las personas con enfermedad cardiaca, diabetes o niveles altos de colesterol, y también recomiendan los fármacos a las personas que no sufren de esas afecciones pero sí presentan un riesgo mayor del 7.5 por ciento de ataque cardiaco o ACV en los próximos diez años, según una calculadora del riesgo.

"Es probable que los individuos mayores crucen el umbral del 7.5 por ciento tan solo basándose en la edad, aunque tengan unos niveles normales de colesterol y ningún otro factor de riesgo cardiovascular, y nuestro estudio confirma esa idea", afirmó Miedema.

Las directrices no ofrecen una recomendación a favor ni en contra de la terapia con estatinas para las personas mayores de 75 años, pero más de la mitad de los participantes del estudio en ese grupo de edad tomaban los fármacos.

"No tenemos unos datos contundentes sobre la eficacia de las estatinas en las personas mayores, así que las directrices limitaron las recomendaciones a los 75 años de edad. Eso es comprensible, pero deja a los médicos sin información sobre qué hacer con los pacientes mayores sanos, que con frecuencia tienen un riesgo alto de ataques cardiacos y ACV", lamentó Miedema.

"Claramente necesitamos más investigación que observe la mejor forma de determinar quién debe tomar una estatina y quién no, además de los riesgos y los beneficios de la terapia con estatinas en los pacientes mayores", concluyó.